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Fenerbahce rompe el sueño blanco en Europa

  • Real Madrid 63-Fenerbahce 75
Nocioni, Real Madrid. Fenerbahce Nocioni, Real Madrid. Fenerbahce
El Madrid, eliminado de la Euroliga
Miguel Ángel Díaz Miguel Ángel Díaz

El Real Madrid no jugará la 'Final Four' de Berlín. Los blancos han caído ante Fenerbahce el tercer partido de la eliminatoria. Los blancos fueron a remolque durante los 40 minutos y volvieron a demostrar que el estado físico no era el idóneo para afrontar una eliminatoria de esta magnitud.

 

No parecía un partido de Play-off. El Barclaycard Center ni siquiera se llenó, al público le costó entrar. Daba la sensación que ni siquiera el madridismo creía en poner el primer punto en la eliminatoria. Tanto es así, que al Real Madrid le costó Dios y ayuda tener fluidez en ataque. Pese a todo, las primeras ventajas fueron blancas gracias a un triple de Carroll y a dos grandes jugadas de casta de Felipe Reyes pero Fenerbahce empezaba a crecer desde la pareja Udoh-Antic.

Ambos, ‘echaban’ de la zona a los pivots madridista y los de Laso se veían obligados a tirar constantemente desde fuera para sellar un sonrojante 1/11 desde el triple en el primer cuarto. Laso ordenó una zona con ‘ajustes’ que metió al Madrid en el partido. Del 13-20 se pasó al 25-24; Ayón encontró dos buenas canastas por dentro, el ‘Chacho’ corrió dos veces para finalizar con maestría y el Palacio volvió a creer. Fenerbahce dio el último estirón de una primera parte con poco basket, con poco acierto y con un Real Madrid todavía muy lejos de su mejor versión.

El Real Madrid parecía reaccionar al comienzo del tercer cuarto. Un triplazo de Rudy y una canasta de Ayón tras ‘robo’ ponían un 32-30 que hacía al Palacio creer. Pero todo fue un espejismo. Fenerbahce se reponía, Dixon comenzaba a mandar, Bogdanovic a demostrar que es el mejor ‘2’ de Europa hoy por hoy, Datome percutía desde fuera y en el poste y Udoh remataba por dentro. El Madrid era un ‘muñeco’ en manos de un equipo superior en lo físico y en lo anímico.

Solamente a base de casta pudo el Madrid sujetarse medianamente en el partido. A 6 minutos del final, el 47-64 dejaba cerrado el partido. Tres triples seguidos ponían la diferencia en -8. Era el último arreón de un equipo que murió con las botas puestas, que luchó contra todo y contra todos y que debe pensar ya en descansar y en intentar reeditar un nuevo título de Liga. El Madrid se fue ovacionado, tal y cómo merece un equipo de leyenda.

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