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La calidad reinó entre la anarquía

  • El filial merengue se impuso al colista en un partido loco que cayó de su lado por su mayor calidad
Guadalajara 3-4 R.M. Castilla
Jaime de Carlos - La crónica Jaime de Carlos - La crónica

El Real Madrid Castilla logró este sábado su primera victoria a domicilio de la temporada al imponerse por 3-4 a un voluntarioso Guadalajara. El equipo de Alberto Toril supo hacer valer su mayor pegada y calidad en un partido loco, que realmente pudo haber ganado cualquiera. Tres puntos, por tanto, balsámicos; pero que no deben de tapar los preocupantes síntomas que está dejando un filial sin personalidad en el centro del campo y con una defensa totalmente superada por la aventura de jugar en Segunda División.

 

 

Alberto Toril sorprendió a todos con su modificación del centro del campo. En las primeras jornadas había quedado claro que el doble mediocentro con Mosquera y Álex no terminaba de cuajar, por lo que en el Pedro Escartín optó por dar entrada a José Rodríguez en lugar de Fernández. Sin embargo, esta tarde ha quedado patente que los problemas del Castilla son de jerarquía, pues ni con uno ni con otro el equipo consigue dominar los tempos de los encuentros. Ante el Guadalajara ha sido un nuevo ejemplo, ya que este sábado el filial merengue ha vuelto a dar síntomas preocupantes de que solo es capaz de mantenerse en pie gracias a su excepcional pegada.

Y es que el equipo no dominió en ningún momento el choque ante el hasta hoy colista. Con mucho menos calidad, pero con más empuje y entrega, el Guadalajara encerró al Castilla en su área durante más de media hora. Porque el equipo madrileño supo golpear primero gracias a una contra vertiginosa en la que Jesé superó al portero rival con una facilidad inusitada. Era un justo premio al buen comienzo del equipo, evidenciado en un par de claras ocasiones generadas por banda que no encontraron rematador.

Pero el tanto de ventaja volvió timorato al Castilla, que pasó a encerrarse en su área mientras el conjunto castellano-manchego empezaba a creerse la posibilidad de empatar. Un lanzamiento de falta directo de Álvaro Antón que se estrellaba en el palo indicaba que el partido tenía mucho más peligro de lo que podía indicar la tabla de clasificación. Los córners, las faltas al borde del área y los centros se sucedían en las inmediaciones de la portería de Jesús, por lo que el empate empezaba a cotizarse a la baja.

Y éste llegó en una excelente acción personal por la izquierda del mejor jugador del partido, Álvaro Antón. Centro que cabeceó Aitor a la red ganándole la espalda a los centrales, como ya hizo Aníbal la semana pasada con el Sabadell. La zaga visitante se mostraba insegura y los minutos siguientes fueron un suplicio para los hombres de Toril, que llegaron al descanso pidiendo prácticamente la hora. Aunque, eso sí, aún dio tiempo a que Casado reclamara un penalti por un empujón en el área alcarreña.

En la segunda parte la película no varió mucho, pues el Guadalajara no renunciaba a lograr sus primeros tres puntos de la temporada. Azkorra marró un mano a mano con Jesús al ejecutarlo por encima del larguero al poco de reanudarse el choque. Era el aviso de lo que estaba por llegar, ya que a la siguiente el delantero no iba a fallar. Nuevo centro desde la izquierda y el bilbaíno fulminaba la portería del Castilla con un cabezazo imparable. 2-1 y el visitante totalmente 'grogui', a merced de su rival.

Sin embargo, este equipo es muy bueno. Tanto que en cinco minutos prácticamente le había cambiado la cara al choque. Una acción brutal de Denis iniciada con un autopase imposible y finalizada con una carrera por banda de 70 metros terminó en un pase de la 'muerte' que Jesé convertía en el empate. El Castilla volvía a tener pulso y dos minutos después Morata casi le devuelve el color al marrar un mano a mano en el que su peor enemigo fue él mismo al liarse con el balón.

El Guadalajara acusó el sobresalto y el partido se niveló por primera vez en 40 minutos. Mientras los azulones dominaban de forma poco incisiva, el equipo merengue esperaba a la contra perfecta. Y la misma llegaría en el minuto 66, con Morata ganando la línea de fondo y centrando para que Denis pusiera el 2-3 a placer. Una alegría efímera, porque en la siguiente jugada Álvaro Antón ponía otra vez la igualada en un lanzamiento de falta para guardar en videoteca.

FICHA TÉCNICA:

3 - C.D. Guadalajara: Toño Ramírez, Espín, Gaffoor, Erice, Cristian Fernández (Susaeta, m.68), Jony, César, Azkorra (Vicente, m.68), Alex Ortiz, Aitor y Álvaro.

4 - Real Madrid Castilla: Jesús Fernández, Juanfran (Oscar Plano, m.77), J.Casado, Nacho, Iván G., Morata, Jesé, Mosquera, Cheryshev (Borja, m.87), Fabinho (Mateos, m.82) y José Rodríguez. (Joan Román, m.66)

Goles: 0-1, m.12: Jesé. 1-1, m.34: Aitor. 2-1, m.51: Azkorra. 2-2, m.54: Jesé. 2-3, m.66: Cheryshev. 3-3, m.68: Álvaro. 3-4, m.80: Mosquera.

Árbitro: David Medié (Com. Catalán). Amonestó con tarjeta amarilla a Aitor (4), César (59) y Toño (78) por los locales y a Fabinho y José Rodríguez (86) por los visitantes.

Incidencias: Encuentro de la 6ª jornada de la Liga Adelante, disputado en el campo 'Pedro Escartín' ante 3.200 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en homenaje a Fernando Vicente, socio nº 114 del C.D. Guadalajara.

Con empate a tres el partido no perdió en ningún momento su punto de locura. Había tiempo de sobra para constatar que esta noche no era la de Morata, pues el madrileño fallaba otras dos claras ocasiones ante Toño. Pero el equipo no lo acabaría pagando, pues una acción embarullada en área alcarreña derivaba en un pase de Denis a la frontal que aprovechaba Mosquera para colocar en la 'jaula' del Guadalajara. Su potente disparo lo desviaba un defensa lo justo para hacer el cuarto del Castilla, el séptimo del partido. Quedaban diez minutos y tocaba defender. Y mejor que en el resto del partido, a ser posible.

Objetivo incumplido, pues Susaeta marraba el empate en boca de gol poco después, en un claro despiste de la zaga madridista. El equipo sufría y era incapaz de juntar sus líneas con acierto para ponerle las cosas difíciles a su rival. Los instantes finales del choque fueron un asedio que los de Toril solventaron como pudieron, casi cruzando los dedos. Y al final, por suerte, salió cara. Pero el mensaje debe seguir calando. Porque el Castilla vive cada partido en el alambre y eso es traicionar a la filosofía que le dio el ascenso a este equipo.

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