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El 'Miribillazo' despertó a la bestia dormida

  • El Real Madrid de baloncesto suma ocho triunfos consecutivos arrasando a su rival
El Madrid de baloncesto suma ocho triunfos consecutivos arrasando a sus rivales
Jaime de Carlos Jaime de Carlos

Hay veces en las que un solo partido puede servir para cambiar las cosas. Como un acicate, una forma de variar el rumbo después de vivir una mala experiencia. Algo que tiene toda la pinta de haber pasado con el encuentro que el pasado 8 de febrero jugó el Real Madrid en Miribilla. Fue un 93-69 que dolió mucho en el equipo y la afición, porque era equivalente a estar eliminado de la Euroliga. Una salida de Europa que se acabó por confirmar tres semanas después, aunque en este tiempo el conjunto blanco se ha encargado de mejorar mucho su imagen.

En una semana el Real Madrid sufrió tres importantes derrotas ante el Montepaschi de Siena en casa (69-88) y ante el Gescrap (una en ACB por 90-93 y otra, la citada en Europa). Por culpa de las mismas, el equipo perdió el liderato en la Liga y se despidió de sus opciones de continuar compitiendo en la Euroliga. O lo que venía a ser lo mismo: tirar por la borda una gran parte del buen trabajo que se había hecho hasta el instante. Era una crisis incómoda y sorprendente que llegaba justo en el peor momento del año, con la Copa del Rey a la vuelta de la esquina y la Copa de Europa en su fase más complicada.

Por eso, la derrota en Miribilla hizo que algún tipo de resorte saltara en el equipo. No podía ser posible que el Real Madrid perdiera ante el Gescrap Bilbao dando una imagen tan lastimosa, dejando entrever un problema más de índole psicológica que física. La plantilla era (es) la mejor que ha tenido el club en el último lustro y hasta entonces sus resultados se podían resumir en una estupenda trayectoria en todos los frentes. Por eso, extrañaba que la plantilla estuviese fallando en el momento más incómodo y dejase sensaciones tan negativas.

Los hechos han acabado demostrando que después de ese infausto encuentro en Bilbao, hubo una conjura del vestuario blanco. Porque desde entonces, el tiempo solo le ha dado alegrías a la afición merengue. Tras el golpe, el Madrid se levantó y a los cuatro días machacaba por 63-98 al Banca Cívica en su cancha. Era solo un aviso, porque la semana siguiente tocaba Copa del Rey. ¡Y qué torneo hizo el equipo! Uno tras otro cayeron el Fuenlabrada (75-66), el Banca Cívica (92-84) y el Regal Barcelona (74-91). Tras una final memorable en el Palau Sant Jordi, el equipo volvía a conquistar el título 19 años después

Eso fue suficiente para que los jugadores recuperaran la confianza en sí mismos. Puesta la quinta marcha, no ha habido freno que los pare desde entonces. En la ACB el rodillo blanco ha pasado por encima del Gran Canaria 2014 (90-72) y del Blusens Monbus (69-83), mientras que en la Euroliga el Montepaschi fue fulminado en su propia casa por el Madrid más espectacular de los últimos tiempos (90-102). La eliminación continental estaba consumada, pero con la sensación de que era por culpa de la versión anterior de este equipo. La pesimista, la apática, la del juego sin fe. Ahora éste es otro Madrid. Es el que ha ganado la Copa, el que lleva ocho triunfos consecutivos con medias de 89'6 puntos a favor, 72'8 en contra y victorias por 16'7 puntos. Y que dure por mucho tiempo.

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