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La caverna empieza a ir a Canaletas

  • Josep María Casanovas empieza a celebrar el título de Liga a falta de 22 jornadas
Josep María Casanovas empieza a celebrar el título de Liga a falta de 22 jornadas
EL INFILTRADO - DEFENSA CENTRAL EL INFILTRADO - DEFENSA CENTRAL

Los dos recientes pinchazos del Real Madrid ante el Betis y el Espanyol han generado que la euforia se desate en la prensa catalana. La diferencia de 13 puntos ha provocado que los culés destapen su prepotencia, de forma que hay quien ya ve campeón a los suyos a pesar de que quedan ¡22 jornadas! de Liga. Por lo visto, parece que a pesar de haber compartido 110 años de historia con el Real Madrid, todavía no son conscientes de que, si hay alguien capaz de remontar esto es precisamente el equipo blanco.

En Barcelona poco importa que el Atlético de Madrid les tuviera contra las cuerdas el domingo en el Camp Nou. Porque, como siempre, Messi salió al rescate para acabar goleando a un rival asustadizo que deshizo en cuanto recibió el primer gol en las botas de Adriano. Este año su fútbol no es tan brillante como el de la era Guardiola, pero con Vilanova ha llegado el resultadismo. En Barcelona ya no hablan de su magnífico fútbol, más bien de que el equipo les da alegrías con sus triunfos. El 'tiki-taka' culé ha quedado en segundo plano para dejar a un conjunto que gana con claridad, pero que no enamora.

 

Estamos en la gloria, somos unos privilegiados, disfrutamos de un Barça que no deja de darnos alegrías. Esto es como un regalo de Navidad anticipado. Cuando falta más de medio campeonato no podemos decir que la Liga está ganada, pero todos pensamos que sí. El Barça es tan superior que los rivales quedan en evidencia. Su trayectoria es tan espectacular que Mourinho arroja la toalla diciendo que el título está imposible, mientras que el Atlético demuestra que no está al nivel del que ya es campeón de invierno. Nunca se había visto nada igual, nueve puntos al segundo y trece al Madrid. El mérito del equipo de Vilanova es extraordinario, 46 puntos de 48 posibles. Cada partido juegan mejor, Messi sigue marcando goles a pares y es un espectáculo ver el Camp Nou feliz.

 

No pueden decirlo. Pero lo dicen, como en este artículo. Y lo piensan. Prepotencia total y absoluta. Estamos en el mes de diciembre, quedan 22 jornadas de Liga y los culés ya empiezan a pensar en Canaletas. Quizás en el próximo pinchazo del Madrid (si es que lo tiene) acudan a la fuente. Es más, Josep María Casanovas no duda en alterar las declaraciones de Mourinho, como si el portugués no diera ninguna opción a los suyos. El técnico dijo que la "Liga está perdida prácticamente", lo que es sinónimo de verla muy difícil, pero manteniendo aún un hilo de esperanza. Ese "prácticamente" es una pequeña puerta del de Setúbal para el milagro y desde Barcelona se han encargado de cerrarla.

 

La noche no pudo comenzar mejor. Un Espanyol sin complejos y con valentía le quitó dos puntos al Madrid con un empate muy meritorio. Es la confirmación de que los blancos están sumergidos en una crisis que tiene un gran culpable: Mourinho. El vestuario está dividido y el equipo roto. Con esta buena noticia, comenzó el partido contra el Atlético. Durante media hora el Barça jugó lento, con miedo al contragolpe rojiblanco, con Messi desconectado y con Falcao abriendo el marcador con un golazo. Pero de golpe, un disparo impresionante de Adriano lo cambió todo. En un cuarto de hora el líder impuso su ley y la segunda parte fue un recital. Este Barça es imparable ya que juega de memoria.


En la caverna siguen empeñados de culpar de todos los males del Madrid a Mourinho. Síntoma de que desean que se vaya del club. Por algo será. La temporada pasada o, esta misma sin ir más lejos, nada decían de la buena labor del portugués cuando el Madrid le ganó al Barcelona la Liga y la Supercopa. Entonces no era 'culpa' suya. Pero ahora, desde cientos de kilómetros se creen capaces de adivinar cuáles son los males del conjunto blanco. Para ellos no hay dudas, el responsable es Mourinho y el vestuario está dividido. Será que saben mucho de ello, después de que Guardiola se fuera del Barcelona porque no podía ni ver a gente como Alves, Messi, Villa o Piqué.

 

Hay que decir las cosas como son. Esta Liga, que moralmente está ganada, solo la puede perder el Barça. Ni el Real ni el Atlético están a la altura. Son conscientes de que la ventaja conseguida en solo dieciséis partidos es insuperable. Parecen máquinas, nunca fallan. Aquellos que decían en las tertulias de la caverna que el ciclo blaugrana estaba acabado, mejor que se escondan. Los que pensaban que lo de Guardiola era inmejorable, que se apunten a la cola de los cortos de vista. Anoche el Barça dio un golpe de gracia a la Liga, ganó dos partidos en uno, dejó noqueado al Madrid y arrodillado al Atlético.

 

La cuestión es que no son máquinas. Y fallarán. Quizás cuando llegue la Champions y el Barça se de cuenta que en esta competición no han empezado demasiado bien. Han sido líderes de su grupo, sí. Pero han tenido muchos problemas para ganar partidos en el grupo más fácil del torneo, ante rivales tan 'poderosos' como el Spartak de Moscú, el Celtic de Glasgow o el Benfica. En Europa el Barcelona ha dejado ver sus miserias y en octavos seguramente sufra. Entonces será momento para que se desconecten de la Liga y para que empiecen a perder puntos. De hecho, es algo en lo que está colaborando la 'caverna': ya dan por ganado el título, lo que favorece que la confianza se instale en la plantilla culé. Mejor, así el Madrid tendrá un poco más fácil intentar la remontada.

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