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Sastre: "No veo una segunda victoria en el Tour y el podio no me hace tilín"

EFE EFE

El español Carlos Sastre (Cervélo), vencedor de la pasada edición, se mostró "realista" al asegurar que no espera una segunda victoria en el Tour y que no siente "ni tilín ni tilán" por alcanzar el podio, en una carrera en la que admite la hegemonía del Astana de Alberto Contador. "Yo el Tour lo veo complicado por muchas cosas. Hay un poder absoluto de un equipo y eso priva del espectáculo. Si ves a cuatro corredores entre los 10 primeros eso intimida y rompe la hegemonía del deporte. No es una critica, es la realidad. Y si subo al podio no me valdría para nada, no me hace tilín ni tilán, no sueño con eso", dijo Sastre en la jornada de descanso del Tour.

Una posición un tanto sorprendente del último ganador en París, que ve el panorama con tranquilidad y dispuesto a disfrutar de la prueba. "Tampoco estoy resignado. Ya he ganado el Tour. Para muchos fue una causalidad. Hago mi carrera y la de mi equipo. Es difícil luchar por el maillot amarillo y verde, pero el equipo luchará por ello. Lo estamos haciendo bien: hemos ganado una etapa, estamos dando buena imagen. Resignado no estoy, soy realista.", afirmó. Sastre habló de "las prioridades en la vida" y lamentó el trato de la organización como vencedor del año pasado, con detalles como no aparecer en las fotos del libro de ruta o negarle la posibilidad de salir vestido de amarillo en el prólogo de Mónaco. "Hay que dar prioridades y ser realista. Mi temporada es buena, y mi equipo está contento. El Tour me ilusiona porque es la mejor carrera, pero la quiero disfrutar más que nunca. Que me mantengan en la sombra no me preocupa, sigo recibiendo mensajes de apoyo y eso es más gratificante que una segunda victoria en el Tour, que no la veo en estos momentos", dijo.

"Míster top ten", orgulloso de pasear el dorsal número 1 del Tour por 4 países después de su participación en el Giro, de lo que no se arrepiente, insistió en que ve complicado volver a ganar la carrera "por el poderío del Astana que impide que la carrera vaya en diferentes direcciones", pero encuentra consuelo en un equipo creado a su medida. "Estoy feliz de haber sido el punto de partida de un equipo y de ganar el año pasado, de la relación con la gente del equipo. Aquí no se me ha exigido ganar, sino llegar en condiciones a las carrera. Esta es mi 21 vuelta grande", señaló el líder del Cervélo. Sobre si puede ser el corredor que ejerza la labor de juez y parte en la presente edición, Sastre despejó cualquier responsabilidad. "No quiero ser juez de la carrera, solo haré lo que tenga que hacer para mi y mi equipo. Por mí la carrera no irá en una dirección u otra. El que quiera ganar que lo trabaje él. Haré lo que me interese. Ayudar a Contador? "El que quiera ganar que ataque, que rompa la carrera y la decida a su favor", afirmó con rotundidad.

Sastre también hizo una valoración de la primera parte del Tour tras las tres etapas pirenaicas, donde no hubo batalla alguna entre los favoritos a excepción del ataque de Contador en Arcalís. "Los Pirineos no han tenido la trascendencia esperada. La jornada de Andorra era la más complicada, pero las otras dos fueron de desgaste, que exigían desempeñar un papel táctico importante, con puertos lejos de meta. Yo, que soy escalador, no podía atacar porque si luego me cogen en el llano pierdo. Si no juegas una táctica como el año pasado en Hautacam, atacando de lejos con todo el equipo o es muy difícil", comentó. El corredor madrileño afincado en Ávila vaticinó que la última semana del Tour será muy dura. "Pero antes tenemos la segunda semana, que será asfixiante y habrá estrés, además iremos sin pinganillo, habrá ingredientes para que sea un maratón desgaste para la ultima semana", matizó.

Preguntado si estaba molesto con la organización del Tour por su permanente posición en la sombra, dijo: "No me esperaba un homenaje, ni que me pusieran todo de amarillo. Es el Tour y pueden hacer lo que quieran en cada momento. Lo de no salir de amarillo me jodió porque estaba todo preparado, con el caso especial, pero cometieron el error y salí con un casco que no veía nada. Me lo puse por el patrocinador y no lo disfruté. Por eso empecé mal el Tour. Hubiera sido bonito salir todo de amarillo para recordar el triunfo del año pasado. Tampoco aparezco en el libro de ruta. Son detalles. Esa es la importancia que le dan al último vencedor". La polémica de la supresión de los auriculares (pinganillos) de los ciclistas en dos etapas también fue comentada por el corredor del Cervélo. "Correr sin pinganillo no me preocupa, me da lo mismo. Bueno, para la seguridad, por si hay un accidente está bien, te dicen si hay aceite en la carretera, si el pueblo siguiente es estrecho, pero no me preocupa que se lleve o no. Sin el pinganillo llevo menos peso en la bicicleta. Antes no existía este sistema y no había estrés y ahora hay el doble. Algunos nacieron con pinganillo, a otros le ponen un casco", concluyó.

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