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Un español enseña artes marciales a alumnos de todo el mundo en Tailandia

EFE EFE

El maestro español de artes marciales Pedro Villalobos vincula filosofía y lucha en su escuela de Muay Thai (boxeo tailandés), en el norte de Tailandia, donde alumnos y profesores de todo el mundo acuden para aprender los secretos de esta legendaria técnica.

"El desarrollo espiritual a través de las antiguas artes marciales" es el lema de Villalobos, un campeón de Muay Thai que ha estudiado durante años diversas disciplinas de combate en Tailandia, Indonesia, China o Camboya. Su escuela, inaugurada en 2003, se encuentra en una casa de campo rodeada de árboles y sacos de pelea, a las afueras de la ciudad tailandesa de Chiang Mai, en el norte de Tailandia. Doce alumnos y profesores de España, Chile, Francia, Canadá, Holanda y Tailandia entrenan unas seis horas diarias en este gimnasio bajo el intenso cielo azul, con el objetivo de "superarse a sí mismos, no de vencer al contrario", señaló a Efe el maestro español. "Nadie conoce el emplazamiento de mi escuela porque, antes de aceptar a mis alumnos, les realizo una entrevista para cerciorarme de que respetarán los principios de virtud, autocontrol y disciplina", agregó.

Villalobos ha creado una nueva especialidad a la que ha llamado "Muay Thai Sangha", en la que fusiona los conceptos de la lucha tradicional tailandesa con las de Camboya (Bokator), Indonesia (Silat) e India (Kalaripayat), entre otras. Esta nueva modalidad, de la que no existen competiciones deportivas y cuyos golpes son más dañinos que en el boxeo tailandés, se basa en ahorrar el máximo de energía e inutilizar los puños y pies del adversario mediante bloqueos contundentes. Las enseñanzas espirituales, la meditación y las buenas obras sociales, como ofrecer comida a los monjes budistas y limpiar los montes y ríos, conforman también una parte indispensable del Muay Thai Sangha. Para el chileno Gonzalo Paredes, de 24 años, la escuela "enseña filosofía y lucha, lo que suple las carencias de otras artes marciales o disciplinas como el yoga o la meditación".

Paredes, nacido en Santiago de Chile, afirmó que conoció la academia a través de su pagina en internet (ancientmuaythai.com) y decidió ingresar durante un mes como experiencia personal tras haberse licenciado en Derecho. El madrileño de 23 años Marco Merlo permanecerá en la escuela durante un año para "mejorar espiritualmente" y avanzar en sus conocimientos de Muay Thai, un deporte que practica desde hace cuatro años. Por su parte, los alicantinos Alexis Gamiz y Pedro Santa, de 27 y 21 años, pasarán los próximos meses en Tailandia compaginando las enseñanzas de Villalobos con combates de Muay Thai contra luchadores tailandeses.

"Algunos turistas españoles vienen sorprendidos a hablar conmigo y me cuentan que no esperaban encontrarse a un alicantino peleando en Tailandia", afirmó Gamiz, quien noqueó a su rival en las tres peleas que ha disputado. El Muay Thai o boxeo tailandés es conocido también como "el arte de las ocho extremidades", ya que se utilizan los puños, las rodillas, los codos y las piernas como armas. Su origen se encuentra en las continuas guerras que mantuvo Tailandia con los reinos vecinos de Camboya y Birmania durante el siglo XII, en las que los soldados perfeccionaron el manejo de las lanzas y las espadas, así como el empleo del cuerpo como un arma letal.

Villalobos, de 37 años, salió de España cuando contaba sólo un cuarto de siglo y se instaló en Estados Unidos, donde quedó campeón de boxeo tailandés a finales de los noventa y abrió una escuela de Muay Thai. Su interés por la meditación y la espiritualidad le trajo por segunda vez al Sudeste Asiático, donde vivió tres meses como monje budista, entrenó con distintos maestros de artes marciales y ganó tres combates por k.o., uno de ellos contra el campeón de Laos. Sin embargo, el kru (maestro, en tailandés) Villalobos, quien tiene previsto viajar a India para proseguir sus estudios, asegura: "Más de treinta años practicando artes marciales me han enseñado que la mejor forma de combatir la violencia es evitarla".

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