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Cibeles cambia la bandera del Madrid por la rojigualda

  • Habrá pantallas para seguir la final
Habrá pantallas para seguir la final
A.P. /  Europa Press A.P. / Europa Press

La ciudad de Madrid se viste estos días de rojigualda de cara a la final del Mundial de Sudáfrica, que el domingo a partir de las 20.30 horas enfrentará a España y Holanda, y a la recepción de la Selección, que llegará a la capital el próximo lunes y recorrerá todo el centro para ser recibido por los ciudadanos.

De hecho, desde que comenzó el mundial el pasado día 11 de junio los madrileños han ido animándose con los triunfos de 'la Roja', y cada día se podían ver más banderas adornando los balcones y más insignias nacionales en vehículos y casas. Sin embargo, el pase del combinado español a la final, obtenido el pasado miércoles tras ganar por 1-0 a Alemania, ha desatado una nueva euforia que ha teñido de rojo y amarillo calles, edificios e incluso a las personas.

Y es que estos días lo más normal es cruzarse con ciudadanos que llevan la camiseta, la bufanda o la bandera, cuando no van totalmente ataviados con las franjas de la enseña nacional pintadas en la cara. De hecho, alguno hay que incluso se viste con los colores del combinado nacional, mostrando así su apoyo a 'la Roja'. De hecho, los últimos en sumarse a esta moda en rojo y amarillo han sido la diosa Cibeles y el dios Neptuno, que desde esta mañana lucen con orgullo la bandera y la bufanda de la Selección, a la espera ya del partido del domingo que congregará precisamente en torno a estas dos emblemáticas fuentes de la capital a los aficionados que quieran ver el encuentro en las pantallas gigantes que se instalarán en la zona.

En los alrededores del Bernabéu los vendedores han hecho ya su agosto

Asimismo, otras instituciones como el Partido Popular se han sumado a la euforia colectiva colocando una gran pancarta en el frontal de su sede en la calle Génova donde se puede leer 'Felicidades España' sobre la imagen de la bandera. Además, en los alrededores del estadio Santiago Bernabéu, donde estos días se han congregado los aficionados para ver los partidos, los puestos de venta de merchandising de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) han hecho su agosto con banderines, camisetas, bufandas, muñecos, llaveros y todo tipo de objetos serigrafiados con los colores nacionales, que también se podían comprar a las decenas de vendedores ambulantes que estos días recorrían las calles de la ciudad y que previsiblemente se trasladarán al centro de cara a la final.

Y es que la ocasión no merece menos: ésta es la primera vez en 80 años de historia de los Mundiales de fútbol que España supera los cuartos de final, y además lo ha hecho de forma contundente, llegando hasta el último partido y con claras posibilidades --al menos según el pulpo Paul, que ha pronosticado que España ganará-- de salir como vencedora y campeona del mundo.

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