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Serena y Safina, lucha por el título y el número uno de Jankovic

EFE EFE

De nuevo con el techo cerrado en la Rod Laver Arena, la estadounidense Serena Williams encontró su fuerza, acabó con la racha de 15 partidos ganados de la rusa Elena Dementieva y logró por cuarta vez la final del Abierto de Australia, donde se las verá con otra rusa, Dinara Safina.

Serena se impuso a Dementieva, por 6-3 y 6-4, mientras que Safina derrotó a su compatriota Vera Zvonareva por 6-3 y 7-6 (4). Será una final entre la experiencia de la americana, de 27 años, con nueve títulos de Grand Slam en 12 finales, y la ambición de la rusa, de 22 años, con solo una intervención en el último partido de un grande, derrotada en Roland Garros el año pasado por la serbia Ana Ivanovic.

Serena ha ganado las tres finales que ha disputado en el Abierto de Australia (2003-05-07). Ha sido infalible en todas ellas y ahora buscará la cuarta ante Safina, con la que mantiene una ventaja de 5-1 en sus enfrentamientos, ganando dos de ellos el pasado año, en el Abierto de Estados Unidos y en el Masters, y perdiendo en Berlín.

Dementieva llevaba una racha de 15 partidos ganados este año, tras obtener los títulos de Auckland y Sydney. En este último torneo había derrotado a Serena en semifinales por 6-3 y 6-1, pero ha sido pisar Melbourne Park para que el juego de la estadounidense subiese de nivel y que la rusa se quedase a un paso de la que hubiese sido su tercera final del Grand Slam, tras ceder en las de Roland Garros y US Open en 2004

La menor de las Williams, no obstante tuvo que remontar una ventaja de 3-0 de la campeona olímpica en el segundo set, pero en esta semana se ha acostumbrado a circunstancias adversas en cada encuentro y ha sabido superarlas.

Contra la bielorrusa Victoria Azarenka perdía por 6-3 y 2-4, cuando su rival se tuvo que retirar con náuseas y malestar general, y luego la rusa Svetlana Kuznetsova le puso contra las cuerdas cuando sirvió para ganar el encuentro.

Ante Dementieva sufrió un tropezón en la pista durante el segundo set, pero se levantó rauda sin signos de lesión. A sus 27 años soporta perfectamente la presión y ahora está dispuesta a demostrar lo que dijo en Sydney, que aún estando la cien del mundo ella se sentía como la primera de la clasificación.

Safina también ha flirteado con la derrota en este torneo. Tuvo que salvar dos bolas de partido contra la francesa Alize Cornet en octavos y sufrió contra la australiana de origen serbio Jelena Dokic en semifinales. Ganó a Zvonareva, con quien tenía un balance a favor de 5-4, a pesar de cometer 42 errores no forzados en una hora y 46 minutos.

Su hermano Marat se hizo con el título aquí en 2005 después de perder las finales de 2002 y 2004 y Safina quiere emular al que fue y sigue siendo su ídolo, como afirmó tras su victoria. "Vi ganar a mi hermano el título por televisión, y ahora cuando le veo jugar mis ojos se llenan de lágrimas. Su cumpleaños fue hace dos días y quizás gane el dinero suficiente para comprarle un regalo".

Tendrá además el añadido de luchar por el número uno, algo que ya ha poseído Serena. "Desde que era una niña, siempre ha sido mi sueño ser número uno del mundo un día. Enfrentarme a Serena y luchar por ese puesto será increíble. Cualquiera que gane nos daremos la mano al final y diremos, bien, tú te mereces ser la número uno", dijo Safina.

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