DE LA INQUISICION AL INDULTO PASANDO POR UN ROBO. RESUMEN DE UN RESURGIR. (videoresumen incluido)
Tan enrevesado como el titular que propongo para este encuentro fue lo que se vió sobre el campo. EL comentarista de Gol TV anunciaba una grada confabulada en pitos contra el equipo y pidiendo sangre desde antes que salieran los equipos del vestuario. El inalambrico de pie de campo le moderaba en su sensacionalismo y decia que el veía una clara división de opiniones.
El comentarista seguía queriendo sangre y ni Victor Muñoz culé de pro, daba crédito a lo que decía. Estaba esperando a que saliese Pellegrini para ver si el Bernabéu le dedicaba una sonora pitada. Claramente estaba haciendo campaña contra Pellegrini. La misma que esta haciendo Unidad Editorial que mañana amanecerá no envainando la espada, pero si bajandola un poco. Pero el Bernabéu no estaba en esas guerras absurdas que Inda y compañía le encantan provocar para que su negocio gane lectores. El Bernabeu no habia olvidado el mazazo y ridículo que había supuesto el tropezon Alcorconero y por eso lo recordó durante los primeros minutos.
Pero los jugadores sabían que el Bernabéu es implacable y debían soportar estoicamente lo que llegase y agradecieron el tibio castigo que le dedicó la grada. Un castigo que parecía que sería peor si el Getafe dominaba. Pero este no era el Madrid de Sevilla, ni el de Gijón y mucho menos el que sufrió un servidor en contra el Milán. Intentaban tocar daban sensación de dominio y de querer jugar al fútbol. No caminaban en ningún momento e incidían con constancia por ambas bandas y en desmarques por el centro. La movilidad de Higuaín y el aporte de desmarque de Benzema hicieron que el Madrid tuviese otro rostro ofensivo. Y aunque el francés estuvo más que discreto en la labor de ayuda le vi bastante bien. Higuaín durante el primer tiempo se ausentó y la primera ocasión contra el marco de Osky Ustari vino por una incursión por banda izquierda de Kaká, hoy mucho más activo y acertado, que la puso atrás pero el centro llegó a los pies de Marcelo que con la derecha hizo sentarse de nuevo al Bernabéu que parecía devolver el oxigeno tomado para gritar el gol.
A no mucho tardar llegaría la oportunidad más clara para el Real Madrid en este primera parte. Un centro en el área pequeña que recoge Benzemá que dispara al muñeco y el balón se pierde en la defensa Getafense. Está claro que a Benzema lo del gol se le tiene un poco vetado en este Madrid. Pero cuando el ariete galo se ausenta siempre tiene algún recurso para justificar su presencia en el campo.
Poco después llegó el robo que serviría para animar a los corazones en la grada que se solidarizaron con un equipo que tenía por contrario a un arbitro dispuesto a ser protagonista. El Getafe colgó un balón que caía muerto hacia Soldado que se hallaba de espaldas al arco de Casillas. Albiol forcejeó con el y provocó una falta antes de que se internase en el área para evitar problemas. Por si las moscas también rondaba Pepe que estaba dispuesto a ser todo lo expeditivo que fuera necesario. Cuando sonó el silbato del árbitro el Bernabéu asentía. Efectivamente, era una falta clara. Y posiblemente amarilla. Pero ni Soldado se lo creía cuando vió el color rojo de la cartulina. Y menos aún Albiol que tenía la sonrisa de la impotencia. Y si cabe menos aún Pellegrini que con las manos en la cabeza miraba hacia la jugada para girarse hacia la grada y pensar que era posible que fuese la última vez que las viese desde el banquillo de la izquierda.
Pero el sentimiento de robo y de injusticia que el Arbitro había provocado en el graderío de Chamartín, había unido a la afición otra vez dispuesta a llevar en volandas al equipo.
El descanso llegó y Raúl que siempre dá la cara salió para calmar los animos de los jugadores para que no buscasen al árbitro que ya había demostrado la facilidad que tiene para sacar tarjetas durante el primer tiempo.
