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1964: Mazzola dejó al Madrid otra vez a las puertas de la 'Sexta'

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Jaime de Carlos - El Reportaje
 Jaime de Carlos - El Reportaje Jaime de Carlos - El Reportaje

No hay gran equipo en la historia del fútbol que no haya tenido su decadencia y el Real Madrid de las cinco Copas de Europa no fue menos. Sin embargo, incluso en su época de sinsabores, el club llegó a hacer buenos papeles en la máxima competición continental e incluso tuvo el honor y el privilegio de disputar tres finales en los seis años posteriores a la conquista de su quinto título en Glasgow. Así, hoy nos vamos a centrar en lo ocurrido en la temporada 1963/64, cuando los españoles volvieron a quedarse a las puertas de conseguir alzar su sexto título europeo.

Desde hacía unos años el Real Madrid se había acostumbrado a tener que ganarse el billete para Europa a través de sus actuaciones en la Liga. En la campaña 1962/63 el equipo entrenado por Miguel Muñoz había demostrado ser el claro dominador del fútbol español tras llevarse el título de Liga con 12 puntos de ventaja sobre su más directo perseguidor, el Atlético de Madrid. Así que un año más los blancos pudieron estar presentes en su competición favorita, el último en el que iban a tener el orgullo y el honor de contar en sus filas con Alfredo Di Stéfano. Para entonces el delantero ya no era el jugador capaz de ganar los partidos casi por sí solo, pero seguía manteniendo su capacidad de liderazgo y su olfato goleador.

Tras haber caído el año anterior de manera sorprendente en la fase previa ante el Anderlecht (3-4) el Madrid se tomó muy en serio esta primera ronda en la edición de 1963/64. El rival fue el equipo escocés del Glasgow Rangers, aunque a la hora de la verdad no dieron dolores de cabeza a los españoles. En la ida el conjunto blanco se impuso por 0-1 gracias a un gol de Puskás y en la vuelta certificó su billete para octavos con un impresionante 6-0 que se labró una vez más gracias al acierto del hispano-húngaro, autor de un hat-trick en Chamartín.

En la siguiente ronda esperaba el campeón rumano, el Dinamo de Bucarest. En el primer partido jugado a domicilio el Madrid no se dejó sorprender y cosechó un resultado más que tranquilizador para la vuelta (1-3). Este permitió que el pentacampeón de Europa se relajara algo en su estadio a la semana siguiente, por lo que el Dinamo logró incluso colocarse con 2-2 bajo la intensa lluvia de diciembre que caía sobre el feudo madridista. Fue un pequeño susto que Amancio, Zoco y Puskás lograron disipar de inmediato, por lo que el partido se cerró con un claro 5-3 que colocaba al Real en los cuartos de final.

Por segunda vez en su historia el Real Madrid perdía una final de Copa de Europa
Por segunda vez en su historia el Real Madrid perdía una final de Copa de Europa (1964)

En la antepenúltima ronda esperaba un viejo conocido, el todopoderoso Milan. Así que el Madrid tuvo que dejarse en el campo sangre, sudor y lágrimas para poder seguir avanzando en el torneo. Y eso que los españoles lograron un claro 4-1 en el partido de ida, el cual fue algo accidentado - los dos equipos terminaron el choque con diez jugadores por las lesiones Félix Ruiz y Maldini -. De hecho, el equipo local llegó a tener un 4-0, pero el Milan recortó distancias a última hora y pudo regresar a casa con algunas ilusiones de remontada. Durante las dos semanas siguientes soñaron con ella e incluso llegaron a rozarla con los dedos tras los goles de Lodetti y Altafini, pero finalmente estos no bastaron (2-0) y el Madrid se ganó jugar una nueva semifinal.

El último rival que les separaba de una nueva final europea era el Zúrich. Los suizos venían de eliminar a conjuntos como el Galatasaray o el PSV Eindhoven, pero el Real Madrid fue otra historia. Sólo el partido de ida en el país centroeuropeo tuvo algo de historia por el 1-2 que lució el marcador, aunque los goles iniciales de Di Stéfano y Zoco marcaron la diferencia. Luego en Chamartín fue 'coser y cantar', ya que el equipo madrileño marcó tres goles en cada período para el 6-0 final; y se citó con el Inter de Milán en la final que debía jugarse en el Prater vienés el 27 de mayo de 1964.

El equipo transalpino se presentó en el partido como campeón vigente de su liga y además contó con el apoyo de cerca de 20.000 'tifosi' en las gradas. Su planteamiento era claro: puro 'catenaccio' para frenar al Real Madrid con sus marcajes al hombre. Y lo cierto es que les salió a la perfección, porque el pentacampeón europeo nunca estuvo cómodo y se vio sorprendido por los 'zarpazos' de su rival. Primero un tiro lejano de Mazzola en el minuto 43 de partido y luego otro de Milani en el 62 pusieron el trofeo muy cuesta arriba. El Madrid supo reaccionar con entereza y acortó distancias siete minutos después con un gol de Felo. Incluso llegó a soñar con el empate, pero en el 76 un error de Santamaría permitió que otra vez Mazzola pusiera el 3-1 definitivo para esfumar el sueño de levantar la sexta Copa de Europa.  Y es que quizá el Inter no jugó mejor que los blancos, pero demostró ser más equipo que ellos, lo que bastó para convertirle en el claro merecedor del título.

 

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