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El premio es ganar, no ganar a Federer"

  • Otra final Nadal-Federer
EFE EFE


El español Rafael Nadal, finalista por tercer año consecutivo en Wimbledon, recordó hoy que en esta competición "el premio es ganar, no ganar a Federer", un jugador al que se medirá este domingo y comentó, también, que pese a tener que enfrentarse al "mejor de la historia", le podía ganar. El mallorquín, que llegó a la final los últimos dos años y en ambos cayó ante Roger Federer, eliminó hoy en la "Catedral" al alemán Rainer Schuettler por 6-1, 7-6 (3) y 6-4 en 2 horas y 1 minuto.

Reflexionando sobre el encuentro de hoy, indicó: "Es evidente que no ha sido mi mejor partido en Wimbledon este año, ni mucho menos pero quizás era el partido en el que me lo podía permitir, si en algún momento me he podido despistar pues era hoy y casi me cuesta el segundo set". También añadió que había cometido algún error "más de lo habitual" con el revés, pero no lo doy importancia. "No creo que sea nada significativo. No creo que un rato de jugar mal me pueda afectar para el domingo".

Sobre la final contra el número 1, el suizo Roger Federer, anticipó que "falta un día y medio para el domingo y todo va a ser distinto. Va a ser especial. No creo que vaya a tener nada que ver lo que ha pasado hasta ahora". Recordó que el año pasado, estuvo "muy cerca" y que venía de jugar en París, y de ganar por cuarta vez Roland Garros. "Así que voy con esperanza pero también con la humildad de saber que el favorito es él".

Además, el tenista consideró que el hecho de no haber desplegado su mejor tenis podía ser positivo ya que "ayuda a quitar un poco la euforia. Para ganar grandes torneos, siempre tienes que pasar un momento malo. Es lógico que en algún momento, uno tenga un pequeño bajón". Preguntado por su cambio de deportivas en medio del partido, comentó que se debió a que "tenía los tacos un poco más desgastados de lo habitual. No lo calculé bien porque a mí, en hierba, me duran más o menos 3 partidos".

”œESTOY VIVIENDO UNA ÉPOCA BONITA PERO DIFÍCIL”

"Estoy viviendo una época muy bonita pero también muy difícil. Estamos hablando de que a veces en la historia ha habido finales en las que no se enfrentaban el número 1 y el número 2 -observó- y a mí me están tocando las finales con el más difícil. Es un placer, pero siempre es más difícil". "Aquí el premio es ganar, ganar Wimbledon, no ganar a Federer. En ningún torneo de Grand Slam, no creo que cuente a quién ganas. Cuenta tener el título en casa. Para mí, ser yo el que pueda derrotar a Federer será especial. Ojalá pudiera ser así", afirmó.

También comentó que había vivido una "muy buena experiencia" al haber entrenado con John McEnroe en las pistas de Aorangi, al lado del All England Club y restó importancia a un rasguño que tenía en la pierna izquierda. "Es una quemadura, no es nada".

Por otro lado, reconoció que si llegara a ser número 1 en el ránking mundial, "sería un premio a muchos años de trabajo". En un año en el que España ha ganado la Eurocopa del 2008 en fútbol, Nadal no descartó que él pudiera dar otra alegría similar al mundo del tenis. "No tiene nada que ver la Eurocopa con Wimbledon. Claro que para todos ha sido especial e increíble pero estamos en un torneo distinto. ¿Puede ser? ¿Por qué no? He jugado muchos partidos a un nivel alto pero claro que puedo ganar. Voy a jugar contra el mejor de la historia. ¿Que es la peor final que puedes jugar? pues sí", dijo

NADAL HUNDIÓ A SCHUETTLER

Rafael Nadal sorteó el último trámite que le sitúa en su tercera final consecutiva en Wimbledon, despachando en tres sets (6-1, 7-6 (3) y 6-4) al alemán Rainer Schuettler para quedar frente a frente con el duelo anticipado: el suizo Roger Federer le espera el domingo. El derroche de calidad del número 2 del mundo dejó poco margen a la sorpresa. Hubo un primer set con diferencias cualitativas bochornosas; un segundo, en el que Schuettler varió la estrategia para golpear al mallorquín con más contundencia; y un tercero que finalmente corroboró la destreza del segundo favorito.

