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Ni Quique puede cambiar a este Atlético

  • Athletic 1-0 Atlético
Athletic 1-0 Atlético
EFE - Bilbao EFE - Bilbao

El Athletic Club se ha impuesto por 1-0 en el duelo de deprimidos que ha vivido hoy San Mamés, un choque al que tanto el equipo bilbaíno como el Atlético de Madrid llegaron desanimados por su reciente trayectoria liguera y que decidió un tanto de Javi Martínez, arrollador, en una jugada a balón parado.

A pesar del estado de ánimo de ambos equipos antes del encuentro y de lo escueto del marcador, el choque fue un partidazo. De los que antaño se decía que hacen afición. Fundamentalmente por la entrega local y la intimidación visitante.

Ganó el Athletic, pero bien pudo hacerlo el Atlético, que desaprovechó el caudal de ocasiones que provocaba Forlán cada vez que cogía la pelota. Pero ni el 'Kun' Agüero ni la suerte han acompañado al uruguayo y al nuevo equipo de Quique Flores, que no ha podido refrendar en liga su buen debut en la Copa.

Con este resultado el Atlético se queda al borde del descenso a la espera de cómo acabe la jornada, una situación diametralmente opuesta a la del Athletic, que dormirá séptimo, rozando puestos europeos que parecían alejársele de manera irremediable con la racha de un punto en cinco partidos que encadenaba hasta hoy.

Ficha técnica

1 - Athletic Club: Iraizoz; Iraola, Ustaritz, Amorebieta, Koikili; Susaeta (David López, min.72), Orbaiz (Íñigo Pérez, min.66), Javi Martínez, De Marcos; Toquero (Gabilondo, min.42) y Llorente.

0 - Atlético de Madrid:
Asenjo; Ujfalusi, Pablo, Juanito, Antonio López; Maxi (Jurado, min.61), Raúl García, Assunçao, Simao (Reyes, min.83); Agüero y Forlán.

Goles: 1-0, min.19: Javi Martínez.

Árbitro: Ramírez Domínguez (Colegio Andaluz). Mostró tarjeta amarilla al local Javi Martínez y a los visitantes Assunçao, Antonio López.

Incidencias: Cerca del lleno en San Mamés. Unos 39.000 espectadores. Noche agradable y terreno de juego algo irregular. Novena jornada de liga

El choque comenzó con sabor a clásico, y de los buenos. De noche, San Mamés prácticamente lleno y el público entregado. Enfrente, un rival que, aunque no pasa por buenos momentos, siempre es peligroso en Bilbao, donde había ganado sobradamente en sus tres últimas visitas.

El tanteo inicial fue tenso, como en los partidos en los hay algo muy importante en juego. En esta ocasión, salir de la depresión en la que se encontraban ambos equipos, muy a la baja de tiempo acá.

Con el pulso decantándose del lado local, la primera ocasión fue visitante. De Maxi, que remató al palo, de cabeza, en un barullo en el área de Iraizoz que continuó con un suave remate de Agüero que Amorebieta sacó bajo palos.

Respondió el Athletic con contundencia en una de las numerosas jugadas a balón parado que provocó, todas puestas en juego por Orbaiz hasta la salida de Gabilondo por el lesionado Toquero acabando la primera parte. El navarro puso un balón colgado en segundo palo y Javi Martínez, imperial, se levantó sobre todos y abrió el marcador.

Se iba creciendo el Athletic y con ese gol lo hizo aún más. En sus mejores minutos, el conjunto bilbaíno pudo poner el 2-0 en un balón en profundidad de Llorente sobre De Marcos, al que se adelantó Asenjo.

Siguió el encuentro en la misma dinámica, aunque hubo que esperar a poco antes del descanso a que se produjesen nuevas acciones de peligro. En la primera, De Marcos casi sorprende a Asenjo en una jugada en la que el meta había reculado a un balón que era suyo.

Instantes después, Agüero estuvo menos rápido que su marcador para rematar un gran centro de Forlán. Comenzó mejor la segunda parte el Atlético, que pudo empatar en un par de remates de Maxi, primero fuera desde la frontal y después al lateral de la red a un centro pasado, o en otra jugada en la que a Agüero se le adelantó un rival, en ese caso Gabilondo.

Empezó a desahogarse el Athletic, que a punto estuvo de dar un disgusto a Asenjo en un falta lejana que no tocó nadie. Pero volvió a la carga y entrando en el último cuarto de hora de choque, tres impresionantes disparos visitantes asustaron a la grada. Los dos primeros, de Forlán y Agüero, estrellado en el mismo palo, son de los que gusta ver repetidos una y otra vez. Merecieron ser goles. Y quizás también el tercero, también de Forlán, al que respondió bien Iraizoz.

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