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El "Gordo" Calleri está para jugar siempre

EFE EFE

Agustín Calleri se quedó fuera de la pista en la semifinal de la Copa Davis que Argentina ganó ante Rusia el septiembre pasado, y esta vez, frente a España, sueña con jugar el tercer punto el sábado en la segunda final que disputará por el ensaladera de plata.

"Es una alegría enorme estar en otra final de la Davis. Luli (por el capitán, Alberto Mancini) me conoce como jugador y sabe lo que soy en este torneo, por eso creo que se inclinó por mí. Además, siento que estoy jugando bien", comentó el tenista de Río IV, Córdoba, el más veterano del equipo con 32 años.

Con 14 victorias y seis derrotas en la Davis, el "Gordo" Calleri, como le llaman desde siempre sus amigos, quiere tener otra oportunidad que hace dos meses se le escapó de las manos.

Ante los rusos no jugó debido a que iba a hacerlo en el dobles junto con Guillermo Cañas y fue sustituido en el último momento por David Nalbandian, algo que podría ocurrir nuevamente el sábado, según los resultados de la primera jornada.

"Para que Nalbandian esté el sábado va a depender mucho del viernes. No es bueno jugar todos los partidos, viernes y sábado, porque después no sabes si tienes que jugar el domingo. Hay que tener cuidado con eso", ha dicho en estos días. "Claro, yo estoy para jugar siempre", añadió.

Con altibajos en la temporada, Calleri ha sido convocado por Mancini porque confía en él si tiene que jugar, y porque su personalidad y espíritu de colaboración armoniza al grupo.

Calleri debutó en el circuito profesional en 1995, fue campeón en Acapulco (2003) y Kitzbühel (2006) y disputó las finales de Buenos Aires 2002 ante Nicolás Massú (CHI), Estoril 2003 con Nikolay Davydenko (RUS), Hamburgo TMS 2003 con Guillermo Coria (ARG), Costa Do Sauipe 2004 con Gustavo Küerten (BRA), Amersfoort 2005 con Fernando González (CHI) y New Haven 2006 con Davydenko.

El principal recurso de este tenista diestro es la potencia de su servicio y su espíritu de lucha. Su orgullo es "pertenecer a una generación de tenistas argentinos que se ha ganado el respeto de todos en el circuito".

"Disputar dos finales de la Davis en dos años es muy importante, más de lo que podía imaginar cuando a los cinco años ya andaba con la raqueta. Ganarla sería tocar el cielo con las manos. Confío en ello, porque sabemos que tenemos con qué lograrlo", afirmó.

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