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Duelo de campeones en Blomfontein

  • La juventud alemana mide las aspiraciones reales de Inglaterra
Alemania - Inglaterra (16:00)
J.S. - Europa Press J.S. - Europa Press

Alemania e Inglaterra, dos de las siete elecciones que adornan su camiseta con al menos una estrella de campeón mundial, se enfrentarán mañana en el choque más atractivo de los octavos de final del Mundial de Sudáfrica (16 horas), que servirá para medir las aspiraciones reales británicas en contraste con la frescura de la joven 'Mannschaft'. El país que inventó el fútbol solo ha ganado en una ocasión la Copa del Mundo (1966) y desde aquella lejana fecha nunca ha alcanzado otra final europea o mundial. De hecho, en 44 años de Mundiales desde aquel éxito, Inglaterra únicamente ha superado cinco rondas eliminatorias en total, lo que ha contribuido a generar un aura de pesimismo alrededor del equipo de los tres leones.

La llegada de un ganador nato como Fabio Capello sirvió para alimentar los ánimos ingleses, pero el irregular rendimiento en la fase de grupos mundialista ha devuelto viejos fantasmas al equipo. La victoria sobre Eslovenia no borró del todo los tristes empates contra Estados Unidos y Argelia.

Inglaterra, que solo ha marcado dos goles en tres partidos, necesita la irrupción de Wayne Rooney, lánguido en el Mundial tras una espectacular temporada con el Manchester United. Su compañero en ataque será Defoe, que sí encontró puerta contra Eslovenia, ambos arropados por la fortaleza de Gerrard, Lampard y Barry. En defensa, Carragher volverá al centro de la zaga junto con Terry.

La joven Alemania quiere éxitos

Mientras Inglaterra dormitaba durante casi medio siglo, Alemania se plantaba en once finales internacionales y ganaba dos Mundiales (1974 y 1990) y tres Eurocopas (1972, 1980 y 1996). Tanto botín en las vitrinas germanas se traduce en una ventaja histórica: la confianza inquebrantable de Alemania en sus posibilidades.

La 'Mannschaft' nunca acude a un gran campeonato con el mejor plantel y rara vez con el cartel de principal favorita, pero su gen competitivo siempre le acaba llevando lejos. Su fórmula histórica de juego, basada en el músculo, ha mutado ligeramente en Sudáfrica, donde compite con su equipo más joven en tres cuartos de siglo. De la mano prometedores valores como Ozil o Müller, Joachin Loew dirige a una Alemania más fresca y vistosa que ataca con el colmillo afilado de Miroslav Klose. El delantero, entre los mayores goleadores históricos en los Mundiales, volverá tras sanción para ocupar el lugar de Cacau.

El único problema de Loew es Bastian Schweinsteiger, que arrastra una lesión muscular y será duda hasta última hora, ya ha avisado de que no piensa alinearlo "si no está al cien por cien". Si no se recupera, su lugar en el centro del campo será para Kroos, pero a buen seguro que Schweinsteiger hará todo lo posible para no perderse una cita histórica, un duelo de campeones en el Free State Stadium de Bloemfontein.

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