Ir a versión clásica Ir a versión móvil

Año nuevo, escándalo nuevo

  • El Villarato sigue al pie del cañón
El Villarato sigue al pie del cañón
I.L. I.L.

Escándalo, atraco a mano armada. Estos y otros muchos calificativos son los que se pueden aplicar a lo visto este sábado en el Campo Nuevo. Y es que, como viene siendo habitual en estos últimos 18 años, el Villarato, para empezar bien el año, decidió darse una vuelta por Barcelona para saludar a sus 'amiguitos' de los dodotis.

Y decimos dodotis porque, cuando el Madrid coja este domingo el liderato tras su victoria en Pamplona, Cataluña se llenará de los clásicos lamentos y lloriqueos victimistas que siempre han caracterizado a la cultura culé. Pues señores, abran los ojos. Lo de las confabulaciones estatales y arbitrales para que ganara el Madrid siempre, a parte de ser una invención, es cosa del pasado. Ahora, lo políticamente correcto es favorecer al supuestamente mejor equipo del mundo (y decimos supuestamente porque los de azul y grana han pasado 107 años de su historia a la sombra de otro equipo aún más grande). Y si hay dos penaltis en tu propia área, como pasó contra el Villarreal, lo mejor es mirar a otro lado para que te aplauda tu jefe.

Porque esta es la política que ha instaurado Ángel María Villar en la Federación Española. Junto a sus secuaces los árbitros han estado adulterando la competición estos últimos 20 años. Primero empezaron con las dos Ligas robadas de forma escandalosa al Madrid en Tenerife, luego mirando para otro lado con el escándalo de las primas a terceros, después adulterando la Copa del Rey permitiendo la participación del Barcelona después de haber sido suspendido por no querer jugar un partido. Por no hablar del amiguismo de Laporta con el presi de la Federación, que le ha supuesto regalos arbitrales en todos y cada uno de los partidos en estas últimas temporadas. Incluido el de este sábado en el Campo Nuevo.

González Vázquez, otro pelota insigne del Villarato

Ayer, el héroe de no señalar dos penaltis a favor del Villarreal fue un clásico de estas lides: el colegiado gallego González Vázquez. Primero dejó sin pitar un clarísimo agarrón de Dani Alves, al que sólo le faltó arrancar de cuajo la manga de la camiseta del jugador rival. Y después, un derribo descarado de Puyol a Nilmar que, como siempre que está el hombre - ogro de por medio, quedó sin señalizarse.

¿Hasta cuándo vamos a estar aguantar esta broma? ¿Cuándo se atreverán los medios de comunicación a hablar de una vez a las claras que la Liga española está adulterada y que es completamente dependiente de un señor que no se sabe de que forma ha llegado a presidir la Federación? Nos tememos mucho que no habrá respuesta a estos atropellos. Lo que si tenemos claro es que el tiempo, les guste a algunos a no, pone a cada uno en su sitio. Y, que sepamos, el prefijo de Barcelona sigue siendo el 93.

Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies.
OK | Más información