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Mou toca el cielo ante el 'Ser Superior'

  • El Inter de Mourinho y Sneijder logra el triplete esta temporada. Diego Milito se salió con dos golazos de bandera que le dan la Liga de Campeones a los italianos ante un Bayern inofensivo
Bayern Múnich 0-2 Inter Milán
Alberto Piñero - La crónica Alberto Piñero - La crónica

La Champions League de este año ya tiene dueño. Y ése no es otro que el Inter de Mourinho y de Milito. El portugués fue el triunfador de la noche después de haber devuelto a los neroazzurri a lo más alto en Europa, y el argentino fue la mano ejecutora de los planes del técnico con dos golazos de bandera. El segundo, a falta de aún veinte minutos para el final, fue una obra de arte con un recorte bellísimo sobre Van Buyten. Fue la puntilla a un Bayern que, aunque tuvo al posesión, no fue todo lo efectivo que se merece un campeón de Europa ante un rocoso Inter que volvió a exhibir un poderío defensivo admirable.

 

La final de esta edición de la Liga de Campeones, además de sorprendente, era la final del morbo para el madridismo. Por el Bernabéu, por Ribéry, por Robben, por Sneijder, pero sobre todo por Jose Mourinho, que esta semana parece haberse multiplicado para preparar este partido con el Inter a la vez que supuestamente negociaba con el Real Madrid y pedía jugadores a ‘cascoporro’ a la dirección deportiva merengue. Y es que el técnico portugués puede que haya dirigido esta noche su último partido con el Inter de Milán, y que haya sido éste el primer partido que juega en el coliseo blanco en este año 2010 de muchos que están por venir.

Sin embargo, el entrenador no estaba en el césped cuando el colegiado inglés Howard Webb dio el pitido inicial. Quienes sí estaban, reiteramos, eran los viejos conocidos del madridismo Robben y Sneijder, que fueron los primeros en ver puerta. Sin mucho peligro eso sí, simplemente como si tuvieran la intención de avisar al rival de que estaban en el campo. Una actitud ésta que duró mucho (quizás demasiado) durante la primera parte. Y es que al arreón inicial del Inter de Milán en los primeros diez minutos le sucedieron cerca de treinta minutos de sopor en un partido donde el centrocampismo era la nota predominante. Eso sí, no como el del Barcelona, sino con mucha menos gracia. Lo que se podía esperar del estilo de Van Gaal y Mourinho por otra parte, que parecen más cómodos siempre sin el balón en los pies.

Milito marcó el primero tras una pared después de un saque de Julio César

Y justo cuando el populista de Robben empezaba ya a cansar con tanto aspaviento, y Mourinho empezaba el ‘show’ para animar la fiesta (aprovechó que Robben pasaba por la banda para regalarle un beso y un abrazo), Milito recordó a todos los aficionados al fútbol para qué estaban allí con un golazo de bandera en el treinta y cinco. Eso sí, llegó de la forma más primitiva posible: con un saque desde la portería. Julio César sacó en largo con el pie, el delantero argentino se adelantó a Demichelis y le cedió el cuero a Sneijder con la cabeza. El holandés se la devolvió en profundidad para que Milito, ése que se supone que ha pedido también Mourinho para el Madrid, resolviera el mano a mano ante Butt con una efectividad superlativa. ¡La simpleza hecha bella!

El gol le valió al Inter de Mourinho para tener una excusa para poner el autobús hasta que llegó el momento de ir a los vestuarios. Una táctica que casi le permite además distanciarse aún más en el marcador si no llega a ser porque Sneijder falló en un mano a mano clarísimo tras un contraataque de esos que tanto se vieron en las semifinales. Sin embargo, a la postre el tanto terminaría por animar el partido. Y es que tras la reanudación, el Bayern pareció meterle una marcha más a un encuentro mucho más vistoso ya en su segundo capítulo. De hecho en esos primeros veinte minutos se vieron muchas más ocasiones de las que se habían contado hasta el momento. Julio César le paró un mano a mano a Muller en una jugada muy similar a la que había fallado antes Sneijder y que bien podía haber cambiado el sino del partido. Y poco después el meta brasileño le dedicó una palomita a Robben cuando éste intentaba poner el balón en la escuadra después de una de sus típicas (y hoy constantes aunque infructuosas) internadas desde la banda hacia el centro.

- La ficha:

0 - BAYERN DE MÚNICH: Butt; Lahm, Van Buyten, Demichelis, Badstuber; Robben, Van Bommel, Schweinsteiger, Altintop (Klose, min.63); Muller y Olic (Mario Gómez, min.73).

2 - INTER DE MILÁN: Julio César; Maicon, Lucio, Samuel, Chivu (Stankovic, min.68); Zanetti, Cambiasso, Sneijder, Pandev (Muntari, min.79); Diego Milito (Materazzi, min.91) y Eto'o.

GOLES: 0-1, minuto 35. Diego Milito. 0-2, minuto, 70. Diego Milito.

ÁRBITRO: Howard Webb (ING). Amonestó a Demichelis (min.26), Van Bommel (min.78), por el Bayern, y a Chivu (min.30), por el Inter.

ESTADIO: Santiago Bernabéu.

Milito marcó el segundo tras un recorte a Van Buyten que quedará siempre en el recuerdo

El Inter, equipo rocoso y físico donde los haya, mantuvo el tipo a la perfección, sin tener el balón, sin llegar tampoco a encerrarse descaradamente y aprovechando los contraataques con un notable Sneijder. Butt por su parte también dio que hablar con otra estirada a un tiro de Pandev tras una grandísima jugada de Milito al minuto de la reanudación. Y sería de nuevo el delantero argentino el que pusiera la gota de calidad a este combate de pesos pesados. De nuevo en otro contraataque, Etoo cedió al ariete neroazzurro y éste le hizo un recorte a Van Buyten a la altura del área que no se le olvidará en la vida. Con el defensa del Bayern buscándose aún a sí mismo, Milito cruzó el balón a donde no llegaba Butt al estilo de los grandes goleadores para poner así el segundo en el electrónico a las puertas del minuto setenta.

Esta vez el tanto no sirvió para encender los ánimos de los bávaros. Más bien todo lo contrario. Los hombres de Van Gaal seguían teniendo la posesión del balón, pero esta vez el Inter de Mourinho ya sí que no se iba a andar con chiquitas. Los neroazzurri se echaron descaradamente hacia atrás, y el Bayern sólo vio posibilidad de acercarse a Julio César con balones largos, precisamente ésos que tan bien se le dan defender a Lucio, Samuel y compañía. Así, con los hoy rojiblancos intentando derribar un muro con una cuchara fue como se llegó al final del partido. Un encuentro que ha servido para encumbrar al Inter de Milán –que volvía a ganar en Europa muchísimos años después-, a Diego Milito con esos dos golazos, pero sobre todo, a Jose Mourinho, que hoy se lució ante Florentino Pérez, Valdano, Butragueño y compañía, y que terminó con lágrimas en los ojos. Lágrimas, por otra parte, de despedida.

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