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Federer ante Monfils y su patria

EFE - París EFE - París
Gael Monfils juega en casa el partido más importante de su carrera, el que le abre la puerta del sueño de todo francés, ganar Roland Garros, una meta que se vislumbra detrás de la montaña del número uno del mundo, su rival en semifinales, el suizo Roger Federer.

Dos estilos se opondrán en la central de París en busca del último escalón del Grand Slam de tierra batida. El paciente y sosegado Federer medirá su tenis, ortodoxo por antonomasia, con el joven e impulsivo muchacho del distrito XIX de París que saltó a la fama por sus excentricidades en la pista y que le ha puesto toneladas de sordina a su carácter imprevisible.

Poco queda del Monfils que hizo el paseillo hace unos años en la central vestido como un boxeador y que celebraba sus puntos con pasos de "break". El francés es ahora un jugador reposado, sereno y concentrado que ha alcanzado el penúltimo escalón de París a base de desgastar a sus rivales.

Vive para este torneo

Lo que no ha perdido es el gusto por las frases grandilocuentes, recitadas con un cerrado acento juvenil. "Hace 21 años que fui concebido para este torneo y ahora no me voy a detener aquí", afirmaba minutos después de haber derrotado al español David Ferrer, quinto jugador del mundo.

Desde su puesto de 59 mundial, Monfils es la gran sorpresa del torneo. No sólo porque hasta ahora nunca había superado los octavos de final de un Grand Slam -sólo había jugado los de Roland Garros en 2006-, sino porque semanas antes del inicio del torneo ni siquiera su presencia estaba asegurada.
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