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Hamilton es el campeón

  • Massa ganó en Brasil, pero el quinto milagroso puesto del inglés le aseguró el título. Fernando Alonso, otra vez soberbio, acabó segundo.
Á. H. - La Crónica Á. H. - La Crónica

Un Mundial caótico sólo podía decidirse en la última curva del último Gran Premio. Y Timo Glock, a bordo de su Toyota con neumáticos de seco sobre piso mojado, le dio el Mundial a Lewis Hamilton gracias al adelantamiento del inglés al alemán en la última curva: si no le hubiera pasado, el título hubiera sido para Felipe Massa, que ganó la carrera con suficiencia. Su propio equipo le dijo por radio que era campeón pero no contaban con la pifia del Toyota. Sus lágrimas en la vuelta de honor lo decían todo.

La carrera fue una lotería, agua al principio, agua al final y las 50 vueltas de en medio con el asfalto seco. Y en esas condiciones Fernando Alonso demostró que es el mejor de largo, y el que más arriesga. Llevó su Renault a la segunda posición, intercalado entre los dos Ferrari, y volvió a dejar para la videoteca dos adelantamientos a Kovalainen, a bordo de un tiro como el McLaren, sencillamente espectaculares.

Pero fue el día de Hamilton, a quien le sorprendió la buena suerte en la última curva, pero que se mereció a lo largo de toda la carrera. El inglés fue de paseo, guardando posiciones, y no tuvo que tirar a fondo excepto en algunas vueltas en el tramo intermedio, para poner tierra de por medio con Vettel. El inglés, el campeón más joven de la historia, ya le ha devuelto a su patrón todo lo que éste ha hecho por él. Y encima ha revertido la suerte, que ahora le sonríe.

Mientras, Massa completó una carrera perfecta, sin trompos, y ganó con autoridad y haciendo a la perfección su trabajo. Raikkonen, que completó el podio junto a Alonso, no hizo nada más que dar vueltas: ni ayudó a Massa, ni estorbó a Hamilton ni nada de nada. Lo del finlandés es indigno de una escudería como Ferrari.

El adelantamiento de Hamilton a Glock en la última curva, entre las estelas de agua y sin que nadie supiera qué es lo que estaba pasando, pone el epílogo final a un Mundial tremendamente emocionante. La temporada que viene, con el KERS, los slicks y la aerodinámica modificada, será otro cantar. Pero igual de emocionante, seguro.

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