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La mejor España, en el momento justo

  • Puyol mete a España en la final del Mundial con un gol de cabeza al saque de un córner. El partido, muy igualado en la primera parte, se rompió en la segunda mitad con una España que arrolló. Se jugó el mejor partido ante la mejor selección del campeonato
Semifinales: Alemania 0-1 España
Alberto Piñero - La crónica Alberto Piñero - La crónica

La historia se queda pequeña para esta selección, que después de lograr una Eurocopa y entrar por primera vez en una semifinal de un Mundial, ya está en la final. Un solo paso queda para conseguir un doblete histórico y coronarse así como los mejores del mundo, como ha quedado demostrado hoy por fútbol ante Alemania. Y es que ante la mejor selección del campeonato se jugó el mejor partido. España dominó los primeros compases de la primera y de la segunda mitad rozando ese tiqui-taca que tanto le caracteriza y sumando nada menos que hasta siete ocasiones claras en esas franjas de tiempo. Fue Puyol el que finalmente marcó al saque de un córner después de dar un salto de NBA a veinte minutos del final. El árbitro húngaro se comió un penalti a favor de España y otro a favor de una Alemania que, aunque acosó a La Roja en las postrimerías, no pudo ni probar a un Casillas hoy también excepcional en los minutos finales. El sueño poco a poco se va haciendo realidad, y ya sólo queda Holanda para levantar esa copa tantas veces imaginada en 'nuestras' manos.

 

San Fermín iba a ser un padrino de excepción para La Roja. Y es que hoy, 7 de julio, la selección española de fútbol tenía ante sí una de las citas más importantes de su historia. Enfrente, Alemania, que no son precisamente santos. Aunque a juzgar por la actitud con la que salieron en los primeros minutos de esta histórica semifinal, parecía que los germanos poco menos que querían alzar a los españoles a los cielos. Y es que los pupilos de Löw se ‘negaron’ a copiar las tácticas que tanto daño habían hecho a los españoles: ni salieron con esa defensa encerrada de Suiza, ni con la presión asfixiante de Chile y Paraguay. Se quedaron a medias, y ya se sabe que el que no está ni al plato ni a las tajadas, al final se queda sin comer. O en lo que a fútbol se pudo ver esta noche, sin presionar y sin encerrarse, Alemania dejó huecos en su campo como para que los mediocampistas españoles se movieran con comodidad, completando unos primeros quince minutos de tiqui-taca que aún no se habían visto en este campeonato.

España se gustó en los primeros quince minutos con el balón en los pies

De hecho, ya en el minuto seis se vio la primera oportunidad, nada menos que veinte minutos antes que frente a Paraguay a pesar de la supuesta superioridad de Alemania sobre los paraguayos. Fue Villa, cómo no, el que estuvo a punto de cazar un pase en profundidad de Pedro, pero Neuer estuvo muy atento en la salida para desbaratar la asistencia a pesar de que el asturiano llegó a tocar el esférico. Poco después, Puyol tuvo en su cabeza otra clara ocasión, pero el centro de Iniesta llegó con tanta fuerza que al poner la testa, el Jabulani se marchó muy alto. Desafortunadamente, ninguna de estas dos primeras ocasiones tuvo su reflejo en el marcador, porque después de esos quince minutos de esmoquin, llegó el momento de coger el mono de trabajo. Y es que Alemania poco a poco fue tomándole la medida al partido. Al principio lo hizo torpemente, buscando simplemente balones largos a Klose y Podolski sin ningún futuro, pero conforme pasaban los minutos iban sintiéndose más cómodos: primero porque robaban balones a los españoles en el centro del campo, y segundo, porque conseguían conectar con Özil, que era el generador de fútbol germano.

Así, el partido se igualó, y se pudo ver un encuentro mucho más abierto, con acercamientos en ambas áreas y con una posesión ciertamente dividida. Eso sí, ni España terminó de ser la España del tiqui-taca, ni Alemania terminaba de ser ese rodillo eléctrico que había demostrado en este campeonato. Ambos intentaban practicar su fútbol, pero ambos a su vez lograban desactivar el fútbol del contrario, lo que dejaba ocasiones esporádicas y no un dominador claro. Así, Xabi Alonso probó desde lejos en el veintinueve, y Trochowsky dos minutos después le dio la réplica con otro disparo en el que Casillas tuvo que estirarse al máximo para despejarlo. Y la ocasión más clara en este intercambio de golpes antes del descanso cayó del lado germano. El esférico llegó a las botas de Özil, que estaba prácticamente solo frente a Casillas, pero Sergio Ramos, que llegaba como una moto desde atrás, le robó el balón. Eso sí, quizás derribando al centrocampista rival ilegalmente como así reclamaron los jugadores de Löw. Muchos habían sido los penalties que le habían birlado a La Roja, y en el partido más importante hasta el momento, el húngaro Kassai rompió entonces la baraja del lado hispano.