El arranque torpe del verdugo de Arnaud Clement contrastó con el poderío del manacorense. Schuettler, que la víspera admitía que su pretensión hoy sería "pasarlo bien y ponérselo difícil" al campeón de Roland Garros, lo pasaba mal ante un ciclón que encadenaba golpes ganadores -un total de 40-, mostraba una derecha descomunal y apenas le dejaba espacio para respirar. Nadal fue inaccesible durante la primera manga. El mallorquín, que se ha metido por tercer año consecutivo en la final de este torneo, es el mejor Nadal en hierba. Lo repetía hoy en el All England Club Manolo Santana.

12 golpes ganadores en el primer set

A cada latigazo que le asestaba el tenista balear -que sólo en el primer set rubricó 12 golpes ganadores-, su rival se despachaba a gusto con una retahíla de lo que parecían improperios en su lengua. Producto, claro, de la frustración. Diferencias cualitativas espectaculares. Schuettler se comportó como el semifinalista improbable, como un invitado sorpresa a una cena en la que sólo disfrutaba del menú uno de los comensales.

El número 2 le castigó en todos los departamentos. Aprovechó cada una de las carencias técnicas que mostró el germano para romperle el servicio en el primer juego; para encadenar un segundo con un 40-0 y para quebrar de nuevo al verdugo de Santiano Ventura y de Guillermo García en esta edición en el tercero. Peor, imposible. En 23 minutos, Nadal había superado con nota el set con un 6-1 logrado con un nuevo break, y que reflejó la superioridad apabullante del favorito, que hasta ahí no cometió ninguna doble falta y ningún error no forzado.

Schuettler esperó al segundo set para reaccionar. Esa reválida comenzó con un guión similar, aunque Nadal cometió su primer error no forzado de todo el partido -en total, incurrió en 18; el germano, 22- y su rival pareció despertar de la pesadilla pasado el cuarto de hora. Entonces, sí, Schuetler logró lo que parecía imposible. Rompió el saque de Nadal en el tercer juego con un gran punto y trató de variar la estrategia. Casi lo consiguió. Nadal bajó notablemente la intensidad y su adversario pareció recordar que su oponente era zurdo para meterse en el partido.

El número 94 en el ránking mundial afinó la puntería aunque no logró ningún saque directo en este set -Nadal hizo 5 "aces" de un total de 7; Schuettler, sólo 3-, mientras que el manacorense cometía errores y se mostraba algo menos preciso con su derecha. Fueron esas negligencias las que dieron aire a Schuettler, que estuvo a sólo un juego de ganar el set, con 5-3, antes de que Nadal volviera a ponerse las pilas. El rival impasible pasó a convertirse en el rival incómodo. Nada, por supuesto, que no pudiera remediar el segundo favorito, que incurrió en esta manga 11 errores no forzados, uno más que su oponente.

Una hora en rematar el set

El zurdo de Manacor necesitó algo más de una hora para rematar el set. Remontó los números adversos del marcador para igualar a 5 juegos, pero la nueva actitud de su rival llevó el set al desempate, que ganó Nadal por 7-6 (3). En la última manga, el manacorense llegó a perder 3 bolas de partido, que salvó el alemán para llevarse el noveno juego disputadísimo y ponerse 4-5. El mallorquín -que en total convirtió 5 de doce ocasiones de rotura- aprovechó su servicio para enmendar el resbalón y amarrar el tercer parcial, con un último juego en blanco para Schuettler, por 6-4.

"Hoy quizá no fue mi mejor partido pero en cualquier caso, he ganado en 3 sets y llego a la final con mucha confianza, aunque sé que voy a jugar contra el mejor jugador del mundo", comentó el balear al terminar en la Central.

Nadal, que encadenó con la de hoy la vigésimo tercera victoria consecutiva que logra y su trigésimo triunfo en hierba de 37 encuentros disputados en esta superficie, es consciente de que su próxima misión, Federer, no es Schuettler.

"Tendré que jugar muy bien para tener ocasiones de ganar" el domingo, dijo. Pero no le falta confianza: "En un partido puede ocurrir de todo. Él (Federer) está jugando muy bien, pero yo también". Habrá que esperar.
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