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Un taxista y un verdulero presuntos terroristas

EFE EFE
Un taxista y un vendedor de verduras de etnia uigur son los presuntos autores del atentado que ayer causó la muerte de 16 policías, según informó hoy la autoridad de seguridad pública de Xinjiang (noroeste de China), donde han sido incrementadas las medidas de seguridad por temor a nuevos atentados.

Los dos detenidos, cuyos nombres no fueron facilitados, tienen 28 y 33 años, son vecinos de la ciudad de Kashgar (donde se produjo el ataque) y tenían en su poder una pistola de fabricación casera y otros nueve explosivos, según señaló la Administración de Seguridad Pública de Xinjiang citada por la agencia oficial Xinhua.

Según la fuente, los artilugios explosivos encontrados son similares a los que fueron decomisados en enero de 2007, durante una operación antiterrorista en la que las fuerzas de seguridad de Xinjiang mataron a 19 presuntos terroristas uigures.

En aquella ocasión Pekín señaló que el grupo desmantelado pertenecía a la organización Movimiento Islámico del Turkestán Oriental (ETIM), que el Ejército chino señaló la semana pasada como la principal amenaza terrorista a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.

Entretanto, la página web oficial del Gobierno de Xinjiang informó del incremento de las medidas de seguridad, hasta el punto de que en los autobuses públicos de la capital regional, Urumqi, se han colocado policías armados, al menos uno por vehículo.

Los policías disponen de gases lacrimógenos y efectúan registros a los viajeros si lo consideran necesario, destacó la información de la web Tianshan.com.

Ayer, 16 policías fallecieron y otros 16 resultaron heridos en un ataque con explosivos perpetrado contra un puesto fronterizo en la región noroccidental de Xinjiang.

En Xinjiang, región habitada por pueblos de religión musulmana emparentados con los de Asia Central, operan grupos que reivindican un "Turkestán Oriental" independiente y que, según Pekín, son una de las principales amenazas a la seguridad de los Juegos Olímpicos que comienzan el próximo viernes.

A finales de julio un autoproclamado "Partido Islámico de Turkestán" reivindicó en un vídeo la autoría de cinco atentados cometidos en los últimos meses en China -entre ellos dos contra autobuses públicos- y amenazó a los JJOO de Pekín, aunque las autoridades chinas restaron credibilidad a esas amenazas.

El 1 de agosto, las autoridades chinas reconocieron que los sabotajes por parte de grupos terroristas uigures, etnia mayoritaria en Xinjiang, son mínimos, a pesar del masivo despliegue de seguridad durante los Juegos Olímpicos para prevenir un ataque por parte de estas cédulas.

Por otro lado, grupos de derechos humanos acusaron a China de usar la guerra contra el terrorismo islámico en esa zona para aumentar la represión de la población musulmana.
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