Afortunadamente, esta ocasión no fortaleció a los alemanes. Más bien al contrario. Porque la selección española salió como un tiro tras el paso por los vestuarios. Y la mejor muestra está en que en los primeros veinte minutos se contaron hasta cinco ocasiones. Villa y Xabi Alonso –por partida doble- probaron fortuna desde lejos, y en el cincuenta y siete llegó una de las oportunidades más claras con un potente tiro lejano de Busquets que despejó poco ortodoxamente Neuer. El rechace lo recogió Xabi, que cedió de tacón a un Iniesta que se coló hasta la línea de fondo, pero a cuyo centro no llegó Villa en el segundo palo. Alemania poco a poco se iba encerrando ante el empuje de la selección española, que cada vez se iba gustando más con el balón en los pies. Tanto cercaba el área de Neuer, que como no podía ser de otra manera, llegó la polémica en forma de penalti. Y es que en un centro lateral de Xabi Alonso, Podolski derribó claramente a un Sergio Ramos que entraba desde la esquina del área como un rayo. Dicen que los árbitros del Mundial son de todas las nacionalidades, pero a juzgar por lo visto, todos los que le han tocado a La Roja deben ser suecos.

Puyol marcó en un córner después de casi veinticinco minutos de rodillo hispano

En ésas, Alemania logró estirarse un poco y en una buena jugada desde la izquierda, Podolski logró ponerle el balón en los pies a Kroos, que entraba solo desde la otra banda. Afortunadamente, entre los de la casaca roja hay uno que es compañero de fatigas de San Fermín. Y ése no es otro que San Casillas, que detuvo milagrosamente el tiro del germano. Sin embargo, lejos de ser la acción que terminara de acercar a los de blanco al área española, fue el preludio del gol rojo. Una acción de Iniesta, otra vez, terminó en un córner que puso en juego Xavi. En el área, cada jugador alemán cubría a un español, pero no contaban con que desde fuera llegaba Puyol cual toro en un encierro. El defensa culé se elevó con tal potencia como si estuviera aupado por cuarenta y cinco millones de personas y, desde al cielo, ‘Air Puyol’ cabeceó de forma inapelable hacia el fondo de las mallas llevando el primer gol al electrónico y la euforia a todo el país.

FICHA TÉCNICA.

0 - ALEMANIA: Neuer; Lahm, Friedrich, Mertesacker, Boateng (Jansen, min. 52); Khedira (Gómez, min. 80), Schweinsteiger, Trochowski (Kroos, min. 62), Podolski, Ozil; y Klose.

1 - ESPAÑA: Casillas; Sergio Ramos, Piqué, Puyol, Capdevila; Busquets, Xavi Alonso (Marchena, min. 93) Xavi, Iniesta, Pedrito (Silva, min. 85); y Villa (Torres, min. 81).

Goles: 0-1, min. 73: Puyol, de cabeza, tras un saque de esquina.

Árbitro: Kassai (Hun). Sin amonestados.

Estadio: Moses Mabhida. 60.960 espectadores.

Con el gol a favor, al contrario que pasó con Portugal, fue Alemania el que cogió el control del esférico mientras que España se aculó un poco hacia su propia área. Del Bosque, sabio entre los sabios, vio que a Villa le faltaba gasolina para salir al contraataque y dio salida a Fernando Torres, hoy suplente a favor de un Pedro que tuvo la ocasión del Mundial. El canario se plantó solo junto al propio Torres frente a Friedrich y Neuer. Sin embargo, se embolicó en regates hasta que le robaron literalmente la bola ante la sorpresa del delantero del Liverpool y del resto del equipo español. Entre intentos de contraataques de España como este, Alemania buscaba el gol, pero sólo a base de balones colgados que morían en las cabezas de Piqué, Puyol, Ramos, Busquets o Xabi Alonso, muy seguros durante todo el partido y, sobre todo, en esta fase final del encuentro. Así, sin que Casillas tuviera que intervenir, fue como España escribió su nombre en el libro del Mundial con letras de oro. Estaba en una final por primera vez en su historia, y ya sólo quedaba Holanda por delante para levantar esa copa destinada al mejor equipo de fútbol del mundo. ¡Gracias San Fermín y gracias España!

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