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Andy Murray, la gran alternativa

EFE EFE

Aunque esta semana ostenta el cuarto puesto de la lista mundial que lidera el español Rafael Nadal, el escocés Andy Murray lleva siendo desde casi el mes de agosto pasado la mejor raqueta del circuito, y la más firme alternativa ahora al título en el Abierto de Australia.

El propio Rafael Nadal, tras caer recientemente ante el jugador de Dunblane en la final del torneo de exhibición de Abu Dhabi, no dudó en confirmar esta posibilidad que se ha hecho realidad, después de que Murray ganase por segundo año consecutivo el título en Doha. "Ha jugado muy bien y si sigue a este nivel, incluso puede ganar el Abierto de Australia", avisó el de Manacor en aquella multimillonaria exhibición al comprobar el juego desplegado por el ex discípulo de Alex Corretja, ahora dirigido por Miles Mclagan.

Corretja, con quien rompió su relación de asesoramiento después de caer en tercera ronda de Roland Garros ante Nicolás Almagro, también predijo la irrupción de su pupilo entonces. "Tiene todo el potencial, solo le hace falta creérselo y desarrollarlo", dijo a EFE sobre Murray.

Un vistazo a la última parte del 2008 confirma esta teoría. Murray empezó la segunda mitad de la temporada pasada de forma meteórica. Había ganado antes en Doha y Marsella, pero después lo hizo en torneos más relevantes como los Masters Series de Cincinnati y Madrid, y luego en San Petersburgo, siendo semifinalista en la Copa Masters de Shangai. A eso unió su primera final de un Grand Slam, en el Abierto de Estados Unidos. En ese recorrido fue capaz de vencer a Novak Djokovic (Cincinnati), Nadal (Abierto de Estados Unidos), Andy Roddick (Copa Masters de Shanghai) y Roger Federer (Madrid y Shanghai), es decir, a los mejores.

Comenzó el 2009 derrotando a Federer y al propio Nadal en Abu Dhabi, y ganó Doha sin ceder nada más que un set, ante el suizo, y derrotando después en la final a Roddick. Su inteligencia en la pista, una seguridad en el fondo de la pista labrada en su temporadas en la Academia Sánchez-Casal en Barcelona, y una formidable volea esculpida en las últimas temporadas han configurado a un jugador, actual orgullo del tenis británico, antes entregado a la figuras de Greg Rusedski y Tim Henman.

En Australia, Murray se topó el pasado año con un jugador que se erigió como gran figura, el francés Jo-Wilfried Tsonga, su verdugo en primera ronda, pero en 2007, ya libró una épica batalla con Nadal en octavos, a cinco sets, que dejó luego maltrecho e indefenso al de Manacor en su duelo posterior contra el chileno Fernando González. Este año, el jugador escocés es, mucho más que Nadal, que Djokovic y que Federer, el enemigo a batir en Melbourne.

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