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Pérez de Rozas inunda Barcelona

  • El colaborador de Sport llora a moco tendido por los aciertos de los árbitros
Los que no hablan de árbitros cambian su discurso ahora que el Madrid acaricia la Liga
EL INFILTRADO - DEFENSA CENTRAL EL INFILTRADO - DEFENSA CENTRAL

La victoria de Mourinho sobre el FC Barcelona en Liga ha hecho mucha pupa en la caverna, que tras hacer todo lo posible por desprestigiar al mejor entrenador del mundo ha visto cómo éste seguía a lo suyo y dejaba en evidencia al que, para ellos, es el mejor equipo de todos los tiempos. Es el caso de Emilio Pérez de Rozas, que volvió a esgrimir el argumento de los árbitros, ese que no han mencionado en varios años, para restar mérito a la victoria madridista en esta Liga aún a falta de que se certifique.

El colaborador de Sport, más conocido por hablar de lo que no ha visto que por su capacidad crítica en sus artículos, volvió a faltar a la verdad ayer al cuestionar el triunfo del Madrid ante el Levante alegando que Undiano Mallenco favoreció a los blancos. Una vez más, debió ser que nuestro amigo no vio el partido. En cualquier caso, la rabieta de este 'señor' va teledirigida hacia Mourinho, cómo no.

Ha ganado. El Barça debería de hacerle el pasillo en el Camp Nou. Ha ganado. Es un monstruo. Vaya pájaro, vaya manipulador, ¿vaya técnico? Bueno, dejémoslo. Pero ha ganado. Llegó y esgrimió la misma estrategia que hizo en cuantos países visitó, entrenó y ganó la Liga. 

Para Pérez de Rozas, los árbitros se han asustado por las quejas de Mourinho y supuestamente favorecen al Madrid por ello. Debe ser que Teixeira Vitienes es muy valiente, porque la que lió en el clásico copero del Camp Nou fue pequeña...

Criticó a todo el mundo, especialmente la ley del fútbol que se utilizaba en ese campeonato, dijo que le maltrataban, que le tenían manía, que beneficiaban a sus rivales y, sobre todo, destrozó al gremio arbitral. Y los árbitros se asustaron, pensando que, en efecto, de la mano de quien fuese, ser superior o no, les podía pasar algo. Y, llegada la segunda temporada, aquella que él siempre define como la mejor suya, la ideal, aquella en la que recoge los frutos sembrados, empezaron a ayudarle descaradamente. 

Ayudas descaradas las que ha recibido el Barcelona, que se ha metido por decreto en la final de Copa robando primero al Madrid y luego al Valencia. Ahora que empieza la Champions, que a nadie le extrañe que comiencen los favores en Europa. Sea como sea, el amigo Pérez de Rozas considera que los títulos que ha conseguido Mourinho han sido por casualidad. Sólo así se explica que para él Mou haya dado con su formación ideal "por chiripa". Piensa el ladrón que todos son de su condición. ¿O cómo creen que se sacó el título de periodista el amigo De Rozas?

Por eso son buenos sus segundos años. No porque ya tenga implantado un sistema de juego o acierte con la alineación (todos hemos coincidido de que la formación ideal del Real Madrid le ha salido por chiripa a su 'míster', cuando estaba contra las cuerdas), sino porque los colegiados ya pitan atemorizados.

Fíjense si pitan atemorizados los árbitros ante el Madrid que incluso Mou y los suyos tienen que rezar para acabar con once cada vez que está el Barcelona enfrente. Las estadísticas no engañan, y el más protegido viste de azulgrana: sólo así se explica ese balance de 11 a 0 en expulsiones favorables. Las cosas claras y el chocolate espeso. ¿Será que los árbitros pitan con miedo al Barcelona?

Lo que anoche hizo Undiano Mallenco, en la noche donde, efectivamente, se empezaba a decidir todo, o casi, fue besar la mano que les insultó, que les maltrató. Porque Sergio Ramos debió de ser expulsado (al igual que ocurriera con Lass frente al Barça) a un minuto del descanso por agredir, sin balón, por la cara, porque quiso, porque iba de blanco, a Del Horno. Y el Madrid tuvo que jugar con diez (0-1) desde ese instante. Y el penalti de Iborra no merece la segunda amarilla, pero se la enseñaron y el Levante jugó toda la segunda parte con diez. 

Para rematar, Pérez de Rozas se suma a la causa de Guardiola criticando el acierto arbitral. Y también a la hipocresía, obviando el gol anulado a Benzema con 0-1 y el penalti de Del Horno que originó su pique con Ramos. Hay que ver cómo vienen las ramblas de Barcelona. Inundadas de tanta lágrima culé vertida en los últimos tiempos. Ellos a seguir llorando y nosotros a seguir disfrutando con ese 10. A otro perro con ese hueso, culés...

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