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Ferrer se une a Nadal en las críticas contra los controles

EFE EFE

David Ferrer se unió hoy a Rafael Nadal en cuanto a las críticas a los controles antidopaje por sorpresa, dijo que es una dictadura y que los jugadores apenas pueden hacer nada, y que ellos apenas pueden tener privacidad. "A mí, personalmente, me han jodido porque jugué el partido con Kiefer a cinco sets el miércoles y acabé a las nueve de la noche. Terminé tratamiento con mi fisio a las dos de la mañana y a las siete estaban tocando a mi puerta para hacer el control antidopaje", dijo Ferrer

"Creo que eso está muy mal hecho, porque igual se podía hacer en el hotel o en el club. Dormí sólo cinco horas y eso me dolió bastante. Ese trato con los jugadores y más en un torneo tan importante como es Roland Garros. No es excusa para que haya perdido hoy, pero está muy mal hecho", añadió.

"Es ridículo porque pasamos 15 ó 20 controles antidopaje al año y es tu vida íntima, tu intimidad, y yo no puedo saber cada día si voy a estar en Valencia, Xavea en Almusafes o Santa Rita, o sea que es una lotería. Parece mentira que pasen estas cosas que no puedas tener ni tu propia privacidad, pero allá ellos", prosiguió Ferrer.

"Es un disparate, he hecho dos controles ya, el del otro día y ahora mismo, y qué puedo decir, es ridículo. No ganan nada con esto, sólo más tensión entre los jugadores. Creo que, con esto, no se va a ningún lado", apuntó Ferrer, que no ve solución al asunto, ni siquiera haciendo un boicot.

"A ver quién tiene lo que hay que tener para decir que no juega aquí. A principio de año, nos quejamos el 80 por ciento de los jugadores, pero no hay mucho que hacer, ¿apuntarles con una pistola?, y la opción no es no jugar. La culpa no la tienen los torneos. Son ellos los que deberían pararse y hablar con los jugadores, porque parece que es una dictadura", dijo.

Ferrer admitió que se encuentra en un mal momento. "Quizás jugué muy corto todo el partido y el torneo. Pero él sacó bien y en los puntos importantes jugó más agresivo que yo", dijo sobre el sueco Robin Soderling, su verdugo hoy.

"Al ver que tenía calambres, claro que pensaba que podía ganar, de hecho si hubiera ganado ese desempate hubiera tenido muchas posibilidades de ganar el partido. El balance del torneo es negativo, he perdido en tercera ronda, no he hecho buen tenis. Me noto cada año más abajo tenísticamente y físicamente y eso se refleja, pero la vida sigue", dijo David.

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