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El Madrid murió desde el triple

  • Los blancos se vieron superados por un Maccabi que dio lo mejor de sí mismo de la mano de Anderson (81-76). Kaukénas, el mejor del Madrid, presentó batalla hasta el final. Los cuatro integrantes del grupo quedan con una victoria y una derrota.
Maccabi 81-76 Real Madrid
David Jorquera - La Crónica David Jorquera - La Crónica

El Real Madrid sumó su primera derrota del Top-16 en la pista del Maccabi (81-76). Los de Messina, que dieron la cara en todo momento, murieron presos de su desacierto en el triple. Tras este partido, los cuatro equipos del grupo quedan con un balance de una victoria y una derrota.

Al contrario de lo que suele sucederle esta temporada al Madrid de Messina, los blancos salieron enchufados. Un pabellón de nombre Nokia no podía demandar otra cosa. Con Velickovic batallando y anotando en la pintura, los blancos anestesiarion el ambiente de la grada a base de buenas jugadas colectivas (9-13 min.7).

Sin embargo, ese amrillo chillón que acompaña la camiseta del Maccabi se incrustó en el ataque blanco. Tanto es así que los blancos fueron bajando sus porcentajes en el tiro y los locales se acercaron en el marcador. Tanto como para ponerse por encima. Con Anderson y Eidson haciendo sangre en el arte del rebote y el tiro, el Madrid empequeñecía su defensa de forma preocupante. Tanto como para dejarse comer la distancia y ver a los israelíes a varios metros de distancia (30-22 min.15).

FICHA TÉCNICA.

MACCABI ELECTRA 81: Wisnieski (2), Eidson (18), Anderson (20), Pnini (2), Fischer (14) --cinco inicial-- Bluthenthal (9), Lasme (8), Green (1), Perkins (7).

REAL MADRID 76: Prigioni (5), Kaukenas (17), Jaric (9), Velickovic (9), Lavrinovic (13) --cinco inicial-- Garbajosa (12), Tomic (6), Hansen (-), Llull (5), Bullock (-).

PARCIALES: 18-18, 23-16, 23-20, 17-22.

ÁRBITROS: Carl Jungebrand (FIN), Sradan Dozai (CRO) y Spiros Gkontas (GRE). Sin eliminados.

PABELLÓN: Nokia Arena. 11.500 espectadores.

Messina insistía en tratar de mejorar la defensa pero no había forma. Llull y Kaukénas sufrían ante pares más fuertes físicamente mientras que Tomic, al que se le ven maneras, sigue pecando de contundencia en una pintura, la de la Euroliga, que demanda brocha gorda. Si a ello se unía que la diana desde el triple se hacía muy pequeña (4 de 15 al descanso), el marcador al descanso no era mortal pero sí significaba una herida (41-34 min.20).

Los lituanos sostenían al Madrid

El Madrid sobrevivía como buenamente podía de la mano de Kaukénas, que salió especialmente enchufado en el tercer cuarto. El lituano era el único que daba la barba en el Madrid, pues eran muchos los jugadores desaparecidos en el envite. Maccabi se aprovechó de la situación y, a base de defensas made in kárate kid, ampliaron la diferencia entre ambos contendientes (59-47 min.28). Los blancos tenían un agujero negro en su defensa y la diferencia era fiel reflejo del mismo. Y eso que Kaukénas se empeñaba en dilatar la vida madridista en el partido.

De lituano a lituano. Si Kaukénas sostuvo al Madrid en el tercer cuarto, el inicio del último periodo fue de Lavrinovic. El pivot sumó, gracias a su habitual juego dentro-fuera, 7 puntos consecutivos que hicieron despertar a los locales que, hasta ese momento, habían vivido plácidamente. Pese a todo, el Madrid murió por sus propios errores en el tiro exterior. El aro se convirtió en un escupidor de balones. Y ahí estuvo la sentencia. Y eso que Jaric robó un balón y anotó un triple para la esperanza. Pero Perkins con un triple desde su casa acabó con las esperanzas madridistas en el partido. La igualdad en este grupo, con todos sus contendientes con un triunfo y una derrota, augura un futuro en el que los puntos se labrarán con sangre, sudor y lágrimas.

Fotografía: realmadrid.com

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