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Ni Batres ni Paraguay pudieron con Villa y Casillas

  • Casillas paró un penalti. Xabi falló otro a la segunda. Batres perjudicó a España al no expulsar a Alcaraz y no pitar otro penalti sobre Cesc. Anuló un gol legal a Paraguay. Villa marcó su quinto gol en una jugada con tres postes
Cuartos: Paraguay 0-1 España
Alberto Piñero - La crónica Alberto Piñero - La crónica

La selección española ha logrado pasar a la Historia al entrar por primera vez en unas semifinales de un Mundial. Fue mucho más difícil de lo esperado ante una Paraguay que presionó mucho a La Roja, y que no la dejó 'tiquitaquear' prácticamente en todo el partido. El partido pudo cambiar con un penalti de Piqué, pero el hoy Santo Casillas (que paró una doble oportunidad clamorosa de los sudamericanos cuando el partido ya expiraba) detuvo el lanzamiento de Cardozo. A la jugada siguiente nuevamente pudo cambiar el choque, pero Batres no lo quiso así. No expulsó a Alcaraz tras cometer penalti sobre Villa, mandó repetir a Xabi Alonso la pena máxima anulando el gol, y cuando a la segunda el madridista lo marró, obvió un penalti clamoroso sobre Cesc. España supo mantener la calma, siguió con la posesión y Villa materializó la superioridad marcando a ocho minutos del final en una jugada con tres postes. En cualquier otro momento de la historia, seguramente todos estos condicionantes hubieran dado con La Roja hincando la rodilla, pero esta vez no. Esta vez la gloria fue para nosotros.

 

Deslumbrados por el Argentina-Alemania de cuartos de final que precedió al choque de España, antes de que los relojes marcaran las 20:30 la afición hispana estaba pensando ya en cómo batir a la selección de Löw. Y es que enfrente de La Roja estaba una Paraguay que a priori era muy inferior a los chicos de Vicente Del Bosque. Sin embargo, ese optimismo sólo se dio antes de que Batres pitara el inicio del encuentro, porque desde el primer momento los sudamericanos pusieron mucho empeño en recordarnos que estaban enfrente y que ellos también querían estar en las semifinales.

Lejos de jugar como un equipo pequeño, encerrado atrás, esperando sólo a que llegara el empate tras noventa minutos (vamos, como hizo la Portugal de Queiroz), los hombres de Martino salieron a morder a los de azul. Hacían una presión asfixiante a los jugadores españoles, siempre con muchos apoyos en defensa, y no temían apretar en campo rival. De hecho, en varias ocasiones se les pudo ver con hasta seis futbolistas en campo español, nada menos. A priori, una selección como la de Vicente Del Bosque es ducha en salir de estas presiones, sin embargo tal era la presión paraguaya que a los nuestros realmente les costaba hilar en los primeros minutos tres pases seguidos. Y la mejor muestra está en que la primera ocasión fue en el minuto veintiocho nada menos. Fue con un tiro lejano de Xavi, pero el Jabulani se marchó por encima del larguero.

Batres anuló un gol que parecía legal a Paraguay antes del descanso, pero en la segunda parte perjudicó sensiblemente a los españoles

Mediada la primera parte, parecía que España empezaba a sentirse un poco más cómoda sobre el césped. Pero no como nos acostumbra, no tocaba como en otras ocasiones, no siempre conseguía sacar el balón jugado, y por ello tampoco terminaba de llegar con claridad al área rival. Y en ésas, casi llegando al descanso, Paraguay estuvo a punto de darle un golpe a los nuestros apenas sacar la cabeza de la cueva. Fue Valdez el que llegó a meter gol tras un centro lateral, pero el árbitro guatemalteco lo anuló por un fuera de juego que parecía inexistente. Afortunadamente para los españoles, el tanto no subió al marcador. Lamentablemente para el fútbol, el colegiado siguió siendo el protagonista del encuentro. Y es que a los diez minutos de la reanudación, Batres decretó penalti contra España en un córner en el que Piqué agarró claramente al jugador sudamericano. Sin embargo, esa no fue la peor decisión del trencilla, porque Casillas detuvo maravillosamente el lanzamiento de Cardozo.

