Ir a versión clásica Ir a versión móvil

Ataque con siete muertos contra el deporte símbolo de unión en el Sur de Asia

  • CRÍQUET-ATENTADO
CRÍQUET-ATENTADO
EFE EFE

La selección de críquet de Sri Lanka sobrevivió hoy al ataque de un comando terrorista en la ciudad paquistaní de Lahore en el que murieron siete personas, en un atentado similar al de Bombay que ha tenido como objetivo el deporte que más une a los pueblos del Sur de Asia.

Doce terroristas, armados con fusiles, granadas de mano y lanzacohetes, atacaron el convoy de la selección a su paso por la Plaza Liberty de Lahore, cuando se dirigía al estadio Gaddafi a disputar un partido con el equipo paquistaní, según la Policía. Siete personas -cinco de ellas, policías- murieron en el intercambio de fuego entre los terroristas y la escolta del equipo deportivo, seis de cuyos miembros resultaron heridos.

Los heridos son cinco jugadores y un asistente del entrenador, informó un portavoz militar ceilanés consultado telefónicamente, que sólo dijo que "no están en situación crítica" cuando fue cuestionado sobre su gravedad. Las versiones difundidas en Pakistán afirmaban que dos de los jugadores recibieron impactos de bala, entre ellos el capitán del equipo, Mahela Jayawardene, herido en una pierna.

Las televisiones paquistaníes mostraron imágenes de impactos de bala en el autobús del equipo y en los vehículos de la escolta, así como de alguno de sus ocupantes muertos. También quedó grabada la acción de cuatro distintos terroristas, alguno de ellos con pesada mochila. Tras el ataque, la Policía informó del arresto de cuatro sospechosos a los que requisó armas, aunque aún está por confirmar si son miembros del comando así como el paradero del resto de los terroristas.

La selección ceilanesa fue evacuada de Lahore en un avión militar enviado por su Gobierno que, tras hacer escala en Abu Dabhi, llegará mañana a Colombo, según el portavoz. La similitud del ataque con el de otro comando que aterrorizó durante tres días la ciudad india de Bombay en noviembre pasado hizo cundir el pánico en la ciudad de Lahore y llevó al gobernador de la provincia de Punjab, Salman Taseer, a declarar que se trata de "los mismos" terroristas.

Ha sido "un ataque muy bien preparado. Los terroristas estaban entrenados", dijo Taseer, que añadió que la Policía halló dos vehículos utilizados por los atacantes, uno de ellos cargado de armamento. Tanto el presidente del país, Asif Alí Zardari, como el primer ministro, Yusuf Razá Guilani, condenaron el atentado y ordenaron una investigación para identificar a sus autores.

Zardari y Guilani llamaron por teléfono al presidente de Sri Lanka, Mahinda Rajapaksa, para expresarle sus condolencias y garantizarle que los culpables serán castigados, según la agencia estatal APP. Guilani mantuvo que el asalto pretende "mancillar el nombre de Pakistán" y "aislarlo" del mundo del críquet, mientras que Zardari le dijo a su homólogo ceilanés que se trata de una "conspiración" para minar las relaciones entre sus dos países.

El críquet es el deporte estrella del Sur de Asia y uno de los lazos que mantiene unidos a sus pueblos incluso en momentos de crisis, hasta el punto de que se ha acuñado en la región la expresión "diplomacia del críquet".

Sri Lanka había aceptado recientemente acudir a Lahore para disputar una serie de partidos en sustitución del equipo indio, que canceló su participación en el torneo a raíz del asalto a Bombay, del que la India responsabilizó a Pakistán. El ataque de Lahore llevó al ministro de Exteriores indio, Pranab Mukherjee, a afirmar que la infraestructura terrorista en Pakistán aún debe ser "desmantelada".

Pero el Ejecutivo ceilanés prefirió quitar gravedad a la situación y subrayó que tanto Sri Lanka como Pakistán y la India hacen "esfuerzos rigurosos para derrotar a los grupos terroristas en el Sur de Asia", en palabras del secretario de Exteriores, Palitha Kohona.

En Pakistán, un viceministro llegó a afirmar que el atentado en Lahore es una "reacción" al de Bombay y que los atacantes venían de la India, pero el portavoz de Exteriores, Abdul Basit, dijo que "es pronto" para adjudicar una autoría.

"No se puede descartar nada, puede tratarse de una venganza. Si fueran del mismo grupo (que atacó en Bombay), podría hablarse de una nueva estrategia de ataques estilo fedayín que pueden registrarse en diversas partes del mundo", comentó el portavoz de los servicios secretos paquistaníes (ISI), Zafar Iqbal. "Pero dudo de que se trate del mismo grupo, porque son intereses cruzados. Con este ataque lo que se consigue es dañar la imagen de Pakistán y aislarlo aún más de la comunidad internacional", constató.

Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies.
OK | Más información