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El Juvenil se queda a las puertas del Olimpo

  • Final Copa: Juvenil A 0-2 Athletic
Final Copa: Juvenil A 0-2 Athletic
Alberto Piñero - Almuñecar Alberto Piñero - Almuñecar

Las puertas del Olimpo estaban abiertas de par en par para el Juvenil A del Madrid, sin embargo se quedaron a escasos centímetros de ellas debido a un gran Athletic que se ha proclamado campeón de la Copa del Rey. Los rojiblancos, muy bien plantados durante todo el encuentro, se adelantaron muy pronto en una jugada aislada, lo que benefició mucho su juego. Ordenado, sin miedo al choque (lo que muchas veces rozaba la ilegalidad) y sin pudor a echarse al suelo aquejados de calambres si la ocasión lo requería. El Madrid por su parte estuvo impotente ante la telaraña vasca. Tuvo el balón, pero no las ocasiones a excepción de una doble oportunidad de Plano y Sarabia, y un remate al larguero de Kamal en las postrimerías. Una lástima después de la magnífica temporada, porque la guinda al pastel se marchó hacia el País Vasco.

 

El Athletic celebra el primer gol en la final. FOTO: Defensa Central

A pesar de que la temporada del primer equipo terminó hace prácticamente un mes, el Real Madrid tenía hoy una cita muy importante en Almuñecar: la final de la Copa del Rey juvenil. Los chicos de Alberto Toril –una generación de verdad de las que hacía tiempo que no se veían- tenían en su mano la oportunidad nada menos que de pasar a la historia después de haber ganado la liga y la Copa de Campeones. Podían alzarse con un título de Copa que no lograban desde hacía dieciocho años y que certificaría un ‘triplete’ que no se había conseguido nunca en el club blanco. Tal era la oportunidad que en el estadio se congregaron casi cuatro mil personas, muchas llegadas desde la capital, y entre las que estaban nada menos que Jorge Valdano, Miguel Pardeza, Ramón Martínez (director de las categorías inferiores) y Alberto Giráldez (director de formación de las categorías inferiores).

Valdano, Macua, Pardeza e Irureta. (DC)

Sin embargo, las cosas no empezaron nada bien para el cuadro merengue. Tras diez minutos en los que los contendientes se estuvieron tanteando cual púgiles, el Ahletic fue el primero en golpear en una ocasión en la que no parecía necesario tener los puños en alto. Un disparo lejano de un jugador rojiblanco atravesó la línea defensiva merengue (que estaba saliendo del área) y llegó a parar a los pies de Peña, que dentro del área y sin oposición alguna batió a Pacheco. Lo único bueno del tanto fue que llegó a falta de casi setenta y cinco minutos para poder remontarlo, pero enfrente había un rival que no estaba dispuesto a que eso ocurriera. Y para ello, los chicos de Bingen Arostegui se emplearon con uñas y dientes. De hecho, hubo más uñas y más dientes que fútbol en los minutos posteriores al tanto. Tantas que el colegiado tuvo que mostrar una tarjeta amarilla a Aurtenetxe para enfriar un poco los ánimos tanto de los blancos como del conjunto vasco.

El partido dio paso entonces a una fase en la que el Madrid se hizo dueño y señor del esférico, pero sin profundidad ninguna. Los chicos rojiblancos estaban muy bien posicionados con hasta nueve futbolistas por detrás del balón y siempre con dos jugadores cubriendo a los atacantes merengues cuando recibían el esférico. Y en ésas, a los de Toril les costaba acercarse a la portería rival. Rondando la media hora, Lucas desde la derecha centró un balón que se paseó por el área sin encontrar rematador para que posteriormente fuera Sarabia el que recogiera el cuero en el balcón del área sin llegar a sacar nada al enredarse en regates. Pero lejos de ser los síntomas del despegue blanco, fue el preludio del segundo gol bilbaíno. Ya habían avisado con un gol que finalmente el colegiado anuló por falta al portero, y en el minuto 32 Villar volvió a encontrar la mandíbula madridista para asestar otro golpe. El centrocampista rojiblanco recibió un pase en profundidad en la línea de tres cuartos aprovechando que la zaga blanca había tirado mal el fuera de juego, se plantó frente a Pacheco y resolvió con una magnífica vaselina.

