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Lars Boom gana en solitario

  • Valverde y los favoritos descansan
Valverde y los favoritos descansan
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El holandés Lars Boom, del Rabobank, todo un campeón mundial de ciclocross en 2008, se presentó en la alta sociedad con un espectacular triunfo en solitario en la decimoquinta etapa de la Vuelta disputada entre Jaén y Córdoba, de 167 kilómetros.

Fue un día relajado para Alejandro Valverde, que entró con el maillot oro junto a los favoritos a 25 minutos del vencedor. Una jornada de transición, previsible, resultó inolvidable para un tal Lars Antonuis Johannes Boom, un chico rubio interminable, de 1,91 metros, quien después de sacar oro del barro del ciclocross probó en la ruta. En su primer año profesional ha sido capaz de poner su nombre en la historia de la Vuelta a España. Y lo hizo a lo campeón, con una escapada en los últimos 25 kilómetros que le permitió celebrar la victoria a pleno pulmón.

El vencedor de la Vuelta a Bélgica y campeón mundial sub'23 contrarreloj en 2007, conocido como "el largo de Vlijmen", cruzó la meta en 4h.12.57. Fundió los plomos al español David Herrero (Xacobeo), que le siguió a 1.35 minutos, y al alemán Dominik Roels (Milram) en 1.44, todos representantes de la aventura que protagonizaron 13 corredores.

El pelotón con los favoritos cerró la jornada laboral a 25 minutos. Vaya tela. Por lo tanto, Valverde arrancó un día más en el almanaque sin alteración alguna en la general. El inquilino del segundo escalón del podio es Robert Gesink (Rabobank), a medio minuto, y Samuel Sánchez (Euskaltel) es tercero a 1.10 minutos.

Tregua en la cabeza después de las tres jornadas de montaña andaluzas. Las próximas citas para la alta jerarquía llegaran el jueves en la Sierra de Ávila. Hasta entonces, algo tendrán que decir los pocos "esprinter" que quedan y los que aún tienen que aprobar la temporada.

El menú del día de la Vuelta siempre tiene de primer plato una escapada consentida. De esas inocuas, que sirven para que unos cuantos sueñen con la victoria y otros se tomen el día libre, sobre todo los favoritos, con dolor de piernas tras la montaña andaluza.

Así que, en la jornada de regreso al colegio hubo fuga. Esta vez de 13 corredores, que se unieron en comandita en el kilómetro 70 para abrirse paso en el mar de olivos que acompañó la carrera desde la capital jiennense a la cordobesa. La ruta del aceite, el paraíso del oro liquido.

Una jornada con un único aliciente montañoso: el doble ascenso al Alto de San Jerónimo, un segunda. Un día tranquilo, que no obstante ofreció un susto al líder.

Valverde pinchó y a continuación se quedó cortado en una zona de viento. Desde un segundo grupo tuvo que poner orden a toda máquina. Como en La Pandera, pero en llano. Superado el sobresalto, el maillot oro se metió en el tren dirigido por sus compañeros para perseguir a los aventureros. Gente amistosa. El mejor clasificado era el colombiano Leonardo Duque, a más de una hora.

Enseguida se supo que los hombres de vanguardia se iban a disputar el tradicional sombrero cordobés del ganador, como el que se puso el flamenco Tom Boonen en 2008. Diferencias de otra época, cercanas a 20 minutos en el kilómetro 126. Alguien tenía que atacar para llevarse el pastel y para eso están los puertos situados con la cima a 11 kilómetros de meta.

Serafín Martínez (Xacobeo) prendió la traca en el segundo paso por el Alto de San Jerónimo, se llevó a su compañero David Herrero y espabiló al gigante holandés Lars Boom, que explotó casi tanto como su apellido para demarrar y quedarse solo en cabeza. Los dos Xacobeos se vieron impotentes para echar el guante al chico del maillot abierto de par en par, a lo Gesink.

Boom coronó con 52 segundos sobre Herrero. El ganador de la Vuelta a Bélgica se disparó hacia la gloria. Técnica de sobra, y valentía curva a curva. Posiblemente no vio ninguno de los millones de olivos que le marcaron el camino hasta meta, pero dio una lección de cómo se desciende un puerto. David Herrero trató de imitar al chico holandés, pero en un giro se fue por los cerros de Córdoba. Ahí se terminó de entregar al corredor bilbaíno.

Boom se recreó en la inmensa recta de meta. Ganó en el barro. Fue campeón mundial de ciclismo en barro en 2008, tiene los títulos de su país en ruta y contrarreloj y con su hazaña convirtió a su equipo en el único, junto al Cervélo, que ha pescado esta temporada en Giro, Tour y Vuelta. Boom sonará fuerte en el futuro del ciclismo. El muchacho del sombrero cordobés.

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