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Alguien quiere el mal del Castilla

  • Los malos arbitrajes al filial merengue se convierten en escándalo
Los malos arbitrajes al filial merengue se convierten en escándalo
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La situación del Real Madrid Castilla está pasando de castaño oscuro. Los arbitrajes recibidos por el filial merengue en los últimos tiempos obligan a preguntarse qué ocurre. Ayer ante el Vecindario, otras dos expulsiones no impidieron que los blancos lograran la victoria en el campo del Vecindario. En cualquiera de los casos, 13 expulsiones en 19 jornadas son un castigo excesivo para un equipo que se preocupa de crear, no de destruir, y que apenas da patadas en relación a las que recibe. 

Todo comenzó como algo anecdótico, pero con el paso de las jornadas parece que va en serio: hay alguien empeñado en que el Castilla no logre el tan ansiado ascenso. A pesar de que los blancos han logrado sobreponerse una y otra vez a las injusticias arbitrales y de que a estas alturas sigue caminando como líder de su grupo, es hora de preguntarse una vez más por qué. Ya son 13 las expulsiones que ha sufrido el Castilla en 19 jornadas, seis de ellas por roja directa. Y, de hecho, los blancos han terminado sólo en diez partidos con los once en el campo.

Ayer ante el Vecindario volvió a ocurrir, en el día en que los blancos podían alzarse con el título de campeón de invierno. Dos nuevas expulsiones, de Pedro Mendes y Pablo Gil, la primera especialmente de risa, significaron un nuevo argumento para que el madridismo levante la voz. Poco después del segundo gol merengue, obra de Joselu, y con apenas veinte minutos de tiempo jugado, Pedro Mendes vio la roja por un agarrón dentro del área. Penalti y expulsión. Por suerte, Isaac detuvo la pena máxima y dio aire a un Castilla que en los últimos minutos, y ya con 1-2 en el marcador, se quedó con nueve por una entrada a destiempo de Pablo Gil. Ambas expulsiones discutibles y rigurosas, pero el Castilla ya está hecho a este tipo de situaciones.

En la última jornada de 2011 se quedó con ocho ante el Alcalá, y ya entonces el técnico del filial blanco, Alberto Toril, levantó la voz para evitar que continúe esta persecución: "Entiendo que los árbitros lo tienen complicado, pero me gustaría hacer una reflexión de las 18 jornadas que llevamos. El Castilla es el equipo líder y el máximo goleador de la Segunda B, es un equipo ofensivo con chicos jóvenes que tratan de jugar al fútbol y llevamos 11 expulsados en 18 jornadas. Eso lo dice todo. Son chicos que no tienen maldad y, sin embargo, jugamos con hombres de 30 años que tienen mucha reiteración en las faltas y así es muy difícil. Vamos a intentar crecer, hacerlo bien y ver hasta dónde podemos llegar", dijo entonces el míster.

Y es que el balance de 71 tarjetas amarillas y 13 rojas no hace justicia a un Castilla que es ninguneado por los colegiados jornada tras jornada con total impunidad. El Castilla es el equipo de la categoría que más tarjetas ha visto, 84 en total, contando amarillas y rojas. Unos números que nos hacen preguntarnos quién hay detrás de estos arbitrajes. Algo está sucio en el fútbol español; alguien quiere el mal del Castilla, evitar que esté en Segunda. Pero ni por esas lo van a conseguir. 

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