El talonario, o Como hacer un curso acelerado de madridismo
Ayer leí en la prensa que, por fin, Huntelaar había aceptado su traspaso al Stuttgart. Lástima de jugador, porque evidentemente supone un paso atrás en su carrera, porque acepta que alcanzó su cima y, apenas cumplidos los 26 años, empieza su declive después de ser uno de los delanteros centros más deseados y cotizados de Europa, pensé. Esta mañana me desperté leyendo que había dado marcha atrás en su decisión. Y, sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con él.
A la hora de diseñar un nuevo proyecto para el Real Madrid, no cabe duda de que se tuvo en cuenta la plantilla de la que se disponía y qué posiciones era necesario reforzar, y por lo tanto, cuales eran los descartes que dejarían sitio a los nuevos. Nuevamente, una perogrullada: los nuevos tienen que ser tan buenos o mejores que los que están, y los que están mejores que los que se van; en eso consiste en mejorar un equipo, en renovar a sus jugadores para que se pueda considerar un proyecto mejor que el de años anteriores. Eso no es exclusivo del Madrid, ni tampoco una ciencia exacta: todos los equipos aspiran a mejorar lo presente, y no siempre se acierta.
Primera consideración: tras venir Negredo y Benzema, ¿realmente es Huntelaar el que sobra? Creo que todo el mundo desearíamos que en su lugar estuvieran otros nombres, pero el problema es que por otros nombres el mercado no está dispuesto a hacer un esfuerzo. Así que, sintiéndolo mucho, el Madrid no esta siguiendo la premisa de mejorar lo presente. Tampoco con Negredo se hace justicia con dicha premisa: en todo equipo la cantera supone un poder de futuro, y cuando se va, el futuro se tiñe de negro. Se va porque por él dan dinero, por los otros no. Deportivamente hablando, económicamente hablando también, Higuain, Huntelaar, Negredo y Benzema hacen una delantera soberbia. Sustituir a Negredo y Huntelaar por Raul y Van Nistelroy, a mi modesto modo de sentir, empobrece el poker de ases.
Segunda consideración: Raul, Guti y Michel Salgado no se van del Real Madrid porque nadie tiene valor de decirles que se busquen equipo. Quién acepta que mejoran deportivamente lo presente, proponen valientemente, a jugadores que si que tienen un valor en el mercado, que tienen que buscarse otro equipo. A Michel, Guti y Raul soy el primero en reconocerles su labor, pero no puedo reprocharles que no se quieran ir. ¿Quién se va a querer ir del equipo que mejor paga del mundo? Lo de Granero, de acuerdo, es la excepción, y esconde uno de los peores errores del equipo madridista: jugador que llega, se le dobla el sueldo que cobraba.
¿Alguien puede pensar que esa exhibición de poderío puede maquillarse de amor madridista? Así no hace falta que vengan madridistas a Madrid: ya los hacemos nosotros a golpe de talonario. Messi se pirraría por jugar en el Madrid; Xavi, Iniesta, Puyol, Valdés y Guardiola besarían la elástica blanca y Fernando Torres, en rueda de prensa multitudinaria, revelaría que había sido el sueñó de toda su vida.
No nos engañemos, a pesar de la ilusión de los deseados fichajes, el Madrid no es una máquina perfecta y tiene que depurarse, para que nadie eche en cara a Michel Salgado que prefiera quedarse su último año de contrato antes que irse a jugar a Sri Lanka renunciando a parte de su sueldo. El Madrid es una empresa y Salgado un currito bien pagado. No podemos reprocharle su sueldo: alguien se lo dió para que fuera madridista hasta el final de su carrera, y entonces y solo entonces, decidió ser madridista para siempre. Idem con Guti, tú te quedas hasta el final y no hay más que hablar, toma 5 millones limpios y ea, que terminas aquí tu carrera deportiva. Raul, santo y seña de la máquina blanca, 6 millones netos porque ya eres historia viva del Real Madrid. No voy a reprocharles que deseen terminar aquí su periplo futbolístico. Pero si me pregunto, ¿de verdad que para que un jugador demuestre su amor a nuestro equipo hay que pagarle el doble? Tuvieron ofertas mejores, de acuerdo, pero esas decisiones, ¿no condicionaron el futuro deportivo y económico del Madrid? ¿Quién las tomó? ¿porque nadie les planteó en dicha tesitura que tenían la decisión de su vida, marcharse a Italia o a Inglaterra cobrando el doble o quedarse en el Madrid cobrando menos? Así, y solo así, optando por la grandeza blanca por encima del dinero, es como se demuestra que alguien ama al equipo madridista. Gracias, Granero.
Sintetizando mis inquietudes, hay errores de fondo que provocan marejada a fuerte marejada en ocasiones: hoy por hoy, como hace 10 años con Figo, deseamos que Cristiano Ronaldo sea madridista para siempre. Benzema, Ronaldo renacido de sus cenizas, humillando al Barça en el Nou Camp. Kaká, como Zidane, sentando en la final de la Champions a su defensor para marcar un gol de época. No olvidemos no obstante nuestro carácter: cobren lo que cobren, cobran excesivamente bien, demasiado bien, para que, cuando su rendimiento deportivo baje tras tres Champions, tres ligas, un Mundialito de clubs y dos Copas del Rey, les demos una patada bien dada en sus posaderas y digamos que son, fueron y serán un cancer para el Madrid, que nunca lo amaron y que solo se quedaron por dinero. Por dinero, señores, por dinero están aquí. El día que a Cristiano no le salgan los regates, por favor, no le echeis la culpa de pretender cumplir su contrato. Buscar a quién le pagó su magnífico sueldo y, si creeis que está justificado, no se lo reprochemos al jugador. Tenemos que hurgar un poco más profundo para preguntar qué está pasando aquí.