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España se juega ante Brasil B su pase a la final

Alejandro Alcazar Alejandro Alcazar


España tiene hoy el último escalón antes de alcanzar su cuarta final consecutiva en un Mundial. En frente tendrá un simulacro de Brasil, una selección B ”˜canarinha”™ con el escudo de Italia en el pecho. Incluso muchos de los jugadores vocean ”˜Il Canto degli Italiani”™ en los prolegómenos del partido convencidos de su fervor al país de acogida. En realidad pocos los sienten y muchos querrían jugar la otra semifinal en la que Rusia se medirá a los que defenderán la camiseta ”˜verde amarelha”™. Pero al margen de esta más que anécdota, pero que define el potencial que puede poseer esta Brasil B disfrazada de Italia, España tiene un enemigo de cuidado.

Respeto italiano

Dos selecciones que se conocen con los ojos cerrados. Los italobrasileños, además de muchas ganas, perdieron la última final del Mundial, nos respetan y se saben inferiores. De cinco partidos, España ganaría tres y empataría uno, pero sabe que el otro puede llegar hoy mismo, por lo que la concentración y esfuerzo debe ser máximo para superar el difícil escollo de un rival experimentado que se las sabe todas y, en especial, es único para jugar al límite del reglamento.

Todos estos factores se tienen muy en cuenta en el vestuario español, cuya mejor virtud será dedicarse a jugar y olvidarse de cualquier tipo de provocación que pueda surgir sobre la pista. José Venancio López lo sabe, y también que su equipo en condiciones normales es superior y no porque las estadísticas lo digan - hemos ganado 5 de los últimos 7 enfrentamientos -, si no porque gran parte del conjunto italobrasileño han pasado por la Liga española (Grana, Bertoni, Nora, Dé, Caio, Saad, Dudú y Seco), lo que les dota de conocimiento de nuestra forma de jugar así como de esa competitividad que dota la competición nacional.

España puede dar más



Un detalle preocupante es que los jugadores y el seleccionador españoles hablen de esto: "No podemos pensar que estamos en la final porque todavía no hemos jugado la semifinal”. Una declaración de intenciones de José Venancio López, que deja un poso de duda sobre sus verdaderas miras. Si España no se plantea el encuentro de hoy como una final, como si fuera el último partido del Mundial, corre el riesgo que lo sea y se vea abocado a jugar la final de consolación. No es bueno escuchar cosas así en un deporte como el fútbol sala, donde la más mínima distracción se paga.

En cuanto a la línea llevada por ambas selecciones en este Mundial, España sólo ha mostrado de soslayo su verdadero talento. No ha acabado de explotar todos sus recursos, quizá porque no los ha necesitado, con momentos de gran juego y otros de cierto desbarajuste que le han costado goles. Han tirado de ella los veteranos, mientras los más nuevos han tenido actuaciones discretas. A Italia le pesa demasiado esa veteranía de algunos de sus futbolistas, con un torneo irregular en el que han destacado jugadores que antaño ocupaban un sitio de segunda fila. Quizá esta Italia es más vulnerable que la de hace cuatro años en Taiwán, lo que no quiere decir que no pueda ofrecer un nivel superior, aunque no tan regular.

Daniel es la única duda en el equipo español, que se resintió de la lesión de rodilla que ha superado hace unos meses, aunque esperemos que Venancio no tenga que utilizarle porque querrá decir que el partido ha sido favorable. Vuelve el cierre catalán del Inter Torras. Los demás jugadores están en condiciones.

- Posibles alineaciones:

España: Luis Amado; Torras, Javi Rodríguez, Kike y Marcelo. Seleccionador: José Venancio López.

Italia: Feller; Grana, Bertoni, Nora y Foglia. Seleccionador: Alessandro Nuccorini.

Pabellón: Gimnasio Maracanazinho de Río de Janeiro.

Hora: 15.30 h.

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