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La segunda Copa de la UEFA

  • Santillana, Juanito, Hugo, Valdano y Butragueño fueron algunos de los protagonistas
Un año después, los blancos revalidaron el título
Carlos Carrasco- El reportaje Carlos Carrasco- El reportaje

Las históricas remontadas europeas de la UEFA de 1985 habían colocado al Real Madrid en una posición priviegiadaen el panorama futbolístico internacional. La teórica segunda competición había aportado muchas satisfacciones a un equipo que empezaba a forjarse en torno a las figuras del ‘Buitre' y de su Quinta.La mala temporada en la Liga 1984-85, fue compensada por el título europeo, para cuya edición del año siguiente era invitado como vigente campeón. Apetecía ganarla y, ¿por qué no luchar para defender el título?

Dos días después de ganarle la final al Videoton, Ramón Mendoza es nombrado presidente del Real Madrid y no tarda en tomar decisiones. la primera de ellas fue complicada. No renovar a Uli Stielike, un símbolo blanco durante una década, al que la edad comenzaba a restarle virtudes.

Para compensarlo, Mendoza piensa en tres grandes fichajes, que llegan a la capital de España a base de talonario. Hugo Sánchez, pichichi de Liga, es la gran estrella y tras negociar con el Atlético, los blancos le incorporan a cambio de 220 millones de pesetas de la época.

También llegan Maceda y Gordillo, con la intención de reforzar las posiciones a priori más débiles del equipo. Para el banquillo se confía en Molowny, bien secundado por Ramón Grosso.

La Copa de la UEFA de 1986 se presentaba como uno de los trofeos más interesantes. Nada más y nada menos que 64 equipos entraban en el bombo, algunos de ellos con mucha historia. En la primera ronda de la multitudinaria competición toca enfrenatarse contra los griegos del AEK Atenas.

El infierno heleno en el Olímpico fue de traca y los locales se adelantaron a los diez minutos ante 40.000 espectadores. No obstante, el Madrid se defendió bien y obtuvo un buen resultado de 1-0 para la vuelta en el Santiago Bernabéu. El encuentro en Madrid tuvo un sólo color: el blanco. Un gol en propia meta de Georgamlis, precede a los tantos de Butragueño, Michel, Valdano y Hugo Sánchez, quienes certifican la ‘manita'.


El contendiente en la siguiente eliminatoria fue el Chernomorets del que quizá en nombre no diga demasiado, pero su capacidad para eliminar al Werder Bremen le hacía merecedor de mucho respeto.

Nace ‘El gato de Odessa'

El respeto derivaría en cierta preocupación cuando en Madrid, los merengues unícamente pueden ganar por 2-1, con goles de Gordillo y Valdano . Una exigua ventaja con la que viajar hasta las aguas del Mar Negro. En Odessa, afortunadamente, una exhibición de Ochotorena. que desde aquella noche sería conocido como el gato de Odessa y la gran defensa madridista mantuvieron la portería blanca a salvo.

Desmontando el mito alemán

Los octavos de final deparaban una de esas eliminatorias que enamoraron a tantos madridistas en los 80. El potente Borussia Monchengladbach que había dominado durante la década de los 70 y que tenía en el banquillo a Jupp Heynckes se presentaba como un enemigo temible.

El Rheinstadion de Dusseldorf era el estadio elegido por los germanos para acoger el encuentro de ida. Una ‘caldera' especialmente diseñada para hacer irrespirable el ambiente para el equipo contrario. Y el clima no pudo ser peor. Los germanos fueron una apsonadora y derrotaron con un aplastante 5-1 al Real Madrid. Pero, el veswtuario blanco no se descompuso. Tendrían que hacerlo de nuevo. Apelar al ‘miedo escénico' del Santiago Bernabéu y arrollar al rival.

La mentalidad la tenían y el buen juego también. Así se puso de manifiesto el 11 de diciembre de 1985. Juanito declaró días antes del partido de vuelta que no había marcha atrás que "o nos sale un partido redondo o desastroso". Por suerte, resultó ser lo primero. Ante un Santiago Bernabeú que preveía una gran noche se desmontó para siempre el mito de los equipos alemanes invencibles.