El equipo parecía que de nuevo iba a tener que achicar aguas para que esto no se hundiese más. La pitada contra el trío arbitral demostraba que ibamos a morir con las botas puestas y la grada recibió con al equipo mermado por la baja de Albiol que cubrió con solvencia Ramos en el centro de la defensa. Y es que nadie me quita de la cabeza que la defensa del Madrid debería ser ALBIOL RAMOS PEPE ARBELOA.
Michel lejos de amilanarse en el que fue su estadio y oliendo la hierba que aún recuerda sus galopadas y sus centros medidos a Hugo Sanchez, decidió pasar al ataque y puso en liza a un jugador que en temporadas anteriores fue un cuchillo: Albín. Pero hoy el cuchillo iba a estar desafilado. Y es que Higuaín quería volver a ser el de las grandes gestas. Y voto a tal que lo logró.
El primer gol del Madrid nació de las botas de un Marcelo, que me encanto durante todo el encuentro. Primero de interior entrando muy bien y luego con mucho oficio como lateral largo. El brasileño se sacó un centro medido para Higuaín que encontro hueco entre Cellestini y Cata Díaz, la bajó al suelo recortó hacia la izquierda y la pegó imposible para Ustari. Un gol que me recordó y mucho en su ejecución al que le metió al propio Geta la tempordada pasada.
Me estoy imaginando al amigo Pascual Vicente botando como un loco con el gol del Pipita. Y es que el Real Madrid volvía a ser el Ave Fenix y resurgía de sus cenizas y con hambre de venganza.
Roberto Soldado tenía que hacer lucirse e intervenir con más ahinco a un Casillas que esta noche estuvo incontestable. Genial el Mostoleño que le mostró a Soldado porque es el mejor portero del mundo.
No tardó excesivamente el segundo tanto. Esta vez Higuaín iba a culminar un contragolpe lanzado por Benzema que fue generoso y se la dió a Higuaín que venia como un Ferrari lanzando un desmarque hacia la meta de Osky. Este trato de pararlo pero Higuaín tiene la lección bien aprendida y le mostró como se hace a Benzema que se entendió perfectamente con el argentino.
Iban a llegar mas ocasiones especialmente contra la portería del Getafe pero la más clara llegó de nuevo de las botas del MVP del partido. Ya lo había intentado Kaká sin resultado alguno, pero fue Higuaín el que puso a la grada de pie cuando parecía que iba a firmar un Hat Trick esta noche. Se internó con una magnifica galopada en el área y cuando parecía que se quedaba sin angulo la cruzo muchisimo para que le fuese imposible a Ustari. Tanto la cruzó que le rebotó en el palo. De nuevo la gente a su asiento pero esta vez con una sonrisa de tranquilidad. Con la algarabía del deber cumplido se retiró el Real Madrid, que vió de nuevo a su equipo salir victorioso tras una serie de malos resultados que unos llaman Crisis para vender, otros debacle para mofarse y otros accidente para justificarse.
Lo que importa es el golpe moral que imprime este resultado de cara al proximo encuentro contra el Milán. Importa que Pellegrini ha atisbado cual debe ser su once ideal. Se ha demostrado que el Real Madrid con un solo mediocentro juega mejor y sobretodo que Lass y ALonso se molestan entre ellos y despistan a los demás. El trabajo defensivo a pesar de la baja de Albiol ha sido muy serio. Una defensa mucho más expeditiva y segura que la que nos mostraron en encuentros anteriores.
El Madrid se planteó el partido como lo que debe ser cada partido: una final. No existen partidos de transición se llame el rival como se llame y ese es el secreto del éxito en el fútbol.
Pellegrini supo comunicarse con el equipo y se jugó como se sienten comodos. Y es que a un taxista en Madrid no le puedes poner un coche Inglés porque no se sentirá comodo. Aunque tu digas que es más bonito, elegante y confortable, para él, el volante a la derecha le obligará a adapatarse, pero siempre se sentira incomodo pese a la elegancia del vehículo. Y hoy por hoy estamos más necesitados de efectividad que de elegancia. Lo otro: la elegancia, el juego fantástico, etc. llegará naturalemente. Pero es que Zamora no se tomó en un hora. Y de eso se ha dado cuenta HOY Manuel Pellegrini. Ahora viene la prueba de verdad como decía Megatron en uno de sus comentarios. Milán y Atletico de Madrid. Prueba de fuego para Pellegrini o tal vez su panacea particular.