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Gilles Villeneuve y su exigencia con los neumáticos

Eva Toro - Madrid Eva Toro - Madrid
La Fórmula Uno vuelve a "cruzar el charco" para desembarcar en Montreal y celebrar el Gran Premio de Canadá, séptima carrera del mundial. El trazado canadiense pondrá a prueba los neumáticos blandos y súper blandos.

El circuito Gilles Villeneuve, que es semi urbano, está situado en la una isla artificial, Isla Notre Dame, que fue creada para la Expo 1967 y que se utilizó para los Juegos Olímpicos de 1976. Con lo que las carreteras que conforman en trazado no se suelen utilizar para ninguna competición durante el resto del año, así que la pista suele ofrecer unos niveles de adherencia bastante bajos cuando comienzan los entrenamientos. Cuando la goma va aumentando en el asfalto, los niveles de agarre mejoran y los tiempos son cada vez más rápidos.

A tener en cuenta

El circuito canadiense tiene secciones muy rápidas, una larga recta y numerosas y fuertes frenadas, a esto se le une que el tiempo en Montreal es bastante variable. Puede ser una de las carreras más calurosas, así como la que expirmenta las temperaturas más bajas.

A pesar de todo, los neumáticos padecerán unas temperaturas muy altas debido a la combinación de fuertes freadas y la alta exigencia de tracción del trazado para poder salir de las numerosas curvas.
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