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La intendencia llevó al Madrid a semifinales

  • Real Madrid 67-60 Cajasol
Real Madrid 67-60 Cajasol
David Jorquera - Vistalegre David Jorquera - Vistalegre

El Real Madrid cerró la posibilidad de la sorpresa y venció al Cajasol en Vistalegre en el último partido de la serie de cuartos de final (67-60). Los de Messina, con un juego poco brillante pero efectivo, superaron a los de Joan Plaza gracias al acierto en el tiro exterior y a los rebotes ofensivos. El próximo viernes, en Vitoria, comienzan las semifinales para los blancos en un cruce al mejor de cinco ante el Caja Laboral.

La tensión que se presuponía iba a atenazar el inicio del partido no fue tal. El Madrid, fiel a su guión de no empezar especialmente enchufado los partidos de Vistalegre, comenzó a cubrir el expediente. Los de Messina fiaban su arsenal ofensivo a las manos de Velickovic que, como alero alto, se hinchó a anotar con cierta facilidad. Un movimiento de espaldas en la cara de Kirksay con canasta incluida recordó en Carabanchel el arte del movimiento contra balón.

Mientras Velickovic hacía de las suyas, el Cajasol de Plaza seguía confiando en Savanovic, el salvador del equipo sevillano. Ya fuera en penetración o en lanzamiento exterior, el balcánico amenazaba con darle la noche al conjunto merengue. Messina decidió darle réplica al planteamiento andaluz a base de muñeca y dio entrada a Bullock. El 22 tardó poco en calentar y en apenas 30 segundos logró anotar dos triples consecutivos sin fallo, el segundo especialmente impactante por la plasticidad de verle volar por encima de su defensor tras un bloqueo ciego (19-14 min.10).

FICHA TÉCNICA.

REAL MADRID 67: Prigioni (4), Llull (12), Velickovic (12), Reyes (8) y Tomic (2) --cinco inicial--; Lavrinovic (9), Jaric (-), Van den Spiegel (-), Garbajosa (14), Bullock (6), Vidal (-) y Almond (-).

CAJASOL 60: Calloway (8), Ellis (17), Kirksay (2), Savanovic (15), Triguero (4) --cinco inicial--; Cabanas (-), Douglas (4), Satoransky (2), Sastre (-), Miso (6), Rey (-) y Radenovic (2).

PARCIALES: 19-14, 22-15, 10-15 y 16-16.

ÁRBITROS: Amorós, García G. y Bultó. Eliminaron a Calloway por faltas personales.

PABELLÓN: Palacio de Vistalegre. 6.300 espectadores.

El Madrid buscaba el despegue, algo que logró en Sevilla y que nunca pudo conseguir en el primer partido disputado en Vistalegre. Garbajosa cogió los mandos de la nave y lideró al Madrid en el segundo periodo para poner a los suyos con la renta psicológica de 10 tantos de ventaja. Primero un dos más uno del de Torrejón y, posteriormente, un triple sobre la bocina pusieron a los de Messina sobre la pista del triunfo (33-23 min.17). Y eso que Joan Plaza puso su temida defensa zonal para parar el ritmo de ataque de los blancos. No lo consiguió, pues Llull y Garbajosa tiraron con precisión desde más allá del 6.25. Al descanso, sin estar sentenciado, sí que parecía un choque controlado para los merengues (41-29 min.20).

El choque se cerró...y se abrió

Pero este Madrid se ha convertido en especialista en perdonar vidas. Lo hizo el sábado en Sevilla, donde estuvo cerca de dilapidar una renta de 23 puntos, y una vez más lo volvió a repetir. Como si los jugadores se hubieran visto envueltos en el vestuario por el gas del sueño, los de Messina salieron más que dormidos. Cajasol, liderado por Ellis y gracias a un parcial de 0-10, volvió a arrimarse peligrosamente en el marcador (41-41 min.25). El partido empezaba de nuevo. Prigioni, al que apenas se había visto hasta entonces, decidió mirar el aro con ganas. Una penetración y una gran defensa y recuperación para los suyos dieron al Madrid un pequeño respiro que Garbajosa convirtió en bocanada de aire con un triple con la bocina del final del tercer cuarto sonando a toda pastilla (51-44 min.30).

El todo o nada del último periodo comenzó bien para el Madrid y, especialmente bien, para Lavrinovic. El lituano sacó oro con una acción bajo el aro en la que tiró de juego malabar para anotar y, previamente, utilizó su mejor arma, el lanzamiento exterior, para maltratar la defensa en zona de los visitantes (56-44 min.34). Los de Messina controlaban el partido, sin lujos, pero con la suficiencia que le otorgaba el luminoso. Fue entonces cuando los blancos tiraron de la política de la administración. Ataques largos, posesiones interminables y control del tempo del choque fueron las premisas para no pasar apuros en los instantes finales. Sin brillantez pero con oficio y más sufrimiento del esperado en un principio, el Madrid estará en semifinales. Caja Laboral será el encargado de pasarle al Madrid la prueba del algodón.  

Fotografías: realmadrid.com

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