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El anfitrión da la sorpresa

  • COPA: MMT ESTUDIANTES 80-75 DKV
COPA: MMT ESTUDIANTES 80-75 DKV
Defensa Central - Madrid Defensa Central - Madrid

El MMT Estudiantes apartó DKV Joventut, el campeón ya saliente, de la posibilidad de reeditar el título de la Copa, una maldición que persigue implacablemente a todos los ganadores desde hace muchos años. El anfitrión de la Copa madrileña, el equipo colegial, rondaba en el imaginario del certamen del Palacio de los Deportes como el 'tapado', el conjunto llamado a encarnar la sorpresa que casi nunca falta en la fase final del modelo copero ACB. Con la boca pequeña, pero en los conciliábulos del 'basket' nadie descartaba a los del Ramiro de Maeztu.

Las estrecheces de los verdinegros ante el Cajasol y el Granada en las dos episodios previos dentro la Liga también contribuían al crédito de los colegiales. El 15-9 que ondeaba en el marcador superado el ecuador del primer cuarto lo espoleó un poco más. Faltaba por comprobar la respuesta de la 'Penya' al reto planteado desde las filas madrileñas. La falta de tino desde el arco de triples rebajó la proyección como semifinalista del Estudiantes, pero después de muchos minutos, con las rotaciones de ambos banquillos en plena ebullición y el segundo cuarto a medio consumir. Los colegiales arrastraban un uno de siete ante un catorce de nueve que, por entonces, representaban la tabla de salvación verdinegra.

La diferencia de dianas desde los 6,25 metros amortiguaba la acertada interpretación del choque que el Estudiantes paseaba en el plano individual y el funcionamiento colectivo, la ayuda prestada por incorporaciones como la del pívot serbio Petar Popovic o la impecable labor del esloveno Samo Udrih. El escolta finalizó el primer cuarto sin un solo error en el lanzamiento. Nueve puntos mediante un dos de dos en tiros dobles, un uno de uno en triples y un dos de dos en tiros libres. Una buena inyección en las cuentas colegiales que, cuatro minutos por delante del descanso, estaban en tablas (24-24), dos después se habían puesto en números negros tras los dos primeros destellos de Ricky Rubio (24-29) y de nuevo a la par camino de los vestuarios (34-34).

El Estudiantes, efectivamente, merecía la consideración que le habían atribuido. Pujaba por todo con un uno de nueve sobre los hombres en el triple. El rebote le había permitido compensarlo (dieciocho -dos ofensivos- por trece -otro par de ataque). La eliminatoria requería la ruptura completa en cuanto el balón surcase de nuevo el cielo. Tampoco faltó el equipo de Luis Casimiro a esa exigencia vital. Y no incumplió gracias a que, por fin, el estadounidense Corey Brewer encontró abierto el camino del aro más allá de la semicircunferencia en el primer mensaje sobre la canasta badalonesa del tercer cuarto.

Le siguió Udrih (subió su botín a diecisiete tantos con sólo dos fallos en la inmaculada estadística de la media parte) y los colegiales taparon una vía de agua que les llevaba a pique sin remisión. Amagaron la escapada (45-41). Se la cortó Rubio (47-46) y ya ninguno dio su brazo a torcer hasta cerrar el periodo (53-51). Rubio, bien defendido, pero eficaz en el silencio (diez puntos y cuatro asistencias en el minuto 36), abrió la chistera de las asistencias, despegó las uniones de la defensa colegial en plena incertidumbre sobre la suerte que iba a correr la eliminatoria y el Joventut sacudió la entereza que alimentaba a los del Ramiro.

La desigualdad sólo se rompió al final

Al tiempo, los verdinegros incrementaron la actividad defensiva, sobre todo sobre los hombres exteriores desde el centro del campo a través de las situaciones de dos contra uno. Subió la dureza, bajó el ritmo anotador y, por un instante, el Estudiantes se asomó al precipio (59-66). Paso en falso. Los estudiantiles sacaron la cabeza para tomar aire (64-67) y volver de la oscuridad. Brewer encendió la luz. Con un triple. El primero en los números del anfitrión en el último periodo (67-67). El crono ya había descontado más de seis minutos y medio. Los planes del Joventut seguían en el aire. Udrih y el estadounidense Tom Wideman los pusieron en cuarentena ante la algarabía del graderío. Cuatro puntos del esloveno y un par del norteamericano entreabrían las puertas del cielo a los de Casimiro (73-69 a 2:17 para la bocina).

Tiempo muerto y el balón para Rubio. Dos puntos a la cesta. Eduardo Hernández Sonseca aportó un tiro libre. Luego le imitó Pancho Jasen y el pívot verdinegro puso la emoción al rojo empatando en la cuenta atrás del minuto final (74-74). El Joventut hizo una excelente defensa que forzó un mal tiro en el siguiente ataque estudiantil. En la noche de Udrih, el rebote llegó a manos del esloveno. Ese balón representaba la vida. Recibió una personal, metió los libres (76-74) y se jugó la piel en un colofón apasionante. Hernández Sonseca falló el primer tiro libre de una falta generada en una asistencia de lujo de Rubio. Ese detalle despejó la clasificación del Estudiantes. Brewer la remachó también desde la personal (78-75). El checo Martin Rancik le puso el lazo (80-75).

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- Ficha técnica:

80 - MMT Estudiantes (17 17 19 27): Brewer (16), Udrih (23), Suárez (-), Rancik (8), Wideman (3) -cinco inicial-, Popovic (8), Jasen (9), Granger (5), Iturbe (4) y Junyent (4).

75 - DKV Joventut (15 19 17 24): Rubio (16), Karl (9), Bogdanovic (9), Tomas (-), Hernández Sonseca (13) -cinco inicial-, Laviña (3), Mallet (3), Jagla (5), Ribas (9), Moiso (8) y Jasaitis (-).

Árbitros: De la Maza, Redondo y Conde. Excluyeron por personales a Jasen (m.40).

Incidencias: encuentro correspondiente a las eliminatorias de cuartos de final de la 73 edición de la Copa del Rey disputado en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid ante unos 15.000 espectadores.

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