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Feliciano y Ferrer no irán a la reunión de París

EFE EFE
La disposición de Feliciano López y David Ferrer, los españoles que compiten en la Copa del Mundo de Dusseldorf, sobre la reunión de mañana en París para solucionar el conflicto abierto con Pedro Muñoz, presidente de la RFET, es la de esperar y calibrar las propuestas del secretario de Estado, Jaime Lissavetzky, y, sobre todo, la de mantener la unidad.

Tanto Feliciano como David, o Javier Piles, entrenador de éste último, no podrán acudir a esa reunión, prevista por la noche en un hotel de la capital francesa, porque están jugando en Dusseldorf donde España tiene posibilidades reales de alcanzar la final del sábado de este torneo, preparatorio para Roland Garros. Pero todos ellos han mantenido contacto telefónico estos días con el resto de sus compañeros para que su posición siga siendo clara. Aunque el tono de los jugadores que compiten en Dusseldorf es de prudencia y expectación, y, sobre todo, de inmensas ganas de acabar de una vez por todas con este asunto, ambos expresaron a EFE que han unido filas, y que ahora más que nunca deben estar juntos en la decisión final.

La ocasión es única, porque a pocos días de que comience Roland Garros, si no se alcanza una solución, la sala de jugadores de este torneo, donde tienen acceso, directivos, presidentes, familiares y prensa especializada, podría convertirse en un infierno. "Queremos escuchar la oferta de Lissavetzky", coincidieron ambos en tono distendido, "decidir y luego, olvidar, y concentrarnos en lo nuestro que es el tenis", apuntó con mesura Ferrer. "Hemos estado unidos en todo este proceso, y eso nos ha ayudado mucho", dijo Feliciano. "Yo, particularmente, con mi forma de ser, si no hubiera sido así, habría tenido mucha intranquilidad", apuntó el español, que, no obstante, considera que toda la tensión vivida durante estas semanas no ha resentido su tenis. "Tenísticamente no nos ha afectado", añadió Ferrer "porque hemos estado por encima de todo esto, pero ahora nos encontramos en el momento crítico. Yo quiero jugar al tenis tranquilo, sin otros problemas, y que lo que ha sucedido pase y ya está".

"Esto no beneficia al tenis, ni a nosotros, ni a la federación, sobre todo con la Copa Davis contra Estados Unidos en septiembre en el horizonte, cuando allí todo puede ser espectacular y bonito", dijo Feliciano, quien, no obstante, resumió el sentimiento del grupo al señalar: "Querer que todo vuelva a la normalidad después, es algo imposible".
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