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Del Potro pone 2-0 a Argentina ante Rusia

EFE EFE
Argentina alimenta el sueño de llegar por tercera vez a una final de la Copa Davis al superar a Rusia por 2-0 en la semifinal que se disputa en Buenos Aires, gracias a las notables actuaciones de David Nalbandian y Juan Martín del Potro, que hicieron vibrar a 14.000 enfervorizados espectadores.

Dos victorias en seis sets marcaron el arranque de una serie de ensueño para los argentinos. Nalbandian superó a Igor Andreev por 7-6 (5), 6-2 y 6-4 y Del Potro a Nikolay Davydenko por 6-1, 6-4 y 6-2 en la pista de tierra batida del estadio Mary Terán de Weiss del Parque Roca de Buenos Aires.

El jugador más experimentado del equipo local, con seis años de asistencia perfecta en encuentros de la Davis y cinco semifinales disputadas, derritió el hielo que imponía el respeto que los argentinos tienen por los rusos, ganadores del torneo en 2002 y 2006 como víctimas de su poderío en ambos casos.

Nalbandian dejó sin asunto a Andreev al mostrarle el título de propiedad de la tierra batida porteña a partir de una prepotente resolución del primer set mientras que Del Potro sorprendió al poner de rodillas al experimentado Davydenko.

En la disputa del primer punto Nalbandian comenzó algo nervioso pero concentrado al máximo frente a un Andreev frío y calculador, sin fallos con su servicio y que obligó constantemente al argentino a superar de manera rápida los altibajos que tuvo con su saque.

El servicio y la derecha del jugador moscovita pusieron en apuros al local, permanentemente obligado a devolver desde posiciones difíciles y sujeto a no fallar para mantenerse con posibilidades punto a punto.

Tras el 6-6 y con un "tie-break" a favor por 4-1, el ruso se desgastó protestando una bola que dieron por buena al local, quien le sumó garra a su juego, remontó a 5-4, digirió bien un error no forzado que dio un respiro al ruso (5-5) y lo liquidó con autoridad.

Esa resolución se convirtió en una bisagra del partido. En la segunda manga Andreev no dio la impresión de estar tan cómodo como en la primera y no ocultó que había quedado tocado por la manera en que Nalbandian se había puesto en ventaja en el capítulo anterior.

El argentino aprovechó el bajón y las dudas del ruso, quebró su servicio en el tercer y séptimo juegos. En el octavo a Andreev se lo comieron los nervios, cometió una doble falta y falló en lo poco que quedaba. Nalbandian pasó a ganar por 2-0.

El cordobés de Unquillo, con una gran experiencia en la Copa Davis, apretó el acelerador para evitar que el ruso pudiera rehacerse. Lo atosigó y sacó ventajas de su mejor estado anímico y de su confianza, por encima de sus respuestas físicas.

Nalbandian se puso 2-0 en el tercer set y estuvo cerca de sumar otro punto de ventaja con su servicio, hasta que Andreev avisó que estaba vivo, logró remontar y alcanzar un 2-2, aunque con escaso margen, como si remara contra la corriente. Poco después, el argentino lo pasó por arriba.

El número uno de Argentina y siete del mundo rompió la tensión que suponía una serie dura, la más difícil del equipo sudamericano en mucho tiempo, lo que ayudó a Juan Martín del Potro, debutante en casa en la Copa Davis, para enfrentarse a Davydenko en una situación más distendida.

El pibe de Tandil, de 19 años, que el día anterior al partido confesó que estaba "muy nervioso" y ponía en duda que pudiera dormir, pisó fuerte la pista desde el comienzo y levantó vuelo rápidamente.

Del Potro jugó con la misma contundencia y agresividad con o sin su servicio, no dio ninguna bola por perdida, sacó provecho de numerosos errores del tenista nacido en Ucrania y le dio una paliza en 34 minutos con un 6-1 tranquilizador, no solo para el tenista local sino para todo su entorno.

Davidenko salió con rapidez de su sorpresa, lo suficiente para dar lucha ante un jugador de alta resistencia, respondón, por momentos agotador en la búsqueda de ángulos abiertos por iniciativa ofensiva o como destino de sus potentes devoluciones.

El muchacho que en los dos últimos meses ganó consecutivamente los torneos de Kitbuhël, Stuttgart, Los Angeles y Washington, los primeros de su carrera, y llegó a los cuartos de final del Abierto de Estados Unidos, controló el partido, ganó la segunda manga por 6-4 y comenzó la tercera quebrando el servicio de su rival.

Con esa ventaja llevó adelante el set. Davydenko tuvo reacciones espasmódicas pero poca convicción. No era su tarde. Del Potro celebraba con los puños cerrados cada punto. En los tramos finales del encuentro el público gritaba más que nunca y el chico vivía uno de los momentos más felices de su breve carrera.

Fuera de la pista, muy cerca del capitán Alberto Mancini, aplaudían como hinchas comunes Juan Mónaco, José Acasuso, Mariano Zabaleta, Guillermo Coria, Gastón Gaudio, Lucas Arnold y otros destacados tenistas de la "legión" albiceleste que vivieron una jornada de fiesta.

El tercer punto de la serie lo disputarán este sábado los locales Agustín Calleri y Guillermo Cañas ante los rusos Dmitry Tursunov e Igor Kunistsyn.
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