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Sabonis, el 'gigante' del Real Madrid

  • DC REPASA LA CARRERA DE ALGUNOS DE LOS MEJORES JUGADORES DE BALONCESTO MADRIDISTAS DE LA HISTORIA
Carlos Carrasco-El reportaje
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No existe ningún género de duda a la hora de afirmar que el lituano Arvydas Sabonis es el mejor pivot que ha jugado en el Real Madrid de baloncesto. Un gigante que trabajaba en la ‘pintura’ como nadie, asístía como un base y tenía buena mano para tirar de tres. Únicamente sus rodillas frenaron a un gigante que, con unas capacidades físicas mermadas por las lesiones dominó en Europa y en la NBA. Con él en la zona los blancos volvieron a reinar en el Viejo  Continente de la mano de Obradovic. 

Arvydas Sabonis nació el 19 de diciembre de 1964 en la localidad lituana de Kaunas.  Su descubrimiento en el panorama baloncestístico internacional se produjo en el Mundial de Cali en 1982. Como un hombre de rotación cerca de otros míticos como  Lopatov, Tkachenko o Tarakanov comienza a demostrar su clase con pocos minutos pero muy bien aprovechados. En los años siguientes continúa su progresión natural hasta explotar definitivamente en el Eurobasket de 1985 en Stuttgart. Ese mismo año fue seleccionado por los Atlanta Hawks de la NBA en una elección que se anula por contar Sabonis con 21 años y no cumplir la edad mínima permitida para los seleccionables.

En una visita a España con el combinado soviético en 1984 dejó una imagen para el recuerdo al romper el tablero de la cancha madridista en el Torneo de Navidad de ese año.

 

Su etapa en la antigua Unión Soviética fue francamente extenuante. En invierno tenía que recorrer las canchas del país defendiendo la camiseta del  Zalgiris, mientras que en verano mostraba su poderío bajo los aros defendiendo a  su país en los diferentes campeonatos. Sus rodillas no resistieron a la excesiva acumulación de partidos. Así después de lograr la plata en el Mundial de España en 1986 se  rompe el tendón de Aquiles en una lesión con consecuencias nefastas para su carrera.

Dos años prácticamente en el dique seco hacen temer por su capacidad para regresar a la alta competición. Con mucho trabajo y fe lo consigue  y llega a los Juegos Olímpicos de Seúl , donde convence a los escépticos y logra la medalla de Oro, aunque a un menor nivel que el exhibido en campeonatos anteriores.

Completaría su recuperación  llevando al Forum Filatélico a lo más alto de España y de Europa en tres grandes temporadas en las que un Sabonis ‘diferente’ continuó dominando de distinta forma.



Ramón Mendoza le firmó en 1992 para revitalizar a una sección de baloncesto algo desangelada y no se equivocó ni un ápice. Con Sabonis en la ‘pintura’ el Real Madrid no tiene rival. Fue el verdadero líder de un equipo que de la mano de Arvydas volvió a ganar la ACB seis años después en dos ocasiones y reconquistó la Copa de Europa, venciendo a Olimpiakos en la final de Zaragoza en 1995.  Entre Sabonis y Arlauckas muchos niños de la época se aficionaron al deporte de la canasta.   

         
             
Con todo ganado en Europa, a Sabonis le quedaba una asignatura pendiente: demostrarse a sí mismo que podía triunfar en la NBA. Lo hizo en las filas de los Portland Trail Blazers, siendo el maestro de grandes jugadores como Rasheed Wallace o Damon Stoudamire. Allí permaneció desde 1996 hasta 2001 para después  regresar en la 2002-2003 , con 38 años.



Después, un regreso a Kaunas para convertirse en el MVP de la liga regular con su Zalgiris  con casi 40 años y retirarse por todo lo alto. Sabonis es un jugador irrepetible. Sus 220 centímetros de altura estaban llenos de calidad y amor por el baloncesto. Tanto, que si la lesiones le hubieran respetado, se hace difícil adivinar donde estaba su techo.   

 

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