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El Barça, un club quejicoso

  • El equipo catalán siempre da la nota cuando hay cosas que no comparte
El equipo catalán siempre da la nota cuando hay cosas que no comparte
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En los últimos años el Barcelona se ha mal acostumbrado. Y mucho. Tales han sido sus privilegios con los estamentos y organismos federativos que en el club catalán ya no pueden soportar ver cómo éstos toman una decisión en contra de sus intereses. El perdón concedido por Ángel María Villar a José Mourinho y a Tito Vilanova por su incidente en la última Supercopa de España ha sido la gota que ha colmado el vaso, dejando en evidencia que en Can Barcelona las rabietas son muy frecuentes.

 

 

En el Barcelona han puesto el grito en el cielo porque al técnico portugués le han levantado el castigo de dos encuentros que tenía de sanción. Algo que no solo se ha producido con Mourinho, sino también con el propio técnico culé así como otros futbolistas como Siqueira, Hurtado, Lacen o Isco. De hecho, el propio jugador barcelonista Daniel Alves también se va a librar de la pena de un partido que tenía impuesta por haber sido expulsado en la última jornada de Liga en el Benito Villamarín. Ha sido un perdón generalizado y habitual en el presidente de la Federación, acostumbrado a tomar estas medidas de gracia por acontecimientos festivos, en esta ocasión su reelección en el cargo.

Sin embargo, en el Barcelona no hablan de esto. Ni lo ha hecho en los últimos años, cuando ha sido, de largo, el club más beneficiado por estos perdones institucionales. De sobra es conocido que en el año 2000 el Barcelona pudo disputar la Copa del Rey a pesar de haber sido castigado con un año de sanción por retirarse en la edición anterior de la competición. Sin olvidar que cuatro años después el Camp Nou no fue cerrado a pesar de decidirse su clausura por dos encuentros después de los patéticos incidentes que sucedieron en el recordado día del regreso de Figo y del 'cochinillo'. Entonces nadie de la Junta Directiva culé salió a protestar, ni a quejarse. Porque no les interesaba.

Pero cuando les conviene, bien que se hacen oír. De hecho, se puede decir que en el Barcelona le han cogido el gusto a esto de quejarse. A pesar de que Guardiola presumió durante sus cuatro años de entrenador culé de que ellos nunca protestaban por los arbitrajes, multitud de ruedas de prensa demostraron que lo hacía frecuentemente de manera velada. Jugadores como Xavi, Piqué, Valdés o Alves lo han hecho también en numerosas ocasiones e, incluso, no siempre por los árbitros. El colmo fue cuando el club se quejó a la UEFA por el mal estado del césped de San Siro en su última eliminatoria de cuartos de final de Champions ante el Milan.

Y el presidente culé, Sandro Rosell, tampoco ha sido excepción en este tema. Es más, por quejarse hasta lo ha hecho Laporta a razón del perdón a Mourinho. El ex mandatario barcelonista tampoco ha podido evitarlo y ha protestado sin venir a cuento en una situación que ya le compete poco. Será la costumbre culé, tan habituados como están a que las cosas le salgan a pedir de boca. Ya se lo dijo Villar a Rosell en una conversación que tuvieron hace meses y que acabó siendo filtrada: "¿Qué más quiere que te dé, Sandro?". Están muy acostumbrados a que les den, así que por eso protestan cuando se producen excepciones. Un comportamiento más propio de un niño de tres años que de un club centenario...

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