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Hamilton fue imparable

  • El inglés ganó en China y tiene el Mundial en el bolsillo. Massa, segundo, fue de paseo. Alonso otra vez extraordinario: cuarto y rondando los tiempos por vuelta de los mejores
Á. H. - La Crónica Á. H. - La Crónica

Lewis Hamilton acaricia, por segunda temporada consecutiva, su primer título mundial de Fórmula Uno. El inglés, conduciendo al límite durante toda la carrera, se impuso con rotundidad en el Gran Premio de China, no fue capturado por el fantasma de la puzolana e, impulsado por el mejor monoplaza de la parrilla, sólo uno de sus innumerables errores mentales podrían dejarle sin título en Brasil. Fernando Alonso, maravilloso, acabó cuarto dejando claro que el "arre28" ya es, por fin, un coche de competición digno de aparecer en una parrilla.

La carrera tuvo poca historia, porque Hamilton, al revés de como sucediera en Japón, no se tragó la primera curva. Su salida fue espectacular, en ningún momento inquietado por Raikkonen o Massa, y desde entonces puso en marcha el metrónomo para ir arañándoles décimas a los Ferrari, como un martillo pilón, y ni siquiera hubo dudas en sus dos paradas de que seguiría adelante. Fue una carrera extraordinaria, sin más apunte, conduciendo al límite en los dos primeros tercios de carrera y guardando motor en el último.

Mientras, por detrás, Ferrari volvió a llevar la máxima de que son un equipo hasta el final. Raikkonen apretó a Hamilton hasta que pudo (que fue hasta que la tortuga de Fisichella le hizo perder 1,4 segundos en una vuelta respecto a Hamilton cuando había conseguido recortarle hasta la frontera de los cinco) mientras Massa era incapaz de correr mucho más rápido que el Renault de Alonso. Y, como es natural y como la Rossa ha hecho durante toda su historia, el finlandés aflojó el ritmo descaradamente en su tercer stint para que el brasileño le pasara y acabara segundo, forzando a Hamilton a ser quinto en Brasil para asegurarse el campeonato si Massa gana en su tierra. Eso sí, para que el brasileño gane allí tendrá que correr más que en China, donde sólo le faltó ir con el codo por fuera del cock-pit para demostrar que iba de paseo.



GRAN ALONSO.

Por su parte, Alonso volvió a dejar la esencia del mejor piloto de la parrilla en la primera vuelta, cuando sobrepasó a Kovalainen en la largada: el primer doble curvón lo tomó emparejado con el McLaren, fue trabajándose el adelantamiento tras no lograrlo ahí y lo hizo en la curva de atrás, superando por rebufo a un todopoderoso motor Mercedes y por sidra asturiana en la curva al hielo finlandés. A partir de ahí, todo fue una lucha a la milésima con Kovalainen que se mantuvo hasta que éste pinchó durante el tramo final de su segundo stint. El tercer escalón del podio, disfrazado por los "presuntos" problemas del Ferrari de Raikkonen, era inalcanzable.

Ahora todo queda casi visto para sentencia, pero Brasil tampoco es un circuito que le traiga buenos recuerdos a Hamilton, los dichosos botones del volante, y a priori tanto los Renault como los BMW estarán en la pomada. Con el match-ball en el box de McLaren, habrá que ver cómo afrontan esa última carrera: si arriesgando (será la segunda carrera para los motores de ambos monoplazas) o por el contrario se disfrazan de amarrateguis para intentar asegurar el quinto puesto que necesita Hamilton para ser campeón. Para mayor gloria de papuchi y de Ron Dennis.
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