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Sarabia debutó con el Castilla y dejó maneras para ser optimistas con su evolución

  • El canterano jugó más de media hora con el filial en Alcorcón. Empezó por la izquierda aunque acabó jugando por todo el frente de ataque. El mal estado del campo le perjudicó. Pese a todo, dejó algún detalle de calidad.
Debutó con el Castilla en Alcorcón
David Jorquera David Jorquera

El Real Madrid está de enhorabuena. En el partido Alcorcón-Real Madrid Castilla, Alejandro Menéndez, técnico del filial, hizo debutar con el segundo equipo al joven crack de la cantera blanca, Pablo Sarabia.

El resultado fue adverso para los intereses blancos (2-1 para el Alcorcón), sin embargo, la buena nueva llegó con la aparición de Sarabia por primera vez con el Castilla. Fue en el minuto 58 cuando hizo acto de presencia sobre el maltrecho césped de Santo Domingo sustituyendo a Luís Hernández. Con el dorsal 15 a la espalda, el mismo que lució en la final del Mundial de clubes Sub-18 que los blancos le ganaron al Barcelona el pasado 12 de junio, Sarabia tuvo su primer contacto con la hierba de un partido de Segunda División B.

El jugador comenzó un tanto nervioso, como muestra la petición de agua que hizo a uno de los utilleros del equipo blanco para mojarse las manos antes de entrar al campo. Un gesto que denotaba ganas y responsabilidad a partes iguales por parte del canterano. A sus 17 años se comportó como un veterano, trabajando su banda, la izquierda, aunque con pocas opciones de hacer lo que más le gusta: encarar a sus rivales y centrar con la zurda. Bien es cierto que el césped de Alcorcón le jugó alguna que otra mala pasada por su irregular estado, lo que le impidió controlar el balón de forma correcta en un par de ocasiones.

Un final que le dejó mal sabor de boca

Ataviado con sus botas blancas de la suerte, Sarabia acabó abandonando su posición de partida en la izquierda para aparecer por el centro. No tocó muchos balones, pues el rasear del esférico fue la práctica menos habitual del partido debido al levantamiento constante de éste. Con todo, tuvo tiempo para efectuar un par de quiebros en la zona de la mediapunta que no pudo finalizar con un pase acertado.

Fue el primero de los jugadores madridistas que se acercó a felicitar a Juan Carlos cuando el Castilla logró el tanto del empate. Sin embargo, poco después, se llevó las manos a la cabeza tras el tanto conseguido por David Sanz y se quedó de cuclillas contemplando como su debut se iba a cerrar con derrota. Apenas saludó a nadie a la finalización del partido. Su carácter ganador se lo impedía. Tomó la bocana de vestuarios mientras se atusaba la camiseta. Se fue serio, pero los madridistas pueden estar felices de tener a Pablo Sarabia García en sus filas. En poco tiempo su nombre empezará a pegar fuerte en los medios. Su sueño es hacerlo en el Bernabéu. Calidad tiene, sólo necesitará esa pizca de suerte que atesoran los grandes.

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