 

Juanito y Camacho, dos de los líderes del vestuario blanco se encargaron de meter el miedo a los visitantes con sendas oportunidades en los dos primeros minutos de juego. Poco después, en el minuto 7, un centro de Juan Gómez encontró en Jorge Valdano al perfecto rematador. Ya llovía menos. Con un público entregado, el propio Valdano fue el encargado de anotar el segundo.

Se había comenzado la gesta, pero era necesario confirmarla con dos tantos más. Transcurrió el tiempo y el tercero no llegaba, los madridistas no podían ocultar sus nervios ante la posibilidad de caer eliminados y la hinchada blanca tuvo que esperar para ver el tercer tanto, obra de Santillana hasta el minuto 78.

Restaban doce minutos y un sólo gol para tocar la gloria. El reloj seguía corriendo y el tanto de los locales que no llegaba... Como si de una película de suspense se tratara hasta el úlltimo minuto y en un remate de Santillana en mitad del barullo, se logró el cuarto. El Madrid pasaba a la siguiente ronda en virtud del valor doble de los goles logrados en campo contrario.

En el siguiente enfrentamiento esperaba un viejo conocido: Uli Stielike y su Neuchatel suizo serían el rival a batir. Esa eliminatoria sería más recordaa por el incidente de Juanito con el alemán que por el juego desplegado por ambos conjuntos. En Concha Espina se logra un 3-0, con goles de Michel, Martín Vázquez y Butragueño, que permite viajar con ciertas garantías a Suiza. Allí se paso más apuros de lo esperado y la derrota blanca por dos goles a cero, hizo temer que el Neuchatel diera al Real Madrid una dosis amarga de su propia medicina. No fue así y en semifinales esperaba un clásico europeo con ganas de venganza.

Santillana ajusticia al Inter

Doce meses antes, el Inter de Milán había sido víctima de la furia madridista en idéntica ronda de la edición de 1985 de la Copa de la UEFA. Ahora, les movían fuertes deseos de revancha y un once repleto de hombres de calidad en el que figuraban jugadores como Zenga, Tardeli, Bergomi o Rummenige. El Giuseppe Meazza ardía en deseo de derrotar al Real Madrid y un encuentro muy duro de los neroazurri finaliza con 3-1 para los italianos.



No obstante, en la afición blanca y en los futbolistas existe el convencimiento de que el gol de Valdano puede resultar decisivo en el Bernabéu. Como así sucedió. Ni el mejor catenaccio fue capaz de atenazar el torrente ofensivo en el que se convirtió el Real Madrid esa noche del encuentro de vuelta. Se llegó al final del tiempo reglamentario con un 3-1 que igualaba la eliminatoria. La prórroga tuvo un protagonista absoluto: Carlos Alonso Santillana, quien marcó dos goles y se convirtió, una vez más, en la gran ‘bestia negra' del Inter.

En la final esperaba el Colonia alemán , un equipo complicado que, sin embargo, iba a recibir otra goleada histórica por parte de los blancos en el estadio madrileño. Los germanes se adelantaron por mediación de Allofs en el minuto 28. Fue un espejismo, pues el Real Madrid jugó con la determinación necesaria para darle la vuelta al marcador antes del descanso y hacer valer los tantos de Gordillo, Hugo Sánchez, Valdano (dos) y Santillana y fijar el 5-1 definitivo en el marcador.

La vuelta en Alemania presentó bastante dificultad , los germanos plantearon un duro partido y fueron capaces de anotar dos tantos. Si no hicieron más fue por el partidazo de Agustín, cancerbero titular en aquella tensa noche, a quien alguno de sus compañeros apodaría ‘el muro de Berlín'.

Era la segunda UEFA consecutiva del Real Madrid. Un trofeo al que el madridismo guarda un especial cariño, que sirvió para dotar de gloria europea a la Quinta y otros grandes como Santillana, Juanito, Gordillo o Hugo. Sabemos que las Copas de la UEFA no tienen la misma repercusión que la Copa de Europa, pero en aque momento, y sobre todo por la forma de ganarlas, supieron tan bien como la mejor de las victorias en la máxima competición continental.



 

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