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Kaká, el ave fénix blanco

  • DC repasa el pasado, presente y futuro de los jugadores de la actual plantilla del Real Madrid
Carlos Carrasco- El reportaje Carlos Carrasco- El reportaje

La trayectoria de Kaká en el Real Madrid desde su llegada en el verano de 2009 se ha caracterizado por tener, hasta el momento, más sombras que luces. Las lesiones, su falta de continuidad en el juego y la irrupción de Mesut Özil son algunas de las razones por las que el que fuera Balón de Oro aún no ha brillado como se esperaba con la elástica blanca. Kaká ya es un grande del fútbol. Sus grandes noches con el Milan le avalan, pero en sus botas (y en la suerte) está la posibilidad de hacerse un futbolista más grande, triunfando en la entidad madridista.

Ricardo Izecson Santos Leite, más conocido como Kaká nació un 22 de abril de 1982 en Gama, aunque se crío en Sao Paulo , la capital de su país. Lejos del prototipo de jugador brasileño criado en una familia sin recursos económicos, el joven Ricardo no tiene problemas de dinero., aunque nadie le regala nada . Ha tenido en la fe cristiana uno de los motores de su vida. 

Comenzó en el fútbol en las categorías inferiores del Sao Paulo. Firmó su primer contrato con sólo 15 años en su club natal. Llevó a su equipo a ganar el trofeo ‘Juvenil de Gloria' . Desde sus inicios mostraba una elegancia sobre el tereno de juego visible en muy pocos jugadores. Pronto se convierte en una estrella en el ‘Brasilerao' lo que le coloca en el punto de mira de los grandes conjuntos europeoes, entre los que también se encuentra el Real Madrid.

En su mejor año en Sao Paulo anota 10 goles en 22 encuentros, mientras que en sus 58 encuentros con la camiseta paulista firma 23 tantos. Ya es un ídolo en su país y muchos no dudan en compararle con Zinedine Zidane, aunque su juego es bien diferente al del astro francés.

El jugador franquicia del Milan

Era cuestión de tiempo que el paulista desembarcara en el fútbol europeo. Lo hizo temprano, en el Milan, el equipo que pujó más fuerte por hacerse con sus servicios pagando por su fichaje cerca de 8 millones de euros. Desde sus primeros partidos se convierte en santo y seña del histórico equipo ‘rossonero'. Su primera temporada fue casi inmejorable firmando 10 goles en 30 partidos en el terreno personal y contribuyendo activamente a la consecución del ‘scudetto' y de la Supercopa de Europa.

La temporada siguiente Kaká continía su progresión anota 7 goles en 36 encuentros y va ganando peso en el planeta futbolístico. Disputa la final de la Liga de Campeones ( que su equipo pierde en los penaltis) y queda segundo en la Serie A por detrás de la Juventus.

Su momento más glorioso en el Milan llega en mayo de 2007, cuando conquistó la Copa de Europa teniendo un brillante papel en diversas eliminatorias y también en la final. Sus triunfos ese año no se quedarían ahí y tambien logra el Mundialito de Clubes. Sin duda, 2007 fue el año de Ricardo y como tal , es reconocido por el mundo del fútbol como el Balón de Oro de ese año.

Al año siguiente de alcanzar la goria comienza su calvario en forma de lesiones. Las mismas que lastran su rendimiento en su última temporada con el Milan y que todavía provocan que albergue dudas su rendimiento tres años después.

Confiados en que volverá a ser el elegante e incisivo futbolista que deslumbrara en 2007, el nuevo Real Madrid de Florentino Pérez ve en Kaká a uno de sus fichajes estrella. Abandona el club milanista con las nada despreciables cifras de 270 partidos y 95 goles.

Llega una vieja ambición madridista

Tras muchos dimes y diretes no duda en pagar 65 millones de euros para fichar a un jugador llamado a hacer historia en la entidad de Concha Espina, No en vano, el brasileño era una vieja aspiración de los merengues, quienes juntaban en su plantilla a dos de los mejores jugadores del mundo: Cristiano Ronaldo y el propio Ricardo Kaká.

En la pretemporada se comienzan a ver destellos de calidad e incluso en opinión de algunos apunta más alto que el astro portugués. Desafortunadamente, sólo muestra sus credenciales con cuentagotas y no puede rendir bien con continuidad por culpa de un enemigo que lastra su rendimiento: las lesiones.

Pese a que en el Madrid de Manuel Pellegrini está lejos de verse al mejor Kaká, finaliza su primera temporada con la camiseta blanca completando 33 encuentros y anotando 9 goles, unas cifras cercanas a las que hacía en Italia, pero que no pueden ocultar la sensación de que el paulista tiene en sus botas mucho más fútbol del que mostró.

Su segunda temporada comienza con polémica. Kaká regresó lesionado después de disputar el Mundial de Sudáfrica con su selección y debe ser operado de su rodilla, por lo que se pierde poco más del primer tercio de la temporada.

A su regreso le cuesta coger la forma y Özil parece haberle ganadoo la partida en la alineación inicial merengue. No obstante, tampoco pasa desapercibido y en cuanto se le dan minutos no oculta su calidad. Acaba su segundo año de madridista (el primero con Mou en el banquillo) con 20 encuentros y 7 goles.

En esta su tercera temporada en la entidad de Concha Espina por fin parece verse a un Kaká diferente. Por fin hace la pretremporada con el resto del equipo y eso tiene un efecto claro: deja de conformarse con ofrecer simples destellos y comienza a crear luz para él y para el equipo.

Aunque se sigue mostrando irregular, partido a partido se muestra cada vez mejor. Pero en este Madrid eléctrico la competencia en el conjunto blanco es feroz y cualquier lesión puede sacarte del once, como así ha sucedido con el mediapunta brasileño. Pero esta vez es diferente. Como el ave fénix que revive de sus cenizas, Kaká ya ha resucitado. Ahora sólo falta que despliegue sus alas, recobre definitivamente la confianza y muestre su fuego. Ese que ardía majestuosamente en el césped de San Siro.

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