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Olazábal "desubicado" ante su vuelta al Green

  • Vuelve en el Masters de Madrid, tras un año de su terrible lesión
EFE EFE
"Me conozco ya cada baldosa del paseo de la Concha, en Donosti. La que está rota, la que tiene el chicle pegado", comenta, jocoso, José María Olazábal en el Club de Campo, en vísperas de su regreso a la competición, en el Masters de Madrid de golf.

Olazábal, de 42 años, lleva lastrado desde hace más de un año por una lesión terrible y poco frecuente (artritis reumática indiferenciada).

Desde que aparecieron los síntomas de la enfermedad, con dolores en rodillas, espalda y hombros, el tenaz deportista vasco ha jugado con cuentagotas en Europa y en los Estados Unidos. Su última puesta en acción se produjo a primeros de julio en el campo inglés de Sunningdale, en las previas fallidas para clasificarse para el Abierto Británico.

Olazábal traslada otra vez la bolsa de palos hacia un torneo más por amistad con el organizador del torneo, el madrileño y golfista Gonzalo Fernández-Castaño -campeón hace dos semanas en un torneo en The Belfry-, y por aquello de apoyar las competiciones en España que por el deseo ferviente de medir sus fuerzas con un buen grupo de jugadores del circuito europeo, entre ellos el malagueño Miguel Ángel Jiménez (cuarto en la Orden de Mérito) y el argentino Ángel Cabrera (campeón del Open USA en 2007).

"ME SIENTO DESUBICADO"


"Me siento raro, casi desubicado", dijo Olazábal en Madrid, tras una pausa de unos cinco segundos para desnudar su intimidad después la primera ronda de prácticas en el Club de Campo junto a Jiménez y Castaño.

"No tenía previsto volver", reconoció Olazábal, quien apenas se ha podido entrenar como a él le gusta. Un día una ronda de 18 hoyos, y al día siguiente pegar unas bolas. Ni hablar, casi, de repeticiones del juego corto, poco "green" y no muchas bolas. De pisar el gimnasio, nada de nada. Y muchos, muchos paseos por la bahía de la Concha, en San Sebastián. Monotonía para el segundo mejor golfista español de la historia (dos Chaquetas Verdes) tras Seve Ballesteros (aún hospitalizado), sólo quebrada en las últimas semanas por su labor como asistente del capitán Nick Faldo en la Ryder Cup.

"Los compañeros están en ritmo y en plena competición. En mi caso, al estar fuera de la competición admito que me siento un poco incómodo", subrayó el golfista de Hondarribia, quien incidió como nota más positiva el abandono de la medicación, hace sólo una semana.

La enfermedad de Olazábal, de origen desconocido, le ha obligado a medicarse de una forma especial. Cada ocho semanas visitaba el hospital para someterse a un goteo intravenoso de un producto biológico, en sesiones de dos a tres horas. Cada ocho semanas, el proceso se repetía.

En 1997 estuvo a punto de quedar postrado en una silla de ruedas por otra grave lesión en los pies. Entretanto, el jugador vasco tendrá que solicitar una exención médica para conservar la tarjeta del circuito estadounidense.

"No he querido perder el contacto con los palos ni las sensaciones. No he tenido un entrenamiento habitual. Nunca viene mal competir, aunque no esté en las mejores condiciones. Si me va bien, a lo mejor juego también en Castellón dentro de dos semanas", señaló Olazábal, uno de los grandes golfistas tan exigente que sigue sin patrocinador. "Por cierto, ¿si sabéis de alguno..?", bromeó el jugador guipuzcoano, al tiempo que Jiménez le lanzó al suelo la gorra de frontal inmaculado.

Hecha la broma, el malagueño Jiménez admitió que Olazábal le ayudó hoy a corregir un defecto recurrente en las últimas semanas con el "putt". "Me estaba venciendo un poco hacia la izquierda y me comentó que cerrara un poco más la cara del palo. Y efectivamente, funcionó. La clase se la pagaré a final de la semana", dijo.

PENDIENTES DE SEVE

Fernández-Castaño, jugador y cuya empresa organiza el torneo, también se deshizo en elogios sobre al figura de Olazábal y Jiménez. "Es un honor que reaparezca aquí, en Madrid. Puedo asegurar que ni Chema ni Miguel Ángel han venido cobrando un duro. Están en Madrid por amistad y de manera desinteresada. Sergio García se ha excusado, pues tenía compromisos con su Fundación. Esta es la talla como personas de ambos", indicó el madrileño.

"Sólo falta Seve Ballesteros para que estemos los cuatro magníficos", recalcó Fernández-Castaño, seguro de que el torneo que organiza será un éxito.
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