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R.Carlos, el mejor lateral zurdo de la historia

Velocidad. técnica, disparo y desequilibrio en estado puro

Carlos Carrasco- El reportaje

Actualizado: 30/01/2012 | 15:20

Por:Carlos Carrasco- El reportaje

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Mis primeros recuerdos de Roberto Carlos se remontan a un partido que el Madrid jugó contra el Betis durante la temporada 1996-97. Mucho se hablaba en aquella época de un lateral izquierdo, pequeño y habilidoso que recorría la banda zurda con una velocidad poca veces vista antes en un terreno de juego. Erá, sin duda, uno de los fichajes más brillantes del Madrid de Capello y en pocas semanas su valentía e insultante rapidez se ganaron el favor de la grada madridista. Un diamante, una bala directa al corazón del contrario comenzaba a impulsarse desde la posición del ‘3' blanco.

Pero, hasta aquel 3 de septiembre de 1996 pocos lo sabían. Ese lunes en el Benito Villamarín los madridistas no se mostraron especialmente brillantes (por si lo quieren saber el partido terminó con empate a uno) , aunque el choque se recordará por el descubrimiento de una estrella que permaneció una década en el conjunto merengue y que la inmensa mayoría considera como el mejor en su puesto en los 110 años de la historia del club.

Desde ese lejano septiembre, el eléctrico lateral brasileño enamoró a la afición blanca hasta unos extremos difíciles de igualar. Ostenta el honor de ser el extranjero que más partidos ha jugado con el Real Madrid y son pocos los aficionados madridistas que le olvidan a la hora de citar un once histórico. Todo saben que la banda izquierda esta ocupada.

Roberto Carlos Da Silva
es nativo de la capital de Brasíl, Sao Paulo, donde nació un 10 de abril de 1973, en el seno de una familia humilde. Por ello, no pudo dedicarse todo lo que gustaría al mundo del fútbol y se tuvo que poner a trabajar a la temprana edad en una fábrica llamada Torsao Cordeiro. Sin embargo, si algiuien tiene un deseo tan ferviente como él, tarde o temprano con dedicación lo acaba cumpliendo.

Así, con sólo 13 años entra a forma parte del modesto Sao Joao, un club modesto en el que pronto inicia un despegue estratosférico hasta alcanzar la élite del deporte rey.Quemando etapas con una velocidad asombrosa. Con apenas 19 años debuta en la máxima categoría de su país de la mano del Atlético Mineiro recibe su primera convocatoria para el combinado absoluto de la ‘canarinha'.

Era cuestión de tiempo que un grande se fijara en sus innumerables cualidades. Lo hizo el Palmeiras, equipo en el que, junto con el incombustible Rivaldo sembró el terror de las defensas rivales en la banda izquierda. La victoria liguera del club en el que ambos durante dos años consecutivos refrendó su increíble potencial.

El Inter llama a su puerta

En Europa sus exhibiciones eran ya de dominio público y el mandamás del Inter de Milán, Massimo Moratti quedó maravillado por su descaro ,su onmipresente presencia en ataque, sus potentes disparos y su inagotable calidad física y técnica.

Pese a las esperanzas del dirigente italiano, con Roy Hodgson en el banquillo Roberto Carlos apenas tiene oportunidades . La progresión de este lateral que también actuaba de extremo pareció haberse frenado hasta que la llegada de Fabio Capello al Real Madrid trae consigo una serie de peticiones en forma de futbolistas.

Con la intención de reconstruir la plantilla y hacer un equipo campeón, el presidente Lorenzo Sanz no duda en satisfacer la mayoría de las peticiones del entrenador trasalpino y llegan de una tacada al conjunto blanco hombres como Seedorf, Mijatovic, Suker o un , en ese momento desconocido, Roberto Carlos.

Un símbolo del Real Madrid

Los 600 millones de pesetas se presumían un precio excesivo por un defensa que había mostrado más sombras que luces en el Calcio. La plena confianza de Capello en el paulista y sus exhibiciones ofensivas provocan que la grada del Bernabéu adopte a Roberto Carlos como algo suyo. Fue en ese día de septiembre de 1996, con un magnífico gol de falta, cuando el romance del jugador con el madridismo se hizo patente.

Fue el primero de muchos goles y la primera de muchas tardes en las que el brasileño parecía tocado por una varita mágica. El terror se apoderaba de las zagas rivales cuando el brasileño asomaba al ataque y los entrenadores tenían verdaderos quebraderos de cabeza pensando en la mejor forma de pararle. Un esfuerzo inútil pues, cuando estaba en forma creaba un desequilibrio de tal magnitud que era decisivo para el Real Madrid.

Rápido, de una exuberancia física privilegiada y con un excelente dominio de balón, el brasileño se convierte en un arma mortífera a favor del Real Madrid. Sus aguigonazos en La Liga y en Europa se dejaban sentir especialmente en las noches mágicas de Champions. Si en la primera temporada con Fabio Capello resultó vital para que el Real Madrid se impusiera en la Liga y en su segundo año fue clave en la conquista de la Séptima.

Sus detractores argumentan que su principal defecto era que al mostrar tanto potencial ofensivo, no podía evitar dejar desguarnecido el flanco izquierdo madridista en más de ocasión. Aún con ese ‘pecado'( que corrigió progresivamente con el paso del tiempo), ¿ Quién se atrevía a discutir su enorme incidencia en el plano ofensivo y a poner en duda su merecida titularidad? Nadie, por supuesto.

El cariño eterno del madridismo 

Asi, partido tras partido y temporada tras temporada. Roberto Carlos dominaba desde la izquierda cada partido que disputada. Suponía un alivio para sus compañeros porque todos le veían capaz de resolver cualquier choque. Se asegura que fue capaz de hacer los 100 metros en 10,9 segundos, una marca más propia de un velocista que de un deportista de élite.

Y si no lo hacía gracias a su tremenda velocidad, se valía de un disparo espectacular. De falta o desde fuera del área. Muchos fueron los zambombazos suyos que perforaron las redes de la portería contraria.

En sus últimos años, como es lógico, la edad mermó sus facultades, aunque, en ocasiones, aún deslumbraba con brillantes destellos en citas importantes. Antes de marcharse, dejó el carríl del ‘3' bien cubierto por su compatriota y pupilo Marcelo, quien tomó buena nota de sus enseñanzas.

El gran Roberto Carlos abandonó la disciplina del Real Madrid en 2007, habiendo jugado 475 partidos oficiales, en los que fue capaz de anotar 62 goles. Pero, por encima de estadísticas, se marchó dejando la sensación de ser una leyenda del madridismo. Clave en las Ligas, en las Copas de Europa, en las Intercontinentales... Con una buena colección de tantos digna de guardar en la videoteca y con el cariño eterno del madridismo que verá en el de Sao Paulo a su eterno lateral izquierdo.



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  Comentarios (2)

comentarios

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Enviado por Miguelillo | publicado el 15 / 08 / 2013 a las 12:55 horas

es uno de esos jugadores irrepetibles. en serio, no le busqueis sucesor, nunca volveremos a ver otro como él, ni parecido.

Enviado por 777 | publicado el 17 / 01 / 2012 a las 07:22 horas

uno de los mejores laterales izquierdos de este deporte, para mi el mejor sin dudarlo un segundo, ojala Marcelo pueda igualar su grandeza como jugador.

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