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Víctor Sastre, el escultor del campeón del Tour

EFE EFE
Carlos Sastre cumplió en los Campos Elíseos de París el sueño que justifica el sacrificio a toda una vida al servicio de la bicicleta, éxito que no se podría entender sin la labor formativa de su padre, Víctor Sastre, un hombre que nunca pensó que su hijo llegaría con los años a ser el rey del Tour, "porque el deporte era y es para mi una labor educativa y de diversión para las personas".

Creador hace 26 años de la Peña Escuela Ángel Arroyo en El Barraco (Ávila) y actual responsable de la Fundación que lleva su nombre dedicada a diversas actividades para la juventud, Víctor Sastre considera que el triunfo de Carlos en el Tour es "un acto de justicia por su entrega y sacrificio". Su filosofía de la vida, basada en la cultura y en disfrutar el momento, ha calado en su hijo Carlos, "una persona sencilla, entrañable y de buen carácter".



Pregunta: ¿Se había planteado alguna vez la posibilidad de ver a su hijo de amarillo en los Campos Elíseos de París?

Respuesta: "Cuando empezó en la escuela con ocho años y aún mucho después, ni se me pasó por la imaginación la posibilidad de que llegara a ser profesional del ciclismo. Yo solo me planteé su formación, su educación, y que disfrutara con el deporte. Nada más"



P: Y ahora se encuentra en París con su hijo dando la vuelta a los Campos Elíseos vestido de amarillo. ¿Qué siente?

R: Una satisfacción y una paz enormes porque ha conseguido lo que anhelaba. Ha trabajado muchos años para líderes en diferentes equipos y no le dejaron brillar, intentar ser él el ganador. Con esto, ante todo, se ha hecho justicia.



P: ¿Qué recuerda de la etapa en la que Carlos se impuso en Alpe D"Huez y se vistió por primera vez con el maillot amarillo del Tour?

R: Aquello fue algo grandioso, inenarrable, algo que jamás podremos olvidar, sin duda inolvidable para nosotros y para el ciclismo español.



P: ¿Cuando atacó a pie de puerto no pensó que adónde iba?

R: Cuando atacó sabía lo que hacía. Antes había hecho un chequeo con sus rivales y sabía cómo iba cada uno. En la Croix de Fer ya había tomado nota de algunos detalles interesantes. Ya cuando saltó supe que no le iban a alcanzar y que ganaría la etapa y el maillot amarillo.



P: ¿Entonces fue cuando a usted se le soltaron algunas lágrimas, no?

R: No soy de llorar, pero reconozco que ese día si lloré de alegría. Es que fue muy emocionante y era símbolo de una recompensa que se merecía.



P: ¿Es Carlos tan serio como aparece en público?

R: No, mi hijo es de los que crean buen ambiente allá por donde va, le gustan las bromas. Cuando estaba en el ONCE un día le puso a Jalabert dos zapatillas del mismo pie en su bolsa, y cuando llegó a la salida el francés quería volver al hotel a buscar la que faltaba. Carlos la tenía escondida en el maillot y se la dio cuando ya se marchaba.



P: Y en otra de las suyas un día se metió a cocinero y casi "envenena" a sus compañeros, ¿no?

R: Sí, un día le dijo a su director -Manolo Sáiz- que quería preparar un desayuno a base de paté para todo el equipo. Se levantó temprano y preparó muchos canapés. Sus compañeros, muy agradecidos, empezaron a comer y al rato se dieron cuenta que algo estaba malo. Había hecho los canapés con carne para perros. Perdiguero dijo: "Somos de Madrid y viene a dárnosla uno de pueblo".



P: ¿Cree que ganar el Tour le cambiará a Carlos?

R: Estoy seguro de que no le cambiará nada, en absoluto. Carlos es una persona muy seria y muy sencilla. Concibe la vida para disfrutar de lo bueno y superar lo malo. Es una persona diferente.



P: ¿La humildad es importante para legar al éxito?.

R: La vida son años que van pasando y hay que tratar de ser feliz, hay que disfrutar de lo bueno porque luego te puedes encontrar con barreras insalvables. Carlos tiene humildad y una buena visión de la vida.



El padre del campeón vivió un día feliz en los Campos Elíseos de París, lugar de recibimiento de los elegidos del Tour. Allí estaba su hijo, su creación personal y deportiva recibiendo el reconocimiento popular en forma de aplauso. Víctor Sastre seguirá trabajando en silencio, en El Barraco, por la cultura y la formación de los jóvenes.
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