Enviado por .
PALETOS UNIDOS JAMÁS SERÁN VENCIDOS
Cuando todos los medios ya hablaban del fichaje de Villa por el Madrid... Cuando muchos periódicos ya le sacaban en sus portadas vestido de blanco... Cuando se había hecho público que el acuerdo con el jugador y con el club era total... Va el Valencia y rompe unilateralmente el acuerdo, con el consiguiente cabreo del jugador y del Madrid, claro. Típico. Es la misma película que vemos cada vez que el Madrid intenta comprar en la casa ''che''.
Aunque nos moleste, no debería de extrañarnos este tipo de comportamientos barriobajeros e indignos por parte de ese club, que desde el fichaje de Mijatovic por el Madrid, se convirtió en una máquina de generar e inculcar odio hacia el conjunto blanco.
La formas del Valencia siempre han sido las que son, las de un atajo de pueblerinos incultos, descerebrados sin modales, sin respeto y sin vergüenza. Buena cuenta de ello hemos dado cada vez que nos hemos dirigido a ellos para acometer una contratación.
La última ha sido esta, la del asunto Villa. Sólo que en este caso, la conducta del Valencia es sin duda más despreciable que nunca. Pues si en ocasiones anteriores nos han puesto trabas para contratar a alguno de sus jugadores, o simplemente nos han dado con la puerta en las narices, esta vez han esperado vilmente a que el acuerdo fuese total y el jugador estuviese ilusionado, para darle a él y al Madrid la puñalada más trapera imaginable.
Curiosamente, el recién llegado Manuel Llorente dijo con chulería hace una semana, que el Madrid se había creído que estaba tratando con un equipo de provincia. Y así es, pues el Valencia es un equipo de provincia, concretamente de la provincia de Valencia. Y en lo que se refiere al sentido que Llorente quiso darle a la frasecita, el tiempo se ha encargado de revelar que este tipejo no tenía razón.
Lo cierto es que Llorente se ha echado al monte en un ejercicio de burda gallardía de cara a la galería ''che''. Y por mucho que los ''yomus'' le vean como el Vercingetorix que resistía frente a los romanos, lo único que ha conseguido es quedar retratado como un auténtico paleto sin el mínimo de palabra y señorío exigible. Así es Manuel Llorente. Así es el Valencia Club de Fútbol.