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Pizarras diferentes

Alejandro Alcázar Alejandro Alcázar

Es cierto que el fútbol que está haciendo el Real Madrid nos lleva al desconcierto. Por momentos vemos conexiones realmente galácticas, goles de lujo y superioridad manifiesta sobre los rivales; pero también vemos vacíos, autismos y desconexiones impropias de un grupo de futbolistas esplendorosos.

Pellegrini es el centro de todos los comentarios y cada vez más para mal. Nadie ha reparado que no lleva ni cien días al frente de este proyecto, y muchos le hemos crucificado. Incluso aparece al fondo la alargada sombra de Florentino Pérez con supuestas directrices directas de lo que quiere ver sobre el campo. Se habla de tirones de oreja de Valdano y Pardeza que yo dejaría en meros cambios de impresiones en busca de encontrar soluciones a esos vacíos.

Pero Pellegrini igual no tiene culpa de que Marcelo no sepa defender. Quizá sí de no le sugerirle que no meta el pie para no ser burlado y que se limite a acompañar al rival tapándole la opción de superarle. Son defectos individuales puntuales que tienen solución. También tiene solución que el equipo sea armonioso en la presión y no como ocurre en ocasiones, en el que cada cual va por libre, lo que provoca sensaciones de desazón, desesperanza e incluso indefensión.

Pero y quizá lo peor de todo es que la gente se ha empeñado en comparar el juego del Madrid al del Barcelona. Pellegrini ha dicho que la filosofía de este equipo es diferente a la de Guardiola y la razón es que cada plantilla tiene jugadores de características diferentes. Es el fútbol perpendicular frente al fútbol de toque. Muchos preferirán el del Barcelona, pero a otros les gustará más la velocidad y la contundencia en ataque. Son pizarras opuestas que algunos se han empeñado en superponer.

Lo único cierto es que el Real Madrid de Pellegrini ha jugado ocho partidos, seis de Liga y dos de Champions: ha ganado siete con cierta solvencia aunque poco fútbol y sólo ha perdido uno. Y el que ha perdido lo ha hecho con dignidad y pelea ante un contrario en forma al que no se le puede poner ni un pero en este inicio de temporada.

El dramatismo que rodea al Madrid me parece desmesurado. Incluso desde Barcelona no se entiende tanta presión para un equipo en formación. Mi conclusión es la de siempre y es que los medios están dominados por antimadridistas que esperan cualquier tropiezo para hacer sangre. Evidentemente muchos madridistas también, pero la diferencia está en que éstos tienen fe inmensa en el futuro inmediato de su equipo con la esperanza de que esos defectos sean pulidos para acabar siendo una auténtica apisonadora. Personalmente me alieno con éstos.

 

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