El conjunto blanco jugó los últimos 30 minutos con tres defensas sólo

El segundo tanto lejos de hundir a los de Toril, pareció espolearles, aunque sin muchos frutos. Jaime y Álvaro probaron a lanzar desde fuera del área antes del descanso, pero primero la defensa y después el portero lograron rechazar sendos disparos. Y nada más regresar de los vestuarios, de nuevo Álvaro desde lejos y Óscar Plano con un centro que no encontró cabeceador volvieron a acechar al meta rojiblanco. Los de Toril tocaban y tocaban buscando sobre todo a Sarabia y Lucas, que esperaban pegados a la cal un cambio de banda como el comer para poder internarse en el área, pero el Athletic no se descolocaba nunca en defensa. Algo relativamente fácil, pues se olvidó de atacar. Siempre con apoyos en defensa, sin temer el contacto físico, y si veían que era necesario se echaban al césped aquejados de calambres. Alguno sería verdad, pero por la rapidez con la que se recuperaban, seguro que no todos. Algo que por cierto empezaba a desesperar a los jóvenes jugadores merengues, y parece que también al técnico madridista, que en el minuto 60 optó por meter más pólvora en el ataque. Salió el central Jaime dejando la línea de retaguardia con sólo tres zagueros, y Alipio formó en la línea atacante. Y es que por momentos parecía que la Copa viajaba al País Vasco sin remedio.

-          La ficha:

0 - R.Madrid: Pacheco; Carvajal, Molero, Jaime (Alipio 61’), Capote; Lucas (Sobrino 79’), Álex Fdez, Álvaro López (Kamal 72’), Sarabia; Fran Sol y Óscar Plano.

2 - Athletic Bilbao: Magunazelaia; Bilbo, Aurtenetxe, Jonas, Saborit; Villar (Jon García 90'), Eguaras (Altamira 81’), Ruiz de Galarreta, Peña; y Guillermo (Alkuaz 85’).

Goles: 0-1, Peña (13’); 0-2, Villar (32’).

Árbitro: Mario Melero. Amonestó a Aurtenetxe (20’), Peña (50’), Jonxa (70’), Óscar Plano (89').

Incidencias: Final de la Copa del Rey Juvenil. Estadio Municipal de Deportes de Almuñecar, casi lleno (4.000 espectadores aproximadamente). En la grada, Jorge Valdano, Ramón Martínez, Miguel Pardeza y Alberto Giráldez en representación del Real Madrid. García Macua estuvo en representación del Athletic de Bilbao.

El cambio pudo dar sus primeros frutos apenas al minuto, y es que de las botas de Alipio salió la ocasión más clara de todo el partido para los madridistas. El brasileño comenzó el contraataque y asistió a Sarabia, que recortó a su marcador y desde el balcón del área disparó con mucha potencia. Magunazelaia repelió el tiro, y el rechace no lo supo aprovechar Óscar Plano, cuya vaselina se marchó por encima del larguero. Sin embargo, este ramalazo blanco fue cortado de raíz por el Athletic a base de tirarse nuevamente al suelo aquejados de calambres. El partido se volvió a frenar, y el Madrid pareció que de nuevo perdió la inspiración aunque no así el toque ni la posesión del esférico. Sólo Kamal despertó a los vascos cuando apenas restaba un minuto para el final con un chut fortísimo desde fuera del área que se estrelló en el larguero. Pero quitando esa oportunidad, lo cierto es que el Madrid terminó el encuentro impotente ante una telaraña rival que no terminó de romper. Una auténtica pena después de la magnífica temporada. Sólo faltó la guinda.

 

Los juveniles se desplomaron al llegar el final del partido (DC)
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