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El Real Madrid hace más historia: ¡campeón Intercontinental!

  • El equipo de Laso se impuso al Bauru brasleño a pesar del pésimo arbitraje en contra que tuvo que sufrir.
Real Madrid 91-79 Bauru
David Jorquera - La Crónica David Jorquera - La Crónica

Después de perder el primer partido de la final por un único punto de diferencia, el Real Madrid afrontaba el segundo partido con las ideas claras. El objetivo era ganar el partido, sin más. No hacían falta heroicidades ni remontadas, una victoria por dos puntos era más que suficiente para conseguir la Copa Intercontinental, el campeonato del mundo de clubes.

Con la lección bien aprendida tras lo sucedido la madrugada del viernes al sábado, el equipo de Pablo Laso salió al encuentro como una moto. Taylor y Rudy, ambos por lesión, se perdían el partido. Una circunstancia que focalizaba una gran parte de la puntuación merengue en lo que pudiera hacer Carroll, quizá el hombre más en forma del conjunto blanco en lo que de nueva campaña.

Un 12-0 de salida para los blancos dejaba bien a las claras las intenciones de los de Laso. La defensa funcionaba a la perfección y Carroll era un arma letal desde la línea exterior. Además, la entrada de la segunda unidad, con Nocioni a la cabeza, permitía a los blancos irse a la finalización del primer cuarto con una renta cómoda a su favor (24-15).

Sin embargo, como ya sucediera en el primer partido, el arbitraje cobró su dosis de protagonismo en claro perjuicio de los blancos. Faltas pitas ridículas, otras no señaladas escandalosas y, como colofón, la expulsión de Sergio Rodríguez por sus protestas tras sufrir el ‘kárate a la brasileña’ del Bauru. Con este cóctel de ingredientes, los locales se fueron amoldando mejor al partido que los colegiados les estaban poniendo de cara y lograron empatar el choque (29-29 min.15).

A pesar de todo el Real Madrid consiguió frenar la llama encendida por los árbitros y a base de buenos ataques y buenas defensas logró llegar al descanso con la misma renta del primer acto, es decir, nueve puntos de ventaja (49-40 min.20).

Durante el tercer cuarto del partido el partido siguió enfrascado en la ‘suciedad’ que el Bauru había propuesto. El acierto disminuyó en ambos bandos y ahí los brasileños se encontraban como pez en el agua (53-53 min.27). Sin embargo, el equipo de Laso supo bajar al barro cuando lo necesitó y en la recta final del tercer periodo encadenó varias acciones positivas que le permitieron llegar a los 10 últimos minutos con nueve puntos a su favor (66-57).

El Real Madrid estaba a un cuarto de poder ganar la Intercontinental. Y fue el momento en el que dos jugadores entraron en escena para terminar de romper el partido de forma definitiva. Primero fue Thompinks, con tres acciones casi consecutivas, dos de ellas de tres puntos el que lideró la escapada blanca. Y posteriormente iba a ser Sergio Llull el que anotaría dos triples seguidos para dejar a los brasileños contra las cuerdas (80-68 min.36).

El equipo de Laso acariciaba el título con el paso de los minutos. Ayón, con varios rebotes ofensivos consecutivos, hacía de su labor oscura el pegamento definitivo para sustentar la victoria merengue hasta que Thompinks, con un triple desde la esquina, dejó sentenciada una final que terminó con victoria madridista por 85-75. El campeón de Europa también lo es del mundo. El Real Madrid de Laso es una máquina de ganar.

 

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