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Loeb está a ocho puntos de su quinto título mundial

EFE EFE
El francés Sébastien Loeb (Citroën C4) está a sólo ocho puntos de obtener su quinto título mundial, después de haber ganado el rally de Cataluña, su novena victoria, cuarta consecutiva y antepenúltima prueba antes de que finalice el campeonato.

Ante esta situación, a Loeb sólo le resta quedar como mínimo segundo en el rally de Córcega y que su máximo rival, el finlandés Mikko Hirvonen (Ford Focus), no puntúe. Estos ocho puntos que obtendrían en esta situación la darían una ventaja de veinte puntos, a falta de celebrarse dos rallys (Japón y Gran Bretaña), en los que podría acabar sin puntuar.

Es tal el dominio del francés y de su vehículo, especialmente en el asfalto, que nada parece indicar que pueda detener su marcha triunfal hacia un objetivo aún no alcanzado por ningún piloto en la historia de los rallys, como es la obtención del quinto título mundial.

Lejos quedan ya las gestas de los mitos finlandeses Tommi Makinen (de 1996 a 1999, ambos incluidos) y Juha Kankkunen (1986, 87, 91 y 93), quienes con cuatro títulos cada uno en su haber en los años ochenta y noventa, se han mantenido como los referentes y dominadores en esta especialidad hasta la irrupción de Loeb, la cual se antoja duradera.

Este próximo fin de semana en las carreteras de asfalto de Córcega, Loeb puede acabar por fulminar todos los récords de victorias.

La superioridad de Loeb es tan insultante que en Cataluña sólo tuvo que esforzarse en las dos primeras jornadas y vivir de rentas en la tercera. Loeb pisa el acelerador, saca toda la ventaja posible y acaba modulando su velocidad en la última jornada gracias a los "splits", sistema que permite conocer a los pilotos cómo va el resto de rivales.

De hecho, la utilización de este sistema está siendo muy criticado porque desvirtúa la esencia del rally, en la que el piloto se enfrente a su coche y a la carretera, sin referentes.

Con o sin "splits", Loeb parece insuperable. Lo es en todas las superficies, pero en asfalto es aún más insultante su dominio. Detrás de él, su compañero Daniel Sordo (Citroën C4), hace lo que puede, y que es mucho.

A la finalización del rally de Cataluña, y después de haber saboreado las mieles del éxito al subir nuevamente al podio como segundo mejor piloto, Sordo no daba con la respuesta acertada para explicar qué es lo que pasa entre su coche y el del campeón francés.

No obstante, Sordo, a quien se aventura en breve como el sustituto de Loeb, entiende que quizá todo es más fácil de lo que se piensa; que Loeb es el mejor, el más rápido y el más atrevido en la carretera con un coche de rallys. Sus diez victorias en los primeros doce tramos en el rally de Cataluña ilustran a la perfección que la superioridad del francés no es una casualidad.

El próximo viernes, el asfalto de Córcega espera a los pilotos. Si no sucede ningún hecho extraño, Loeb volverá a ganar sin que ningún rival le pueda toser. Todo quedará a expensas de cómo se comporten los Ford. Si estos son capaces de marcarle de cerca y sacar el máximo de puntos posibles, los dos escenarios de tierra, como son Japón y Gran Bretaña, podría abrir la posibilidad a una sorpresa.

No obstante, en la tierra Loeb también ha sabido ir rápido y obtener victorias, algunas de ellas inesperadas, como la de Nueva Zelanda, cuando los dos Ford se cayeron del podio en el último tramo y brindaron en bandeja el triunfo a Loeb, que antes de iniciar la última especial era cuarto.
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