Y es que a la jugada siguiente, con la euforia aún corriendo por las venas de todos los aficionados españoles, Alcaraz cometió otro penalti sobre Villa. El guatemalteco, cuya experiencia en partidos de alto nivel es cuanto menos dudosa, primero no expulsó al defensa paraguayo cuando era el último defensa, pero es que luego obligó a repetir el lanzamiento de Xabi Alonso cuando ya celebraba el tanto. El madridista había engañado a Justo Villar al tirar por el centro, pero el trencilla entendió que había jugadores que habían entrado en el área y anuló el gol. A la segunda, con la dificultad de volver a engañar al guardameta, Justo Villar esta vez ya sí adivinó las intenciones de Xabi Alonso, que tiró la pena máxima a su derecha. Indefectiblemente, el árbitro ya había condicionado el encuentro al anular un gol legal a Paraguay, al no expulsar a Alcaraz y al anular el gol de Xabi Alonso, pero por si fuera poco, siguió con su gran actuación. Y es que en el mismo rechace del penalti marrado, el propio portero sudamericano volvió a cometer penalti sobre Cesc... pero Batres debió pensar que ‘tres’ penalties eran demasiado.

Cual carambola de billar, el gol de Villa llegó después de que el balón tocará tres veces en los palos

FICHA TÉCNICA.

0 - PARAGUAY: Villar; Veron, Paulo Da Silva, Alcaraz, Morel, Barreto (Vera, min.64), Santana, Caceres, Riveros, Valdez (Santa Cruz, min.72) y Cardozo.

1 - ESPAÑA: Casillas; Sergio Ramos, Piqué, Puyol, Capdevila; Busquets, Xabi Alonso (Pedro, min.75), Xavi, Iniesta; Villa y Torres (Fábregas, min.56).

Goles: 1-0, min.83.

Árbitro: Carlos Batres (GUA). Amonestó con tarjeta amarilla a Piqué (min.57) y Busquets (min.63) por parte de España y Alcaraz (min.60), Cáceres (min.65), Morel (min.71) y Santana (min.87).

Estadio: Ellis Park de Johannesburgo.

Con la rabia aún latente y el recuerdo de Al-Ghandour en las cabezas de todos los aficionados, lo cierto es que el partido se desató algo. Pero eso sí, España supo mantener la cabeza fría como para imponerse. Cesc había entrado por un Torres nuevamente desaparecido antes de la tanda de penalties, y lo cierto es que con él en el campo España llegó más al área rival. Iniesta puso a prueba a Villar, que tuvo que estirarse al máximo para rechazar un disparo desde la esquina del área del de Fuentealbilla. Y mediada la segunda parte, fue Xavi el que tiró fuera por poco en un rechace que ‘cazó’ en el balcón del área. Paraguay mientras, seguía presionando, pero ya no con la misma chispa. Y la mejor muestra llegó en el minuto ochenta y dos, cuando España por fin saboreó las mieles de un gol imposible de anular. Iniesta desbordó a dos rivales y, al borde del área, cedió a Pedro. El barcelonista tiró al palo derecho de la meta de Justo Villar, pero afortunadamente el rechace cayó en los pies de Villa, que volvió a disparar a puerta. El Jabulani se estrelló en el otro palo, en el izquierdo, y empezó a pasearse por encima de la línea de gol hasta chocar con el otro poste. Afortunadamente para la selección española, y a pesar de que hasta en las repeticiones parecía que ese balón se saldría, el esférico se marchó hacia dentro hasta tocar las mallas rivales.

A ocho minutos del final, el tanto parecía definitivo. Así al menos lo celebraban los jugadores españoles y todo el país en consonancia. Sin embargo, el partido aún dio para un poco más. Porque después de parar el penalti, Casillas se erigió de nuevo en protagonista. No estaba seguro hasta el día de hoy, pero en Ellis Park demostró que no se le había olvidado parar. Y es que El Santo despejó una doble oportunidad de Paraguay cuando los de rojo ya casi cantaban el gol. Y mientras que los paraguayos se quedaron pensando en esa oportunidad marrada, Pedro todavía aprovechó para coger la moto, llegar hasta el área rival y ceder a Villa, que esta vez no pudo superar a Justo Villar. Ahí murió el partido, los españoles ya sí se quedaron con el cuero en los pies hasta que Batres, ese árbitro que tan difícil lo puso, decretó el final. Y con ello, ahora ya sí, era momento de pensar en Alemania.

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