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El Castilla sigue sin levantar cabeza

2-1 perdió ante el Vecindario
Defensa Central Defensa Central

El Real Madrid Castilla sigue sin levantar cabeza en la Segunda División B. Con un planteamiento directo, eludiendo la elaboración de su fútbol y con un colegiado que le condenó a remar contracorriente, sucumbió en su visita al campo del Vecindario 2-1.

El partido nació muy vivo. Con dos equipos que apostaban por el ataque con iniciativa de los blancos, que se mostraban más perpendicular ante un rival que apostaba también por el ataque. Los de Menéndez tuvieron dos ocasiones antes de que el colegiado Cuenca se volviera a aliar con el Villarato para inventarse un penalti en contra de los blancos. Una entrada de David por la derecha, piscinaza ante Marcos Alonso y el árbitro perdió el culo para señalar la pena máxima. El capitán del equipo canario Rubén no desaprovechó la oportunidad de poner el 1-0 a los 18 minutos.

Con el colegiado Cuenca muy contento y el Castilla hundido por la injusticia, el Vecindario, sin hacer nada de nada, se aprovechaba de la circunstancia para aprovechar un fallo defensivo de los blancos para que Joni pusiera el 2-0 cuatro minutos después. Una injusticia porque el Castilla estaba siendo mejor, pero los árbitros también juegan y este quiere hacer méritos para llegar lo antes posible a la elite.

 

Bisoñez ofensiva

Con el 2-0 el partido se equilibró y ambos equipos tuvieron ocasiones de marcar. El Vecindario no se acurrucó para defender su ventaja y siguió atacando, mientras que los blancos también lo intentaban pero no elaboraban e imponía un fútbol perpendicular acuciado por ese marcador en contra. Sin embargo, tuvo ocasiones de acortar distancias en las botas de Acuña, Szalai y, sobre todo de Cristian, que falló una ocasión muy clara, pero controló mal el balón para quedarse sólo ante el meta rival y acabó mandando el balón al limbo. Y es que si se aspira a algo no se puede perdonar tanto y estos jóvenes futbolistas del filial pecan de bisoños.

Pero por fin hubo justicia deportiva y arbitral en una acción en la que el defensa Comandez hizo un doble penalti: primero al dar el balón con la mano, que pilló al árbitro mirando el paisaje, seguido de un claro derribo a Acuña que Cuenca tuvo que pitar por vergüenza torera. Mosquera convirtió la máxima pena. Un 2-1 que lanzó a los castillistas en busca del empate pero, de nuevo, apareció esa falta de pegada de loas atacantes blancos en un partido que acabó perdiendo con un planteamiento táctico de Alejandro Menéndez ramplón, sin medio campo y sin opción de que estos jóvenes futbolistas desplieguen todo el juego que llevan dentro. Y es que a la cantera blanca parece que se le ha parado el reloj.

 

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